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Fiestas y Tradiciones

Festa da Empanada de Mondoñedo

Un viaje al corazón de la tradición: la Festa da Empanada de Mondoñedo

En el norte de Galicia, donde la niebla se abraza a los valles y las piedras de la catedral susurran leyendas medievales, hay un día en el que el aroma a masa horneada y rellenos jugosos se convierte en el auténtico protagonista. Mondoñedo, la antigua capital de la provincia de Mondoñedo, despliega cada año su alfombra de adoquines para rendir culto a uno de los emblemas de la gastronomía gallega: la empanada. La Festa da Empanada, declarada Fiesta de Interés Turístico de Galicia, es mucho más que una cita culinaria; es una explosión de música, artesanía e identidad que merece ser vivida al menos una vez en la vida.

Orígenes de la celebración: de las ferias medievales al reconocimiento turístico

Los historiadores sitúan la génesis de esta fiesta en las antiguas ferias de ganado que se celebraban en Mondoñedo desde el siglo XII. Los campesinos y tratantes acudían desde las aldeas de A Mariña Lucense y la Terra Chá, y en los descansos desplegaban las viandas que traían de casa. La empanada, fácil de transportar, consistente y capaz de conservar todo el sabor del relleno durante horas, se convirtió en la reina indiscutible de aquellos ágapes improvisados. Poco a poco, aquella costumbre espontánea fue tomando forma de competición: ¿quién elaboraba la empanada más sabrosa, la de masa más fina, la de relleno más generoso?

No fue hasta 2001 cuando el Ayuntamiento de Mondoñedo, consciente del potencial cultural y turístico de esta tradición oral, decidió institucionalizar la fiesta. Se creó entonces la Festa da Empanada con un formato que combinaba el certamen gastronómico con un programa lúdico capaz de atraer a visitantes de toda Galicia. Con el paso de los años, el evento fue sumando nuevos elementos —pasacalles, muestras de artesanía, degustaciones populares— y en 2017 la Xunta de Galicia le otorgó el título de Fiesta de Interés Turístico, consolidándola como una de las citas imprescindibles del calendario festivo gallego.

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¿Cuándo se celebra? Marca el calendario

La fecha no es fija, aunque siempre gira en torno al fin de semana más próximo al 15 de agosto, coincidiendo con las fiestas patronales en honor a San Roque y Nuestra Señora de los Remedios, que son las celebraciones grandes de la villa mindoniense. Normalmente, la jornada dedicada a la empanada se ubica el sábado de ese fin de semana, convirtiendo el puente de agosto en una oportunidad perfecta para descubrir Mondoñedo en todo su esplendor. Se recomienda consultar el programa definitivo en la web del Ayuntamiento o en sus redes sociales unas semanas antes, ya que en ocasiones la organización puede ajustar el día exacto para hacerlo coincidir con otros actos culturales.

El programa: de la misa cantada al veredicto del jurado

Desde primera hora de la mañana, la Plaza de la Catedral se convierte en el epicentro de la actividad. El programa típico de la Festa da Empanada es un itinerario que mezcla lo sagrado y lo profano, lo tradicional y lo contemporáneo. Aunque cada edición introduce novedades, estos son los actos imprescindibles que nunca fallan:

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Mañana: el ritual del obradoiro al horno

La jornada arranca temprano con la recepción de las empanadas participantes. No es un simple registro: las empanadas —que pueden ser de cualquier relleno, desde las clásicas de bonito, zamburiñas o bacalao con pasas, hasta las más innovadoras con filloas o pulpo— se depositan sobre mesas largas y se someten a una primera inspección pública. Los vecinos pasean entre ellas, valoran su aspecto y a menudo comparten con los forasteros los secretos de la masa perfecta: “Ten que ser crocante por fóra e esponxosa por dentro, e o recheo ten que verse abundante pero non afogar a masa”.

A media mañana, suele celebrarse una misa cantada en la imponente Catedral Basílica de la Asunción, conocida como la “Catedral arrodillada” por sus perfectas proporciones. Los acordes del órgano y las voces de las corales locales ponen el contrapunto solemne a una fiesta eminentemente gastronómica. Al término de la eucaristía, la atención vuelve a la plaza, donde grupos de gaitas y baile tradicional calientan el ambiente. Es el momento de la degustación popular: se instalan puestos en los que, por un precio simbólico, se pueden probar raciones de las empanadas a concurso. El vino de la tierra —a menudo mencía o godello de la Ribeira Sacra— corre generoso.

Mediodía: el certamen y la comida campestre

El acto central es la entrega de premios. Un jurado compuesto por cocineros, periodistas gastronómicos y personalidades de la cultura gallega se retira a deliberar tras una cata ciega en la que se valora la textura de la masa, el equilibrio del relleno, la cocción y la presentación. Los premios —que pueden incluir dinero en metálico, trofeos y lotes de productos— se anuncian ante un público que aplaude con pasión. No es raro que la empanada ganadora sea elaborada por una vecina de alguna parroquia que ha heredado la receta de su bisabuela. En los últimos años, el concurso ha incorporado la categoría Empanada Creativa, fomentando combinaciones como la de grelos y queso de San Simón da Costa o la de ciervo con castañas, que dialogan con la vanguardia sin perder las raíces.

Al mediodía, la fiesta se dispersa por las tascas y merenderos. Muchas familias alargan la celebración con comidas campestres en los márgenes del río Valiñadares o en las áreas recreativas cercanas. El menú, cómo no, vuelve a estar presidido por la empanada, acompañada de lacón, chorizos criollos y tarta de Mondoñedo, el otro tesoro dulce de la villa, elaborada con almendra, cabello de ángel y un almíbar que revela la herencia repostera de los conventos medievales.

Tarde y noche: foliada, artesanía y verbena

Por la tarde, la fiesta se transforma en una muestra de cultura popular. Un mercado de artesanía ocupa las calles aledañas, con puestos de cerámica de Buño, encajes de Camariñas, cuero, instrumentos musicales y, por supuesto, productos de alimentación: quesos, mieles, embutidos y pan de Ousá. Los artesanos trabajan en vivo, y es fácil quedarse embobado viendo cómo una palilleira maneja los bolillos o cómo un cesteiro trenza el mimbre.

A última hora, suena la música. Las charangas recorren las rúas, y al caer la noche se celebra una gran verbena en la Plaza de España. Las orquestas tocan pasodobles, cumbias y rancheras, y no falta el himno gallego oficioso, la “Rianxeira”, coreado con los brazos en alto. Las tabernas sirven queimada, y el conxuro ahuyenta los malos espíritus entre llamaradas azules. Para los más jóvenes, la fiesta continúa de madrugada con discomóvil en el campo da feira, donde el ritmo se vuelve más moderno pero el ambiente sigue siendo familiar y acogedor.

La gastronomía más allá de la empanada: todo un universo de sabores

Aunque la empanada es la estrella indiscutible, visitar Mondoñedo durante su festa es una excusa perfecta para sumergirse en la cocina mindoniense y de la comarca. Los restaurantes de la zona suelen diseñar menús especiales para la ocasión, aprovechando los productos de la huerta y del mar. Entre los platos que no deberías perderte figuran:

  • Vaca vieja de A Mariña: carne madurada, de sabor intenso, a menudo servida a la parrilla con patatas y pimientos de Padrón.
  • Pescados de Celeiro: el puerto vecino abastece de merluza, rape y sardinas que se preparan al horno, a la brasa o en caldeirada.
  • Lacón con grelos: imprescindible en cualquier fiesta gallega, servido con cachelos y un chorro de aceite de oliva virgen extra.
  • Tarta de Mondoñedo: un postre con identidad propia, cuya receta se remonta al siglo XVI y que hoy cuenta con Indicación Xeográfica Protexida.

Las tabernas del casco histórico, como las que rodean la Praza da Catedral y la Rúa do Progreso, son el lugar ideal para tapear. Muchas de ellas cuecen sus propias empanadas en hornos de leña y las ofrecen en porciones generosas, regadas con vinos de la Denominación de Orixe Ribeira Sacra o con una refrescante Estrella Galicia. Los amantes del dulce pueden acercarse a las confiterías tradicionales como “A Lira” o “La Mindoniense”, donde la tarta se vende en cajas de madera que son ya un souvenir de la visita.

Alojamiento: dónde dormir en Mondoñedo y alrededores

Dado que la fiesta atrae a miles de visitantes, es aconsejable reservar con antelación. Mondoñedo ofrece un abanico de opciones para todos los bolsillos, combinando el encanto de lo rural con la comodidad de lo urbano.

  • Hoteles con encanto: El Hotel Montero, ubicado en un edificio histórico frente a la catedral, es la opción más céntrica y cuenta con un restaurante que merece la pena probar. El Hotel Mindoniense, en la entrada de la villa, ofrece un ambiente más funcional pero con buenas prestaciones.
  • Casas de turismo rural: En las parroquias limítrofes, como Argomoso o Figueiras, abundan las pazos rehabilitados. Algunos ejemplos son la Casa de Baixo o A Fervenza, que permiten disfrutar de la naturaleza a pocos kilómetros del bullicio.
  • Albergues y pensiones: Para los peregrinos del Camino de Santiago —Mondoñedo es etapa del Camino Norte— o para quienes buscan un alojamiento económico, el Albergue de Peregrinos de Mondoñedo y varias pensiones como Pensión Loli ofrecen literas y habitaciones a precios ajustados.
  • Apartamentos turísticos: Una modalidad en auge; plataformas como Airbnb muestran apartamentos rehabilitados en pleno centro histórico, ideales para familias o grupos que quieren independencia.

Si la oferta de Mondoñedo se completa, las localidades costeras de Foz, Ribadeo o Viveiro, a menos de media hora en coche, multiplican las posibilidades y añaden el aliciente de las playas de la Mariña Lucense.

Cómo llegar a Mondoñedo

A pesar de su ambiente de villa medieval, Mondoñedo está muy bien comunicada. Estas son las principales vías de acceso:

  • En coche: La autovía A-8 (Autovía del Cantábrico) pasa a escasos 10 kilómetros. Desde Lugo, se toma la LU-120; desde A Coruña o Santiago, la A-6 y después la A-8 en sentido Mondoñedo. Hay varios aparcamientos habilitados para la fiesta, aunque las calles del centro son estrechas. Se recomienda seguir las indicaciones de los voluntarios y, si se llega temprano, estacionar en las afueras y caminar cinco minutos.
  • En autobús: La empresa ALSA conecta Mondoñedo con Lugo, A Coruña, Santiago, Oviedo y Madrid. Durante el fin de semana de la fiesta, suelen reforzar los servicios. La estación de autobuses está junto a la entrada del pueblo, muy cerca de la Plaza.
  • En tren: La opción más cercana es Feve (ancho métrico) en la parada de Mondoñedo, pero la línea apenas tiene frecuencia. Lo más práctico es llegar en tren a Lugo o a Ribadeo-Foz y desde allí tomar un autobús o taxi.
  • En avión: Los aeropuertos más próximos son A Coruña (a 120 km), Santiago-Rosalía de Castro (a 140 km) y Asturias (a 130 km). Desde cualquiera de ellos se puede alquilar un coche y llegar en menos de hora y media.

Consejos prácticos para vivir la Festa da Empanada como un mindoniense

Antes de lanzarse a la aventura, conviene tener en cuenta algunas recomendaciones. La primera:

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