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Guías de Galicia

Mapa de los Castros de Galicia: Los Mejores en 2026

Para localizar los principales castros de Galicia en el mapa, debes trazar una ruta por las cuatro provincias. Los más accesibles son el Castro de Baroña (A Coruña),Santa Tegra (Pontevedra), Viladonga (Lugo) y Neixón (A Coruña). La cultura castreña dejó más de 3.000 yacimientos en la comunidad, distribuidos especialmente por la franja costera atlántica y las montañas lucenses.

La cultura castreña: claves para entender el mapa

Antes de trazar rutas por los asentamientos, es fundamental entender qué buscamos en el mapa. La cultura castreña se desarrolló en el noroeste de la Península Ibérica durante la Edad del Hierro, alcanzando su máximo esplendor entre el siglo I a.C. y el siglo I d.C., justo antes y durante el proceso de romanización. Los castros eran poblados fortificados, construidos estratégicamente en alturas, penínsulas o promontorios rocosos que garantizaban la defensa natural y el control visual del territorio.

Estos asentamientos se caracterizan por sus viviendas de planta circular (y en ocasiones oval o cuadrangular en zonas de influencia romana) y por complejos sistemas defensivos. Estos incluían fosos, terraplenes y murallas de piedra (conocidas en la zona como valos). El urbanismo castreño respetaba la orografía del terreno, adaptándose a las laderas y creando un modelo de hábitat perfectamente integrado en el paisaje gallego.

El mapa de los castros de Galicia es sorprendentemente denso. Los arqueólogos han catalogado más de 3.000 castros en todo el territorio. Esta enorme concentración se traduce en que raro es el municipio gallego que no esconde en sus montes o valles los restos de una antigua aldea fortificada. Sin embargo, muchos de ellos están sin excavar o cubiertos por la vegetación, por lo que el viajero debe centrarse en los yacimientos musealizados y abiertos al público para una visita segura y didáctica.

Castros imprescindibles en el mapa de A Coruña

La provincia de A Coruña alberga algunos de los ejemplos más espectaculares de la arquitectura defensiva castreña, especialmente aquellos que se aferran a la costa acantilada. Estos yacimientos ofrecen, además de un viaje en el tiempo, algunas de las mejores vistas del océano Atlántico.

Castro de Baroña (Puerto del Son)

Si tuviéramos que destacar un único castro en el mapa por su belleza salvaje, ese sería el Castro de Baroña. Situado en el municipio de Puerto del Son, este poblado se asienta sobre un pequeño istmo de arena que conecta la tierra firme con un promontorio rocoso rodeado por el mar por tres de sus lados. Su emplazamiento es pura poesía arqueológica: a la derecha, la playa deshabitada de Baroña; a la izquierda, el rugido del océano golpeando las rocas. Las casas circulares aquí se apiñan defendidas por dos murallas concéntricas que aislaban la comunidad del exterior. Acceder es gratuito, se deja el coche en un aparcamiento a 1 kilómetro de distancia y se completa una corta caminata por un sendero de tierra.

Castro de Neixón (Boiro)

A poca distancia en carretera de Baroña, en la ría de Arousa, se encuentra el Castro de Neixón, dividido en dos zonas: el Castro Grande (más antiguo y en proceso de excavación) y el Castro Pequeno (situado en la península y perfectamente delimitado). Es un yacimiento que sirve para entender el tamaño de estas comunidades, con un centenar de estructuras de piedra documentadas. La visita a Neixón se puede completar con el castro a cielo abierto en el pueblo pesquero de Cespón, ideal para entender la vida cotidiana de los antiguos gallegos, ya que aquí se han colocado réplicas exactas de las viviendas, tejados vegetales incluidos.

Pontevedra: la frontera sur del mundo castreño

La provincia de Pontevedra ofrece el castro más visitado de toda Galicia y uno de los lugares donde la huella romana sobre la cultura de los castros se hace más evidente. El sur de Galicia fue una zona de intensa minería romana, lo que provocó una rápida integración de los poblados nativos en el sistema del Imperio.

Santa Tegra (A Guarda)

El Santa Tegra es un coloso arqueológico y visual. Ubicado en el extremo suroeste de Galicia, en el municipio fronterizo de A Guarda, este castro se alza a 341 metros de altitud en el monte de Santa Tegra. Su enclave no solo es estratégico, sino que proporciona las mejores vistas de la desembocadura del río Miño. Desde la cima, mirando hacia Portugal, se entiende por qué esta cultura dominaba el litoral. El yacimiento es inmenso, con calles empedradas, sistemas de canalización de agua y viviendas que muestran una clara transición de la planta circular (tradicional) a la cuadrangular (de influencia romana). Cuenta con parking en la misma puerta, centro de interpretación y se puede subir en coche particular.

Castro de Lalín ( Alto de Campobecerros)

Para quien busque alejarse de las rutas turísticas masivas, en el interior de la provincia de Pontevedra (la comarca del Deza) se encuentra este yacimiento. Es un excelente ejemplo de castro de montaña, alejado de la costa, que dominaba antiguas vías de comunicación. Su estado de conservación permite pasear entre los cimientos de las viviendas mientras se respira el aire fresco de las sierras del interior gallego.

Lugo y Ourense: el corazón de la Gallaecia

El mapa del interior de Galicia nos muestra castros de mayor tamaño y complejidad urbana. La Romanización transformó muchos de estos poblados en auténticas ciudades romanas de pequeño formato, dotándolos de foros, termas y templos.

Castro de Viladonga (Castro de Rei)

Situado en la comarca de la Terra Chá, a unos 20 kilómetros de la ciudad de Lugo, el Castro de Viladonga es el ejemplo perfecto de castro romano. Se encuentra en un excelente estado de conservación, permitiendo al visitante pasear por sus anchas calles empedradas y entrar en viviendas que conservan parte de sus muros en altura. Lo que hace de Viladonga una parada obligatoria es su museo anexo, que guarda las piezas más fascinantes halladas en las excavaciones: cerámicas, herramientas de hierro, joyas de oro y el famoso tesoro de Viladonga, formado por más de 1.000 monedas romanas. La visita al museo cuesta unos 3 euros, y es esencial para entender el contexto histórico del yacimiento.

Castro de San Cibrao de Las (San Amaro, Ourense)

Conocido como A Cibdade, este yacimiento ourensano, muy cerca de la capital termal, es uno de los más grandes de toda la península, con más de 10 hectáreas de extensión. Fue un oppidum (ciudad fortificada) de primer orden. Sus estructuras mecen al visitante hacia el siglo II d.C., mostrando un urbanismo avanzado con grandes manzanas de casas, puertas monumentales y calles anchas pensadas para el tránsito comercial y militar. Su carácter monumental lo convierte en el yacimiento de referencia en el mapa del interior de Galicia.

Castros de Ourense: el influjo del oro

La provincia de Ourense fue el epicentro de las explotaciones auríferas en la época romana. El Bierzo y la franja oriental de Ourense esconden joyas arqueológicas que combinan castros y minas de oro, un binomio fundamental para entender la economía de la época.

Castro de Castromao (Celorico de Baião, frontera con Ourense)

Aunque geográficamente pertenece a Portugal, su acceso se realiza habitualmente desde el sur de Ourense. Es uno de los conjuntos más originales por la tipología de sus viviendas, que presentan una planta puramente elíptica, muy diferente a los círculos perfectos de la costa.

Castro de Armeá (Allariz)

En pleno corazón natural de Galicia, el yacimiento de Armeá, también conocido como Santa Mariña de Augas Santas, combina arqueología, religión y leyenda. Este castro es uno de los ejemplos donde el cristianismo “recicló” un espacio sagrado pagano, erigiendo en sus inmediaciones iglesias y santuarios. Es un yacimiento muy evocador, donde los muros de piedra se mezclan con robles y castaños centenarios.

Consejos prácticos para tu ruta por los castros

Planificar una ruta para seguir el mapa de los castros de Galicia requiere tener en cuenta varios factores logísticos, meteorológicos y de conservación del patrimonio. Aquí tienes los datos concretos para que tu viaje sea un éxito:

  • Cuándo ir: La mejor época para visitar los castros de Galicia es la primavera (de abril a junio) y el inicio del otoño (septiembre y octubre). Durante estos meses las temperaturas son suaves y la lluvia es menos persistente. El verano (julio y agosto) es una buena opción para la costa, ya que la brisa del mar alivia el calor, pero los yacimientos como Santa Tegra pueden estar abarrotados de turistas. En invierno, muchos castros de interior o montaña se cubren de hielo o barro, y la niebla puede arruinar las vistas panorámicas que tanto valor tienen en estos enclaves.
  • Cómo llegar: Salvo excepciones puntuales en Lugo ciudad o en la costa de Baiona, los castros no están conectados por transporte público regular. Es imprescindible viajar en coche de alquiler o vehículo propio. Los accesos suelen ser por carreteras secundarias (carreteras locales y comarcales) que a veces se estrechan en los últimos kilómetros antes de llegar al parking del yacimiento. Es recomendable usar mapas offline o GPS, ya que la cobertura móvil puede fallar en las zonas de montaña de la Terra Chá o el interior de Ourense.
  • Cuánto cuesta: Uno de los grandes atractivos del mapa arqueológico gallego es su accesibilidad económica. La gran mayoría de los castros, como Baroña, Neixón o Santa Tegra, tienen entrada gratuita. En otros casos, como Viladonga o San Cibrao de Las, se cobra una tarifa simbólica de entre 2 y 3 euros que incluye el acceso al museo o centro de interpretación. El aparcamiento suele ser gratuito, aunque en lugares como el Santa Tegra se sugiere una donación voluntaria para el mantenimiento de las instalaciones.
  • Calzado y equipamiento: La piedra de los castros suele estar cubierta de musgo, lo que la hace extremadamente resbaladiza, especialmente después de la lluvia (algo muy común en Galicia). Es obligatorio llevar calzado de montaña o con buen agarre. En los castros de costa como Baroña, el viento puede soplar con mucha fuerza, por lo que conviene llevar siempre una chaqueta cortavientos, incluso en pleno verano.
  • Conservación: Respeta los muros de piedra. No suba por los lienzos de las murallas, ya que son estructuras de más de 2.000 años que pueden sufrir derrumbes o erosión. Tampoco está permitido llevarse piedras, trozos de cerámica o cruzar las vallas de protección que delimitan las áreas excavadas.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos castros hay en Galicia?

Los expertos estiman que en el mapa de Galicia figuran catalogados más de 3.000 castros. La densidad es tan alta que en la provincia de Pontevedra es posible encontrar castros separados entre sí por apenas 4 o 5 kilómetros. Sin embargo, solo una pequeña parte de ellos está excavada y musealizada para el turismo.

¿Quién habitaba los castros antes de los romanos?

Los castros estaban habitados por grupos celtas y prerromanos, conocidos genéricamente como los galaicos o el pueblo de los Gallaeci. Eran sociedades agrícolas, ganaderas y metalúrgicas, muy jerarquizadas y divididas en clanes familiares, que se organizaban en torno a castros independientes hasta la llegada de las legiones romanas en el siglo I a.C.

¿Qué casa castreña es la más famosa de Galicia?

La estructura más famosa e icónica del urbanismo castreño no es una casa, sino el conjunto del yacimiento de Santa Tegra en A Guarda. Sin embargo, si hablamos de una edificación concreta y bien conservada, destaca la “Casa de laaza” en Viladonga, que muestra perfectamente la transición de la vivienda tradicional de planta circular pretrromana a la estructura cuadrangular con patio interior de influencia romana.

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