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Fiestas y Tradiciones

Festa do Fiado de O Pobra do Brollón

En el corazón de la Ribeira Sacra lucense, donde los cañones del Sil dibujan paisajes de postal y los viñedos se aferran a laderas imposibles, A Pobra do Brollón revive cada año una de las tradiciones más íntimas y evocadoras de la Galicia rural: la Festa do Fiado. Esta celebración, que ha sabido conjugar memoria, etnografía y participación popular, transporta a vecinos y visitantes a aquellas largas noches de invierno en las que las mujeres hilaban la lana y el lino mientras la comunidad compartía cuentos, músicas y saberes.

La Festa do Fiado es mucho más que una recreación histórica; es un homenaje vivo a los fiadeiros, aquellos encuentros que durante siglos estructuraron la vida social de las aldeas gallegas. Declarada de Interese Turístico Galego, la cita ha ido ganando renombre sin perder un ápice de autenticidad, convirtiéndose en una de las fiestas de invierno más singulares del calendario festivo de Galicia.

Historia y origen de la Festa do Fiado

Para comprender la esencia de esta celebración hay que viajar al pasado etnográfico del noroeste peninsular. En la Galicia preindustrial, las casas de labranza funcionaban como unidades autosuficientes donde la transformación de materias primas ocupaba las horas muertas del invierno. En ese contexto nacieron los fiadeiros, también conocidos como fiadas, seráns o ruadas según la comarca. Las mujeres se reunían al calor de la lumbre —generalmente en una cuadra o en una cocina amplia— con sus ruecas y fusos para hilar lana o lino recién cosechado, mientras los hombres realizaban trabajos complementarios como tejer cestos de mimbre o arreglar aperos.

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Pero el fiadeiro era mucho más que un espacio productivo; funcionaba como un verdadero centro de sociabilidad. Al compás del girar de las ruecas, se hilaban también relaciones sociales: se cantaban coplas, se contaban leyendas de ánimas y aparecidos, se organizaban bailes al son de la pandereta y, con frecuencia, se fraguaban noviazgos que acababan en boda. La tradición oral sitúa estos encuentros entre noviembre y febrero, aprovechando la quietud del ciclo agrícola y, muy especialmente, durante los días del Entroido o Carnaval.

La recuperación de esta costumbre en A Pobra do Brollón tiene nombre propio: la Asociación Cultural San Vitoiro, una entidad que en la década de 1990 decidió poner en valor el patrimonio inmaterial de la parroquia de Ferreirúa y de todo el municipio. Tras varias ediciones de carácter modesto, la fiesta fue creciendo en participantes y en ambición, hasta recibir en 2015 el reconocimiento de Festa de Interese Turístico Galego. Hoy, el Fiado de A Pobra do Brollón es un referente comarcal que atrae a miles de personas interesadas en la cultura tradicional.

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Fecha y ambientación

La Festa do Fiado se celebra anualmente en febrero o marzo, coincidiendo con los sábados del período de Entroido. La organización suele fijar la fecha exacta atendiendo al calendario litúrgico y a la disponibilidad de los numerosos grupos de música y baile tradicional que participan. La cita tiene lugar en el núcleo de San Vitoiro de Ferreirúa, una parroquia situada a pocos kilómetros del centro urbano de A Pobra do Brollón, en un entorno que mantiene intacta la arquitectura popular con sus casas de piedra, hórreos y estrechos corredores.

Desde primeras horas de la tarde, los vecinos y los integrantes del grupo de teatro y de la asociación cultural se visten con trajes de época —refajos, mantones, polainas, monteiras, zocas de madera— para dar vida a una auténtica aldea del siglo XIX. Cada rincón del pueblo se convierte en un escenario donde los oficios antiguos y las escenas cotidianas cobran sentido ante los ojos del visitante.

Programa de actividades

El programa del Fiado es extenso y varía ligeramente cada año, pero mantiene un esqueleto de actos que ya se han convertido en clásicos esperados por el público fiel. La jornada arranca alrededor de las 16:00 horas con la recepción de visitantes y la apertura de los distintos espacios temáticos.

Recreaciones etnográficas y oficios

Por las calles y bajos de las viviendas se distribuyen estampas de la vida rural tradicional: la malladora separando la fibra del lino, las fiandeiras con sus ruecas y fusos, el cestero trenzando el mimbre, el zapatero remendando calzado, el ferreiro golpeando el yunque y la pandeireteira animando la faena con cantigas. Los asistentes pueden interactuar con los artesanos, aprender los gestos del hilado y fotografiar cada escena. Esta fidelidad a los detalles ha sido posible gracias al trabajo de documentación de la asociación, que ha entrevistado a las últimas mujeres que vivieron los fiadeiros reales en la comarca de Lemos.

Pasacalles y música tradicional

A media tarde, las calles se llenan de ritmo con el pasacalles a cargo de grupos de gaitas, pandereteiras y charangas tradicionales. Es frecuente la participación de agrupaciones como Os Carapaus, las Pandereteiras de Brollón o formaciones llegadas de otras comarcas. El sonido de la percusión y la gaita convoca al público y lo conduce hasta los espacios principales de la fiesta.

Representación teatral del fiadeiro

Uno de los momentos centrales es la escenificación dramatizada del antiguo fiadeiro. En un local acondicionado como cocina tradicional, con lareira encendida, bancos de madera y útiles de época, un grupo de actores aficionados del municipio recrea las conversaciones, cántigas y dinámicas sociales que surgían durante aquellas veladas. La obra incluye humor, romance y pinceladas costumbristas que arrancan las risas y la complicidad del público. El texto, escrito y revisado anualmente, incorpora expresiones propias del gallego de la zona y hace guiños a la actualidad local.

Foliada y queimada

Con la noche ya entrada, la fiesta se transforma en una foliada abierta donde cualquier persona que sepa tocar un instrumento o cantar puede sumarse al círculo. Panderetas, gaitas, acordeones, cucharas y botellas de anís se convierten en los protagonistas de una velada que se prolonga hasta bien entrada la madrugada. Hacia la medianoche se celebra el ritual de la queimada, con su conjuro recitado entre llamas azuladas, invocando la protección contra los males del alma y la memoria de los antepasados. La asociación ofrece gratuitamente la queimada a todos los asistentes, en un gesto de hospitalidad profundamente gallego.

Actividades complementarias

En los últimos años se han incorporado talleres didácticos por la mañana, destinados a niños y familias, donde se enseña a hilar, a tocar la pandereta o a elaborar las máscaras típicas del Entroido. También hay exposiciones de fotografía antigua, puestos de productos artesanales y mercado de antroido con filloas, orejas y otros dulces de la época.

Gastronomía del Fiado

La Festa do Fiado es, por supuesto, una fiesta para el paladar. Durante toda la jornada, los bares y casetas instalados en la aldea ofrecen un recorrido por los sabores más auténticos del inverno gallego. La estrella indiscutible es el cocido de Entroido, que se sirve en raciones generosas con su compaña de garbanzos, carne de cerdo, lacón, chorizo, berza y patata. Numerosos asistentes se acercan expresamente para degustar este plato que reconforta el cuerpo tras las largas horas al aire libre.

No pueden faltar las filloas, elaboradas al momento en planchas de hierro sobre el fuego. Se ofrecen tanto en versión dulce, con azúcar y miel, como saladas, con lacón o requesón. Las orellas de Entroido, crujientes y espolvoreadas con azúcar, son otro imprescindible que se vende en pequeñas bolsas para consumir durante el paseo. En las barras también se pueden encontrar empanadas de zorza, grelos y bacalao, así como chourizos ao viño y callos a la gallega. Para beber, el vino tinto de la Ribeira Sacra —en especial el mencía cultivado en las riberas del Sil y del Cabe— es el acompañamiento perfecto, servido en cuncas tradicionales de barro que mantienen la temperatura idónea.

La organización cuida especialmente que los productos ofertados sean de proximidad y que la experiencia gastronómica mantenga la coherencia histórica y cultural con la fiesta. Muchos de los cocineros y cocineras pertenecen a las parroquias del municipio y elaboran las recetas siguiendo las fórmulas transmitidas de generación en generación.

Alojamiento en A Pobra do Brollón y alrededores

Para quienes deseen pernoctar en la zona y disfrutar del fin de semana completo, la oferta de alojamiento ha crecido notablemente en los últimos años, impulsada por el auge del turismo en la Ribeira Sacra. En el propio municipio de A Pobra do Brollón existen varias casas rurales con encanto, muchas de ellas rehabilitaciones de antiguas viviendas de labranza que conservan muros de piedra vista, vigas de madera y lareiras, en perfecta sintonía con el espíritu de la fiesta.

  • Casa de turismo rural Os Fidalgos: a pocos kilómetros de San Vitoiro, ofrece habitaciones dobles con baño, desayuno casero y la posibilidad de contratar experiencias enoturísticas por los viñedos del valle del Cabe.
  • A Casa da Eira: situada en la parroquia de Barxa de Lor, dispone de un acogedor apartamento rural con cocina equipada, ideal para familias y grupos pequeños.
  • Complejo de turismo rural A Cantariña: en el límite con el vecino concello de Quiroga, combina alojamiento en cabañas de madera con vistas panorámicas al cañón del Sil.

Para quienes prefieran una opción urbana, la cercana Monforte de Lemos (a unos 15 minutos en coche) cuenta con una amplia gama de hoteles de distintas categorías, como el Hotel Monumento Pazo de Tor, situado en un edificio histórico del siglo XVIII en pleno casco antiguo, o el Hotel Condes de Lemos, práctico y bien comunicado. Monforte ofrece también numerosos bares y restaurantes donde completar la experiencia gastronómica.

Dado que la Festa do Fiado atrae cada año a más visitantes, se recomienda reservar con antelación, especialmente si se viaja en grupo o durante el fin de semana del Entroido, cuando la demanda es mayor en toda la Ribeira Sacra.

Cómo llegar a la Festa do Fiado

A Pobra do Brollón se sitúa en el sur de la provincia de Lugo, en un nudo de comunicaciones que la hace fácilmente accesible tanto desde el interior de Galicia como desde las comunidades autónomas vecinas.

En coche

La principal vía de acceso es la LU-652, que une Monforte de Lemos con Quiroga y atraviesa el municipio. Desde la capital lucense, se puede llegar tomando la A-6 hasta Nadela y enlazando después con la N-120 en dirección Monforte. Desde Ourense, el itinerario más directo discurre por la A-52 hasta A Gudiña y, desde allí, por la N-120 hacia Monforte. Una vez en Monforte de Lemos, basta con seguir las indicaciones hacia A Pobra do Brollón y, posteriormente, hacia San Vitoiro de Ferreirúa, donde se desarrollan todos los actos. La organización suele habilitar aparcamientos gratuitos en las inmediaciones del pueblo, debidamente señalizados.

En tren

A Pobra do Brollón cuenta con una estación de ferrocarril propia, integrada en la línea León-A Coruña, que conecta con Monforte de Lemos (apenas 10 minutos de trayecto) y con otras ciudades gallegas. Los trenes de Media Distancia y Regionales tienen

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