Los castros de Pontevedra son asentamientos de la Cultura Castrexa que pueblan la geografía provincial desde la Edad del Hierro. Destacan la Citania de Santa Tegra, la isla de Monte do Castro o los Baños de Montealegre. Estos yacimientos arqueológicos permiten recorrer las viviendas de los antiguos habitantes prerromanos de Galicia.
Los castros de Pontevedra: la huella imborrable de los castrexos
La provincia de Pontevedra atesora una de las mayores concentraciones de yacimientos arqueológicos de toda la Península Ibérica. Se calcula que en Galicia existen más de 3.000 castros, de los cuales una porción muy relevante se encuentra en tierras pontevedresas, especialmente en las comarcas del litoral atlántico y el Miño. Estos poblados fortificados, construidos hace más de dos milenios, nos hablan de un pueblo profundamente arraigado a su territorio, conocedor de los ciclos naturales y experto en la metalurgia del hierro y el trabajo del oro.
Citania de Santa Tegra (A Guarda)
Si hay un castro en Pontevedra que todo visitante debe conocer, ese es la Citania de Santa Tegra, ubicada en el extremo suroeste de Galicia, en el municipio de A Guarda. Declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931, este yacimiento se alza a 341 metros de altitud sobre el nivel del mar, en la sierra de Teo. Su ubicación estratégica ofrece una de las vistas más espectaculares del río Miño en su desembocadura y de la costa atlántica portuguesa, abarcando incluso las islas Cíes en días despejados. El poblado, excavado por primera vez en 1913, alberga más de un centenar de viviendas circulares que fueron habitadas entre el siglo I a.C. y el siglo I d.C.
- Cómo llegar: Desde Vigo, se toma la autovía AG-41 hasta A Guardia (unos 55 kilómetros). Una vez en el pueblo, el castro está perfectamente señalizado a través de una carretera de montaña asfaltada de unos 4 kilómetros.
- Precio: La entrada general es de 3 euros. Los martes de tarde (a partir de las 16:00 h) la entrada es gratuita. Existe una tarifa combinada de 5 euros que incluye el acceso al yacimiento y al funicular que salva el fuerte desnivel para personas con movilidad reducida.
- Imprescindible: El Antiquarium, un museo en la base del monte donde se exponen piezas originales encontradas en las excavaciones, como la célebre escultura del guerrero lusitano o diversos torques de oro.
Castro de Vigo
En pleno corazón de la ciudad olívica se encuentra el Castro de Vigo o Castro de O Castro. Es uno de los yacimientos urbanos más sorprendentes de Galicia, un pulmón verde de 22 hectáreas que convive con el tejido asfáltico. Habitado desde el siglo III a.C. hasta el siglo II d.C., permite hacer un viaje en la historia sin salir del núcleo urbano. Se conservan varias viviendas circulares reconstruidas y un tramo de la antigua muralla defensiva. Además, está coronado por un monumento a los caballos, obra de Juan Oliveira, que regala una panorámica perfecta sobre la ría de Vigo.
- Cómo llegar: Se accede fácilmente a pie desde el centro de Vigo (calle Policarpo Sanz), en autobús urbano o en coche (hay zonas de aparcamiento en la parte alta, cerca del Paseo de Alfonso XIII).
- Precio: El acceso al recinto arqueológico es totalmente gratuito todos los días del año.
- Horario: Abierto de lunes a domingo, de 10:00 a 21:00 horas en verano y de 10:00 a 18:00 horas en invierno.
Castro de Santa Comba de Bértola (Pontevedra capital)
Muy cerca de la capital provincial, en la parroquia de Alba, se encuentra este pequeño pero fascinante castro de la Edad del Hierro. Lo que hace único al Castro de Santa Comba es su continua superposición de culturas: sobre las antiguas cabañas circulares castrexas se construyó posteriormente una villa romana (siglo I-IV d.C.) e incluso una ermita medieval (siglo XII) dedicada a Santa Comba, de la que quedan restos visibles. La transición de lo castreño a lo Galaico-romano se palpa al caminar entre sus muros.
- Cómo llegar: A solo 5 kilómetros del centro de Pontevedra. Se accede por la carretera PO-547 dirección a Marín, tomando el desvío hacia Lérez y la estación de ferrocarril de Alba.
- Precio: Entrada gratuita.
- Horario: Recinto al aire libre de acceso libre y continuado.
Castros de Cangas y el Morrazo
La península del Morrazo es un auténtico nido de castros. En el municipio de Cangas destacan el Castro de A Lanzada y el Castro de Mallou. El primero, ubicado en Sanxenxo (lindando con Cangas), es un poblado costero de origen milenario vinculado directamente a las salinas y al mar. Destaca por sus construcciones de planta ovalada y por la presencia del famoso pedra formosa (piedra hermosa), un bloque monolítico que formaba parte de las termas castrexas. Por su parte, el Castro de Mallou se encuentra en la cima del Monte do Facho, un lugar cargado de misticismo que en la Antigüedad se utilizó como santuario para rendir culto al dios Berobreo.
- Cómo llegar: A Lanzada se accede por la carretera PO-308. Ambos yacimientos están señalizados desde los núcleos urbanos de Cangas y Sanxenxo.
- Precio y Horario: Ambos son de acceso libre y gratuito, ideal para combinar con una ruta de senderismo por la costa.
Castro de Castromao (Celanova)
Viajando hacia el interior de la provincia de Pontevedra, en la comarca de O Ribeiro, encontramos el Castro de Castromao en el municipio de Celanova. Este es uno de los poblados fortificados más grandes e importantes de la zona, con claras muestras de romanización. Sus dimensiones son colosales, contando con tres líneas de murallas concéntricas que protegían más de 200 construcciones en su época de máximo esplendor (siglo I a.C.).
- Cómo llegar: A unos 25 kilómetros de Ourense y 45 de Pontevedra, por la autovía A-52.
- Precio: Acceso gratuito. Existen paneles informativos muy detallados en el aparcamiento.
- Recomendación: Llevar calzado deportivo, ya que el terreno es irregular y está rodeado de bosque de castaños centenarios.
Baños de Montealegre (Santa Marta de Tola, Ponte areas)
Un caso excepcional dentro de la arqueología de Pontevedra son los denominados Baños de Montealegre, en el municipio de Ponteareas. No se trata de un poblado de pleno derecho, sino de un complejo termal prerromano y romano asociado a un castro cercano. Sus aguas, que brotan a unos 70 grados Celsius, fueron canalizadas a través de un sofisticado sistema de hipocaustos (calefacción subterránea romana) y arquetas de piedra perfectamente conservadas. Es una muestra inequívoca de cómo los pobladores castrexos ya conocían y aprovechaban el termalismo antes de la llegada plena de las costumbres imperiales romanas.
- Cómo llegar: Desde Vigo, por la autovía AG-57 en dirección Tui/Ponteareas (unos 45 kilómetros). El yacimiento está en la parroquia de Areas, junto al antiguo balneario.
- Precio: Visita gratuita.
- Mejor época: Otoño o invierno, cuando la diferencia de temperatura del agua caliente con el aire libre hace que el vapor de los antiguos baños sea perfectamente visible.
Consejos prácticos
Recorrer la geografía de Pontevedra siguiendo el rastro arqueológico castrexo requiere cierta planificación logística, especialmente fuera de los meses de verano. Conocer las particularidades del clima gallego y la naturaleza de los yacimientos es clave para disfrutar de la experiencia sin sobresaltos.
- La mejor época del año para visitarlos: Galicia es verde gracias a la lluvia, algo que hay que asumir al visitar sus yacimientos al aire libre. La primavera (de mayo a junio) y el otoño (de septiembre a octubre) son las estaciones ideales. Las temperaturas son suaves, los caminos no están tan embarrados como en el invierno y los castros aparecen rodeados de una exuberante vegetación. El verano (julio y agosto) es la temporada alta: los días son largos y secos, pero los principales yacimientos como Santa Tegra pueden estar abarrotados de visitantes.
- Cómo desplazarse: La red de transporte público interurbano en las zonas rurales de Pontevedra es limitada. Aunque autobuses como los de la empresa Monbus conectan las principales ciudades (Vigo, Pontevedra, Tui) con municipios como A Guarda o Cangas, para hacer una ruta completa por los castros es imprescindible viajar en coche propio o de alquiler. Las distancias no son excesivas (de Vigo a A Guarda hay 55 km; de Pontevedra a Cangas, 30 km), pero las carreteras secundarias de montaña requieren conducción prudente.
- Calzado y equipamiento: Los castros no son museos pulidos; son yacimientos arqueológicos en laderas de montañas o acantilados. La hierba, el musgo y la tierra suelta son protagonistas. Es obligatorio llevar calzado de montaña o deportivo con buena suela. No olvidéis incluir una chaqueta cortavientos, ya que en cotas como Santa Tegra (341 m) o el Castro de Vigo, el viento atlántico sopla con fuerza incluso en pleno verano.
- Respeto al patrimonio: Muchos de estos castros se encuentran en fincas privadas cedidas para la visita pública, o son Bienes de Interés Cultural (BIC) estrictamente protegidos por la Xunta de Galicia. Nunca se deben tocar las piedras de los muros, subir a las murallas para hacer fotografías, ni dejar basura en el recinto.
- Combinación con otra actividades: Una ruta por los castros de Pontevedra se complementa a la perfección con las rutas de senderismo. Por ejemplo, el castro de A Lanzada se puede unir a un paseo por las playas de la ría de Pontevedra, y la Citania de Santa Tegra encaja maravillosamente en una ruta por las pesquerías tradicionales del río Miño.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se construyeron los castros en Galicia?
Los castros en Galicia, incluyendo los de la provincia de Pontevedra, comenzaron a construirse a finales de la Edad del Bronce, hacia el siglo VIII a.C. Sin embargo, su máxima expansión y complejidad se alcanzó durante la Edad del Hierro y la cultura castrexa (entre los siglos IV a.C. y I d.C.), prolongando su habitabilidad hasta bien entrado el período romano.
¿Qué diferencia hay entre un castro y una citania?
Un castro es un asentamiento fortificado prerromano típico del noroeste peninsular. Una citania es un tipo específico de castro, generalmente de mayores dimensiones, que llegó a tener cierta estructura urbana (calles, plazas) y una gran densidad de población, con una fuerte influencia de la romanización posterior. El mejor ejemplo en Pontevedra es la Citania de Santa Tegra.
¿Dónde se encuentran los castros mejor conservados de Pontevedra?
Los castros mejor conservados, musealizados y señalizados de la provincia de Pontevedra son la Citania de Santa Tegra (A Guarda), el Castro de Vigo (O Castro) y el yacimiento galaico-romano de Santa Comba de Bértola (Pontevedra). Todos ellos ofrecen paneles informativos detallados y conservan muros originales de viviendas y plazas.
