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Guías de Galicia

Principales castros de Galicia: Guía Imprescindible 2026

Los principales castros de Galicia son el de Santa Trega (A Guarda, Pontevedra), Baroña (Porto do Son, A Coruña) y Viladonga (Castro de Rei, Lugo). Estas antiguas aldeas fortificadas de origen prerromano destacan por su excelente estado de conservación, sus espectaculares ubicaciones costeras o de montaña y sus reconstrucciones.

Castro de Santa Trega: El gran mirador sobre el río Miño

Declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931, el Castro de Santa Trega es, sin duda, el yacimiento castreño más famoso y visitado de Galicia. Se encuentra en el extremo suroeste de Galicia, en el municipio fronterizo de A Guarda (Pontevedra), a 341 metros de altitud en el monte Tecla. Su ocupación principal se sitúa entre el siglo I a.C. y el siglo I d.C., en plena transición entre la cultura castreña y la romanización.

Lo que hace inolvidable a Santa Trega no es solo su tamaño (con más de 100 estructuras de viviendas circulares y ovaladas documentadas), sino su estratégica ubicación. Desde el yacimiento se obtiene una de las vistas más espectaculares de la desembocadura del río Miño, pudiendo divisar las localidades portuguesas de Caminha y Vila Nova de Cerveira, así como el inmenso Océano Atlántico.

  • Cómo llegar: Se accede en coche o autobús desde el centro de A Guarda por la carretera PO-552. Existe un funicular que sube desde la localidad costera de A Mougá, ideal para quienes quieran evitar las curvas en vehículo propio.
  • Qué ver: Aparte de las viviendas, el yacimiento cuenta con el Museo Arqueológico Provincial, ubicado en la misma montaña, donde se exhiben piezas tan importantes como el famoso “Tesoro de Santa Trega” (un conjunto de áureos romanos) o múltiples herramientas de hierro y cerámicas indígenas.
  • Precio orientativo: La entrada general conjunta (castro + museo) ronda los 3 euros. Los lunes suele ser gratuito, y los fines de semana el acceso exclusivo al recinto del castro de manera reducida también puede ser gratuito.

Castro de Baroña: La fortaleza resistida a la fuerza del Atlántico

Si buscas la esencia más pura de los castros costeros gallegos, el Castro de Baroña es una parada obligatoria. Situado en el municipio coruñés de Porto do Son, este asentamiento se levanta sobre un pequeño promontorio rocoso (el Monte Loureiro), rodeado por el mar por tres de sus cuatro lados, excepto por un istmo de arena que lo conecta con tierra firme.

La datación de Baroña sitúa su apogeo entre los siglos I a.C. y I d.C. Fue excavado por primera vez a finales del siglo XIX y posteriormente reconstruido en la década de 1980. Lo fascinante de este lugar es cómo sus habitantes adaptaron la arquitectura a un entorno hostil, debiendo soportar vientos salinos y temporales invernales extremos.

El recinto está compuesto por dos áreas principales separadas por una potente muralla: el barrio peninsular (donde se encuentran las viviendas) y la zona de entrada o antecastros. En total, se conservan una veintena de casas circulares de unos 5 metros de diámetro. Cerca del yacimiento se encuentra el famoso dolmen de Axeitos, una visita que combina a la perfección para entender los diferentes periodos históricos de la zona.

  • Cómo llegar: Desde Santiago de Compostela, hay que tomar la autopista AP-9 hacia el sur y luego la AG-56 dirección Noia. Una vez en Porto do Son, se toma la carretera AC-550 hasta la playa de Area Longa, donde hay un aparcamiento habilitado desde donde parte un sendero de unos 15 minutos.
  • El entorno: La playa que rodea al castro es uno de los mayores atractivos. Los visitantes suelen combinar la inmersión histórica con un baño en sus aguas cristalinas.

Castro de Viladonga: El mejor ejemplo de romanización en la Terra Chá

Mientras que Santa Trega y Baroña muestran un fuerte componente indígena, el Castro de Viladonga, situado en Castro de Rei (Lugo), es el ejemplo perfecto de la evolución y romanización de los castros gallegos. Este yacimiento se encuentra en el corazón de la comarca de la Terra Chá, dominando desde su colina una vasta llanura agrícola.

Excavado de forma sistemática a partir de 1984, Viladonga sorprende por su excelente estado y por ser uno de los pocos castros donde se pueden ver estructuras urbanísticas complejas, como calzadas empedradas, plazas, escaleras y una vivienda pentagonal de clara influencia romana. La vida en este castro se prolongó hasta bien entrado el siglo V d.C., lo que demuestra que no fue un asentamiento abandonado tras la conquista romana, sino que floreció adoptando las nuevas costumbres.

El gran atractivo complementario de Viladonga es su Museo Monográfico, premiado por su excelente diseño y conservación. En él se exponen más de 500 piezas encontradas en el yacimiento, destacando las fíbulas, monedas imperiales romanas (desde Augusto hasta Teodosio), vidrios y cerámicas de “terra sigillata” (la fina loza roja romana), herramientas agrícolas y objetos de adorno personal.

  • Cómo llegar: Se encuentra a unos 22 kilómetros al noreste de la ciudad de Lugo. La mejor opción es conducir por la N-640 dirección a Guitiriz/Mondoñedo.
  • Precio orientativo: La entrada es completamente gratuita todos los días del año, lo que lo convierte en una visita ideal para familias y grupos.

Otros castros imprescindibles en Galicia

Aunque los tres mencionados son los más destacados, la geografía gallega esconde más de 3.000 yacimientos catalogados, muchos de ellos de enorme valor turístico e histórico. Si deseas profundizar en la cultura castreña, no te puedes perder:

Castro de Elviña (A Coruña)

Ubicado en plena ciudad de A Coruña, este castro fue habitado entre los siglos IV a.C. y el siglo I d.C. Es famoso por sus casas de planta rectangular y por ser el lugar donde se halló el conocido como “Tesoro de Elviña” (compuesto por 27 piezas de oro y plata). En sus inmediaciones se encuentra la Torre de Hércules, el faro romano en funcionamiento más antiguo del mundo, creando una ruta histórica perfecta dentro de la urbe.

Castro de Borneiro (Cabana de Bergantiños)

Situado a 15 minutos en coche de Baroña, Borneiro fue uno de los primeros castros en ser catalogado en Galicia (años 20 del siglo XX). Su interés radica en que se considera un castro “de transición” previo a la llegada de los romanos. Aquí destacan sus antiguas viviendas de tierra y madera, hoy sustituidas por piedra en la reconstrucción, y el famoso “pedra formosa” (piedra hermosa) de la sauna castreña, una pieza de granito con decoración geométrica.

Neixón (Boiro)

En la ría de Arousa se encuentran los castros Grande y Pequeño de Neixón. El Grande fue excavado y es uno de los yacimientos más grandes de Galicia, con más de 300 viviendas y un complejo sistema de fosos defensivos. Aunque no está tan reconstruido como Baroña, es fundamental para comprender la densidad de población en la costa gallega antes de nuestra era.

Consejos prácticos

Mejor época para visitar los castros

Los castros gallegos están a cielo abierto y muchos carecen de zonas de sombra. La primavera (abril a junio) es la mejor época debido a las temperaturas suaves y a la floración de los prados que rodean los yacimientos. El otoño también es excelente, especialmente en castros como Santa Trega, donde el entorno se tiñe de tonos marrones y rojizos. Evita los meses centrales del verano (julio y agosto) si pretendes ir a mediodía, ya que el sol aprieta y la afluencia de turistas es máxima, con largas esperas para aparcar. Si visitas en verano, hazlo a primera hora de la mañana o al atardecer.

Ropa y calzado recomendado

Aunque las zonas reconstruidas tienen senderos acondicionados, los castros suelen estar en promontorios de tierra y piedra. Lleva siempre calzado deportivo o de montaña (no chanclas) para evitar resbalones, especialmente en Baroña, donde la roca está pulida por el salitre. En otoño e invierno, la lluvia es una compañera frecuente en Galicia, así que la chaqueta impermeable es un “must”. Las capas de abrigo son esenciales para los miradores como Santa Trega, azotados por el viento del Atlántico.

Accesibilidad

La mayoría de castros gallegos no son accesibles para personas con movilidad reducida debido a su propia naturaleza arqueológica (escalones de piedra, caminos de tierra, empinadas pendientes). Sin embargo, los museos anexos, como el de Viladonga o el de Santa Trega, sí son plenamente accesibles. En Viladonga se ha habilitado una pasarela de madera que permite recorrer una pequeña parte del recinto a sillas de ruedas y cochecitos infantiles.

Cómo combinar las visitas

La mejor manera de explorar estos monumentos es alquilar un coche. Una ruta muy recomendable de dos días es: empezar en la ciudad de A Coruña (visita al castro de Elviña y la Torre de Hércules), dirigirse al sur por la Costa da Morte para ver Borneiro y Neixón, dormir en la ría de Arousa y al día siguiente visitar el Castro de Baroña. Para Santa Trega, lo ideal es dedicar un día completo desde Vigo o Baiona, incluyendo una ruta en barco por el río Miño hacia la localidad portuguesa de Caminha.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los castros en Galicia?

Los castros son poblados fortificados de la Edad del Hierro (período prerromano) característicos del noroeste de la Península Ibérica. Estaban habitados por los pueblos prerromanos (galaicos, ártabros, celtas) y se caracterizaban por estar situados en lugares elevados, tener murallas defensivas y estar compuestos por casas de planta circular (en Galicia, más que en el resto de la “Castrexa”). Su apogeo fue entre los siglos IV a.C. y el siglo II d.C.

¿Los celtas construyeron los castros gallegos?

El debate sigue abierto, pero la historiografía moderna prefiere hablar de “cultura castreña” en lugar de “celtas” en Galicia. Aunque hubo influencia de pueblos celtas centroeuropeos, los castros gallegos fueron desarrollados principalmente por los pueblos autóctonos (los galaicos). El origen de las murallas y la arquitectura de las casas de planta circular (de adobe y paja inicialmente) son de origen local. Elementos como la decoración de las piedras o la cerámica sí muestran una influencia indudable de los pueblos celtas del centro de Europa.

¿Qué significa la palabra “castro”?

La palabra “castro” proviene del latín castrum, que significa “campamento militar” o “fuerte”. Aunque el término se utilizaba originalmente para los campamentos militares romanos, con el tiempo pasó a designar a los poblados fortificados de la Edad del Hierro que los romanos encontraron a su llegada a la Península Ibérica. De esta raíz provienen también muchos apellidos gallegos como Castro, Castelao o Castroviejo, así como el topónimo de numerosos municipios (Castro Caldelas, Castroverde).

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