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Guías de Galicia

Castros de Galicia en Ourense: Guía Imprescindible 2026

Los castros de Ourense son antiguos poblados fortificados de la cultura castreña, florecientes entre el siglo I a. C. y el I d. C. En la provincia se encuentran los más espectaculares de Galicia, destacando Santa Trega (A Guarda), San Cibrán de Lás y Castromao. Son visitas imprescindibles para comprender el legado histórico del noroeste peninsular.

La Ruta de los Castros en la provincia de Ourense

La geografía ourensana esconde el mayor legado arqueológico de la Edad del Hierro en toda Galicia. La combinación de montañas, valles fluviales profundos y una estratégica ubicación terrestrial hizo que las tribus prerromanas —como los callaicos, los interamnicos o los bibalos— construyeran aquí sus fortificaciones. Pasear por estos poblados de piedra hoy es una de las mejores cosas que hacer en Galicia, una excursión cultural que permite entender cómo era la vida hace dos milenios antes de la llegada de las legiones romanas.

Los castros ourensanos se caracterizan por su adaptación al terreno. A diferencia de los castros costeros, los de las tierras del interior presentan complejos sistemas defensivos: fosos excavados en la roca, altísimos muros de contención de piedra (los clásicos parapetos) y casas tanto de planta circular como cuadrangular. Además, Ourense atesora un elemento único: la presencia de la Cultura de los Castros del noroeste en su máxima expresión monumental.

Castro de San Cibrán de Lás: la acrópolis de los callaicos

Ubicado en el municipio de San Amaro, entre los límites de Ourense y Pontevedra, el Castro de San Cibrán de Lás (o Lansbrica) es, sin lugar a dudas, el gran joyel de la arqueología gallega en el interior. Considerado el castro más grande y mejor excavado del noroeste peninsular, ocupa una superficie de más de diez hectáreas. Sus dimensiones son tales que los expertos coinciden en que funcionaba como una auténtica capital política y administrativa de la tribu de los callaicos.

El recinto amurallado es sobrecogedor. Para acceder al interior del poblado, el visitante debe cruzar un profundo foso y subir por una rampa empedrada que discurre entre murallas de casi tres metros de altura, diseñadas para dificultar el paso de cualquier invasor. Una vez dentro, el urbanismo castreño se muestra con todo su esplendor: amplias plazas empedradas, barrios perfectamente delimitados y decenas de viviendas que en su día tendrían altos techos de paja o centeno.

  • La Casa Circular: En San Cibrán destaca la recreación de una vivienda típica de la cultura castreña, con muros de piedra granítica y techo cónico de paja. Permite al visitante meterse de lleno en la atmósfera doméstica de la época.
  • El barrio artesanal: Se pueden observar los restos de las fraguas y hornos donde se trabajaba el hierro y se fabricaba la cerámica indígena.
  • Petroglifos: En las inmediaciones se han encontrado grabados en la roca con motivos espirales y círculos concéntricos, clave en la simbología prerromana.

En las inmediaciones del castro se encuentra el Centro Arqueolóxico da Cultura Castrexa (CACC), un moderno museo interactivo que explica, a través de maquetas, hallazgos originales (como cerámicas, herramientas de hierro y fíbulas) y audiovisuales, el día a día de los antiguos habitantes de San Cibrán.

Castro de Santa Trega: el gran vigía de la costa atlántica

Geográficamente situado en el extremo suroeste de Galicia, en el municipio de A Guarda, muchos olvidan que administrativamente este icónico yacimiento pertenece a la provincia de Ourense desde la división territorial de 1822, aunque históricamente siempre ha estado ligado a las rías del sur. Es, posiblemente, el castro más famoso de España y un referente absoluto para entender la romanización de Galicia.

Asentado a 341 metros de altitud en el Monte de Santa Trega, ofrece unas vistas estratégicas imposibles de igualar: la desembocadura del río Miño, las costas de Portugal y todo el océano Atlántico. Esta ubicación no era casualidad; los antiguos pobladores necesitaban controlar las rutas marítimas y fluviales de comercio de estaño, oro y otros metales.

El castro, habitado entre el siglo I a. C. y el siglo I d. C., sorprende por su grado de conservación. La parte excavada, apenas un tercio del total del yacimiento, revela más de una veintena de viviendas en un excelente estado, mostrando la típica evolución de la arquitectura de la zona: casas de planta circular en la zona más antigua, y viviendas de planta cuadrangular con esquinas redondeadas en la zona de influencia romana.

El Museo Arqueológico del Monte Teitra

En la misma cumbre del monte, junto a las ruinas, se alza el Museo Arqueológico del Monte Teitra. Aquí se custodian las piezas más valiosas encontradas en las excavaciones a lo largo del siglo XX. Destacan los petroglifos originales reubicados para su protección, y una curiosa e imprescindible escultura de un guerrero castreño, que se ha convertido en todo un símbolo de la identidad de las tierras gallegas. Los paneles informativos detallas las prácticas agrícolas, la dieta a base de mijo, bellotas y marisco, y las creencias religiosas politeístas.

Castro de Castromao: el corazón de los bibalos

En plena comarca de Valdeorras, en el municipio de Celanova, se encuentra el Castro de Castromao. Aunque es menos conocido que Santa Trega, su estado de conservación y la espectacularidad de sus defensas lo convierten en una parada obligatoria para los amantes del turismo arqueológico en tierras ourensanas.

Este poblado pertenecía a la tribu de los bibalos y ofrece una de las panorámicas más claras de cómo funcionaba la estructura social y militar de un poblado fortificado. Lo más impactante de Castromao son sus imponentes fosos concéntricos y sus tres líneas de murallas escalonadas, que se adaptan milimétricamente a la morfología del cerro.

Las excavaciones han sacado a la luz un recinto con más de 80 viviendas documentadas, en su mayoría de planta ovalada y circular. En Castromao se ha excavado una de las pocas construcciones con planta totalmente cuadrada de época prerromana encontradas en el noroeste, lo que hace suponer a los arqueólogos que podría tratarse de un edificio de almacenamiento colectivo o incluso un recinto ceremonial de gran relevancia política.

Otros castros ourensanos de interés arqueológico

El territorio de Ourense está sembrado de más de quinientos yacimientos catalogados. Si tienes tiempo de explorar más allá de los grandes núcleos, hay otros castros que merecen la pena ser visitados y que muestran la diversidad de la cultura castreña en las tierras del interior gallego.

  • Castro de Armeá (Allariz): Situado cerca de la localidad de Sandiás, es un castro de pequeñas dimensiones pero de enorme belleza, perfectamente integrado en un entorno natural de bosque autóctono, robles y castaños centenarios.
  • Castro de Villela (A Bola): Conserva un espectacular sistema de fosos y contraparapetos. Es ideal para quienes buscan arqueología en estado puro, sin las multitudes de los grandes yacimientos turísticos.
  • Castro de San Millán (Ourense capital): Restos de un asentamiento romano-castreño que hoy en día se encuentran integrados de forma subterránea bajo el casco urbano de la ciudad, demostrando que Ourense nació sobre antiguos poblados.

Consejos prácticos

Organizar una ruta por los castros de Ourense requiere un mínimo de planificación logística, ya que las distancias entre comarcas (del interior a la costa) pueden ser considerables y el transporte público es limitado en las áreas rurales.

Mejor época del año para la visita

La climatología de Ourense es radicalmente distinta entre el valle y la costa. En el interior (San Cibrán de Lás y Castromao), los inviernos son muy fríos y húmedos, con frecuentes heladas y nieblas densas, mientras que los veranos son secos y extremadamente calurosos, pudiendo superar los 35 grados en julio y agosto. Por ello, la primavera (de abril a junio) y el otoño (septiembre y octubre) son las mejores estaciones. En estas fechas, las temperaturas son suaves, la lluvia deja el entorno verde y brillante, y es mucho más agradable caminar por los senderos empedrados de los yacimientos.

En el caso de Santa Trega (A Guarda), al estar en la costa, el clima es más templado durante todo el año, pero hay que tener en cuenta que en invierno el viento del Atlántico puede ser bastante inclemente en la cima del monte. Evita los días de borrasca para la visita.

Cómo llegar

Para visitar los principales castros ourensanos, lo más recomendable es viajar en coche de alquiler o vehículo propio. Las carreteras gallegas secundarias (las comarcales) se encuentran en un estado excelente, aunque a veces son estrechas y requieren conducir con precaución.

  • A San Cibrán de Lás: Se accede fácilmente desde la autovía A-52 (autovía das Rías Baixas). Se toma la salida 209 hacia San Amaro. Desde Ourense capital, el trayecto en coche es de aproximadamente 35 minutos. Existe aparcamiento gratuito justo en la entrada del recinto museístico.
  • A Santa Trega (A Guarda): Desde Ourense capital, el viaje es de unas dos horas en coche (unos 130 kilómetros) por la A-52 en dirección a Vigo, tomando luego la AG-57 hacia A Guarda. Existe un servicio de autobuses urbanos en A Guarda que sube hasta el monte en verano, pero en coche se puede aparcar en la zona habilitada a pie de castro.
  • A Castromao (Celanova): Se llega por la OU-540 desde Ourense hacia Celanova (unos 45 minutos), y luego se toma un desvío local señalizado hacia la parroquia de Castromao. El último tramo se realiza por un camino rural asfaltado.

Cuánto cuesta y horarios

El acceso a la gran mayoría de los castros al aire libre de Galicia es totalmente gratuito. Sin embargo, hay que pagar entrada para visitar los museos anexos y, en algunos casos, las zonas reconstruidas o de mayor interés turístico. Estos son los precios orientativos (sujetos a actualizaciones anuales por parte de la Xunta de Galicia y los consorcios locales):

  • Castro de San Cibrán de Lás y Centro Arqueolóxico: La entrada general cuesta unos 3 euros. Los menores de 12 años, pensionistas y estudiantes (con carné) tienen entrada gratuita. Los miércoles (no festivos) la visita suele ser gratuita para todo el público general.
  • Castro de Santa Trega y Museo: La entrada general ronda los 3 euros. Existe una tarifa reducida de 1,50 euros para grupos, estudiantes y jubilados. El acceso solo al recinto arqueológico exterior, sin museo, puede tener un coste menor o ser gratuito en temporada baja.
  • Castro de Castromao: El acceso a este yacimiento al aire libre es completamente libre y gratuito, ya que no cuenta con un museo de pago. Simplemente hay que respetar las normas básicas de conservación.

En cuanto a los horarios, conviene comprobar la web oficial de Turismo de Galicia o Patrimonio Cultural antes de viajar, ya que cambian drásticamente entre la temporada alta (de Semana Santa a octubre, cuando suelen abrir de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas) y la temporada baja invernal, donde los horarios se reducen a mañanas y algunas tardes selectas, cerrando los lunes en casi todos los complejos museísticos.

Preguntas frecuentes

¿Qué son exactamente los castros en Ourense?

Los castros son antiguos poblados fortificados que datan principalmente de la Edad del Hierro, desarrollados plenamente entre los siglos VI a. C. y el I d. C. En la provincia de Ourense, estas aldeas amuralladas fueron construidas por tribus prerromanas para defenderse de los ataques de otras tribus vecinas y, posterioramente, del Imperio romano. Se caracterizan por estar situados en colinas de fácil defensa, estar rodeados por fosos y murallas de piedra, y albergar en su interior viviendas circulares de planta absidal u ovalada.

¿Se puede entrar dentro de las casas de los castros ourensanos?

Sí, pero depende del yacimiento. En la gran mayoría de los castros de Ourense, como San Cibrán de Lás o Santa Trega, los muros originales están excavados y se puede pasear libremente por el interior de las antiguas viviendas, pisando el mismo empedrado o tierra batida que pisaron los antiguos gallegos hace más de dos mil años. En el Castro de San Cibrán de Lás, además, existe una reconstrucción integral de una casa castreña con su techo de paja, donde el visitante puede entrar completamente y ver cómo era la vida en el interior, incluyendo el hogar para el fuego y los bancos de piedra para dormir.

¿Por qué los romanos atacaron los castros de Galicia?

El interés del Imperio romano por los castros de Galicia, y especialmente por los de la provincia de Ourense, se basó principalmente en la gran riqueza minera de la zona. Las montañas gallegas estaban llenas de yacimientos de oro, hierro, estaño y otros metales preciosos altamente codiciados por Roma para financiar su inmenso imperio. Además, las tribus que habitaban estos castros (como los callaicos, que dieron nombre a Galicia) ofrecían una feroz resistencia militar a la invasión. Las Guerras Cántabras (del 29 al 19 a. C.) fueron el conflicto militar que culminó con la conquista de estos poblados, tras lo cual muchos castros fueron romanizados y, eventualmente, abandonados a favor de las nuevas ciudades romanas fundadas en los valles.

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