
Lacón con grelos y patatas: el abrazo cálido del invierno gallego
Cuando el frío se instala en las rías y el viento del norte recorre las laderas de las montañas, en las cocinas gallegas surge un plato que trasciende lo culinario para convertirse en ritual: el lacón con grelos y patatas. No es solo una receta de invierno, es la memoria de mil hogares donde el olor del lacón cocido se mezcla con el de la leña y la lluvia. Cada bocado cuenta la historia de una tierra húmeda y verde, de matanzas tradicionales y de huertos que regalan ese amargor justo de los grelos. En Galicia, este plato se sirve como tributo a la estación más fría, con la contundencia del cerdo salado y la frescura de las hojas de nabo. Aquí desgranamos cómo se prepara, dónde degustarlo en su máxima expresión y qué secretos guardan los fogones para que el lacón con grelos sea, sin discusión, el rey del invierno gallego.
La base del plato es sencilla: un lacón (la pata delantera del cerdo) curado y cocido lentamente hasta que la carne se desprende casi sola, acompañado de grelos y patatas cocidas, todo ello rociado con un buen aceite de oliva virgen extra. Pero la sencillez es engañosa. La calidad del lacón, el punto de cocción de los grelos para que no pierdan su carácter, el tiempo de reposo… son detalles que marcan la diferencia. Es un plato que exige paciencia, como la de los inviernos atlánticos, y que recompensa con una calidez que solo la buena cocina de siempre puede ofrecer.
Los mejores sitios para probar el auténtico lacón con grelos en Galicia
Aunque prepararlo en casa es una experiencia gratificante, hay momentos en que uno busca sentarse en una mesa de piedra, con una lareira al fondo, y dejar que otros cuiden del ritual. En toda Galicia existen tabernas y restaurantes que han elevado el lacón con grelos a la categoría de arte. Hemos seleccionado algunos imprescindibles, desde clásicos de toda la vida hasta locales donde la tradición se fusiona con el mimo contemporáneo.
1. Casa Botas (Santiago de Compostela)
En el corazón del casco histórico compostelano, Casa Botas es una institución. Lleva décadas sirviendo cocina gallega sin artificios, y su lacón con grelos es de los más alabados. El lacón, curado en sus propias cámaras, se cocina a fuego lento durante horas. Los grelos, tiernos pero con ese punto de amargor que los caracteriza, llegan directamente de huertas cercanas. El plato se sirve con patatas cachelos y un chorro de aceite de la casa. El ambiente es bullicioso, con mesas de madera y servicio rápido, perfecto para comer con prisas pero con gusto.
- Plato estrella: Lacón con grelos y patatas (ración generosa). También destacan los callos y el pulpo á feira.
- Precio orientativo: Entre 12 y 16 euros por ración. Menú del día unos 15-18 euros.
- Horarios: Abierto de martes a domingo, de 13:00 a 16:00 y de 20:30 a 23:00. Lunes cerrado (salvo festivos).
2. Mesón do Pulpo (Pontevedra)
En la céntrica Praza da Leña, este mesón es parada obligatoria para los amantes de la cocina gallega. Su lacón con grelos es objeto de devoción local. El secreto, según cuentan, está en el punto de cocción del lacón: justo para que quede meloso pero sin deshacerse. Los grelos se saltean ligeramente antes de servir, lo que les da un toque más sabroso. El local, pequeño y siempre lleno, tiene un encanto rústico con barra de piedra y vigas de madera. Atención a las raciones: son generosas, para compartir o para un comensal con buen apetito.
- Plato estrella: Lacón con grelos y patatas con pimentón de la Vera. No faltan los callos ni el lacón asado.
- Precio orientativo: Ración de lacón con grelos unos 14 euros. Precio medio comida: 20-25 euros por persona.
- Horarios: Todos los días de 12:30 a 16:00 y de 20:00 a 23:30. Domingos solo mediodía.
3. Tapería O Faiado (Lugo)
En el casco histórico de Lugo, muy cerca de la muralla romana, O Faiado es un pequeño local con alma de taberna. Su cocina rescata recetas tradicionales con productos de proximidad. El lacón con grelos lo preparan con lacón de cebolla (una variedad local de cerdo) y grelos de la huerta de Sarria. La patata, de la variedad kenbec, se cocina con la piel, lo que le da un sabor más intenso. El plato se sirve con un majado de ajo y perejil que realza todos los sabores. El ambiente es acogedor, con pocas mesas, ideal para una comida tranquila.
- Plato estrella: Lacón con grelos y patatas con aceite de oliva arbequina. Prueben también la empanada de zamburiñas.
- Precio orientativo: Ración de lacón con grelos 13 euros. Menú degustación 28 euros.
- Horarios: De miércoles a lunes, 13:00-15:30 y 20:30-22:30. Martes cerrado.
4. Restaurante Paprica (Vigo)
En el barrio de O Berbés, con vistas a la ría, Paprica es un espacio moderno que respeta la tradición. Su chef, formado en la escuela de hostelería de Compostela, ha conseguido que el lacón con grelos sea uno de los platos más demandados. Utilizan lacón de cebo ibérico, que curan ellos mismos durante 45 días. Los grelos los adquieren a un productor de Tomiño. La presentación es cuidada, con la carne desmenuzada sobre un lecho de patatas y grelos, y un caldo de cocción reducido que baña el conjunto. Ideal para quienes buscan una versión más refinada del clásico.
- Plato estrella: Lacón con grelos y patatas trufadas (versión especial). Además, arroz con bogavante.
- Precio orientativo: Plato de lacón con grelos 18 euros. Menú de fin de semana 32 euros.
- Horarios: Martes a domingo, 13:30-15:30 y 20:30-23:00. Lunes cerrado excepto julio-agosto.
