El pequeño gran tesoro de las rías gallegas
Como buen redactor gastronómico gallego, hoy me toca hablar de una de las mayores joyas de nuestra tierra. Hay un dicho popular que reza: «Pimientos de Padrón, unos pican y otros no». Esta frase define a la perfección la aventura culinaria que supone degustar estos pequeños manjares verdes. Pero, ¿qué tienen de especial los pimientos de padron? Originarios del valle de Herbón, en el municipio coruñés de Padrón, estos pimientos se han convertido en un embajador indiscutible de los productos gallegos en todo el mundo.
Su sabor inconfundible, a caballo entre lo dulce y lo ligeramente amargo, junto con esa textura tierna y su inesperado toque picante, los convierte en el pincho (o tapa) perfecto para compartir. Acompañados de una cerveza bien fría o un vaso de vino albariño, son el preludio ideal para cualquier comida o cena en Galicia. En este artículo, haremos un recorrido por su historia, te daremos la mejor receta pimientos para que queden perfectos en tu casa y te recomendaremos los mejores lugares para comerlos en su tierra natal.
Origen e historia: De México a las orillas del Ulla
La historia de los pimientos de Padrón es una historia de viaje y adaptación. Aunque hoy sean un símbolo indiscutible de Galicia, el origen de sus semillas se encuentra a miles de kilómetros de distancia, en el continente americano. Fueron los frailes franciscanos del Convento de Herbón quienes, a finales del siglo XVI o principios del siglo XVII, trajeron estas semillas desde el monasterio mexicano de Yuriria.
Al plantarlas en el valle de Herbón, algo mágico ocurrió. El microclima de la zona, caracterizado por sus suelos fértiles, sus temperaturas suaves y la alta humedad ambiental proporcionada por la proximidad de las rías y los ríos Ulla y Sar, modificó las características de la planta. El resultado fue un pimiento más pequeño, de carne más tierna y con un sabor único que nada tenía que ver con sus parientes americanos.
Hoy en día, el pimiento de Padrón cuenta con el sello de calidad de la Indicación Geográfica Protegida (IGP), lo que garantiza que solo los cultivados en determinadas parroquias de los municipios de Padrón, Dodro y Rois pueden lucir este nombre con orgullo.
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- ¿Por qué pican? El misterio del picante reside en la genética y el clima. Se ha demostrado que cuanto más sol y menos agua recibe la planta, mayor es la concentración de capsaicina, la sustancia responsable del picor. Por ello, los pimientos de las últimas recolecciones (agosto y septiembre) suelen picar más que los de primavera.
- No engordan (casi). Son muy bajos en calorías (apenas 25 kcal por cada 100 gramos) y ricos en vitaminas B y C. Lo que realmente aporta calorías es el aceite con el que los freímos.
- El curioso nombre holandés. Durante muchos años, la planta se conoció como «pimiento de Herbon» en honor al convento. Sin embargo, en los años 80, se exportaron grandes cantidades a los Países Bajos, y el nombre mutó en la cartelería internacional hasta derivar en el genérico «de Padrón», nombre del municipio principal.
- El rabo no se come. Aunque el rabo o pedúnculo es comestible, la tradición dicta que se utiliza como «asa» para llevar el pimiento a la boca, dejándolo en el borde del plato.
La auténtica receta: Cómo freír los pimientos de Padrón perfectos
La máxima de la cocina gallega es la sencillez. Si tienes un buen producto, la mejor forma de cocinarlo es aquella que no enmascare su sabor original. A continuación, te revelo la receta pimientos paso a paso para que queden crujientes por fuera, tiernos por dentro y sin que se peguen unos a otros.
Ingredientes (para 2 personas):
- 250 gramos de pimientos de Padrón (frescos y de la IGP si es posible).
- Aceite de oliva virgen extra (AOVE) en abundante cantidad, pero sin llegar a fritura profunda.
- Sal gorda (imprescindible para el toque crujiente).
Pasos para la fritura perfecta:
- Paso 1: Secado riguroso. Es fundamental lavar bien los pimientos, pero deben estar completamente secos antes de tocar el aceite. Si tienen agua, saltarán peligrosamente y se cocerán en lugar de freírse. Utiliza papel de cocina absorbente.
- Paso 2: El aceite caliente. Pon una sartén amplia al fuego con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. El aceite debe estar muy caliente pero sin llegar a humear (alrededor de 180°C).
- Paso 3: Fuerza a fuego medio. Echa los pimientos de uno en uno (con cuidado de no quemarte). Baja un pelín el fuego para que no se tuesten demasiado rápido. El truco para que queden perfectos y no se peguen es no dejar de mover la sartén. Mueve constantemente con movimientos circulares.
- Paso 4: El punto de sal. Cuando la piel del pimiento empiece a ampollarse y a tomar un color verde oscuro con manchas doradas, sácalos a un plato con papel absorbente. Inmediatamente, mientras sigan calientes, espolvorea sal gorda por encima. La sal se adherirá a la piel caliente.
Ruta gallega: Dónde comer los mejores pimientos de Padrón
Si quieres vivir la experiencia completa, no hay nada como viajar a Galicia y sentarte en una terraza en pleno mes de julio durante las Fiestas del Pimiento de Herbón. Aquí tienes una lista de sitios recomendados que son auténticas instituciones para degustarlos junto con otros productos gallegos.
1. Pulpería O Curro (Padrón, A Coruña)
Descripción: Situado en el corazón de Padrón, este es el lugar de peregrinación por excelencia. Un local tradicional, sin lujos, donde la materia prima habla por sí sola. Aquí no solo probarás los mejores pimientos de la zona, sino también un pulpo á feira insuperable.
Platos estrella: Ración de pimientos de Padrón fritos en el punto exacto de sal, pulpo á feira, caldo gallego.
Precios orientativos: Ración de pimientos (8-10€), ración de pulpo (16-18€). Comida completa por unos 25-30€ por persona.
Horarios: De martes a domingo, de 12:00 a 16:00 y de 19:30 a 23:00.
2. Casa Manolo (Pontevedra)
Descripción: Aunque hay locales homónimos, las pulperías y taperías tradicionales de las zonas céntricas de Pontevedra son famosas por la calidad de sus verduras y hortalizas. Este es un ejemplo de taberna gallega clásica: ruidosa, alegre y con el suelo a menudo sembrado de servilletas, símbolo de buena comida.
Platos estrella: Pimientos de Padrón recién salidos de la sartén, zamburiñas a la plancha, empanada de zamburiña, mejillones en escabeche.
Precios orientativos: Tapa de pimientos (4-5€), ración de zamburiñas (18€). Media ración de vino blanco de la casa (2,50€).
Horarios: Lunes a sábado de 11:00 a 23:30 (cocina ininterrumpida).
3. Taberna O Dezove (Santiago de Compostela, A Coruña)
Descripción: Para los que buscan una propuesta algo más moderna pero con las raíces intactas. En Santiago encontramos tabernas que cuidan el producto hasta el extremo, utilizando aceites de oliva premium y sal de las salinas de la Costa de la Muerte para realzar el sabor de los pimientos.
Platos estrella: Pimientos confitados/fritos con sésamo, tabla de quesos de tetilla y arzúa-Ulloa, croquetas de cocido gallego, pimientos rellenos de brandada de bacalao.
Precios orientativos: Plato gourmet de pimientos (11€), tablas de quesos (9€). Consumición media de 20-25€.
Horarios: Jueves a martes, de 13:00 a 16:30 y de 19:00 a 24:00.
Consejos para comprar y conservar los pimientos
Si decides llevar a casa este manjar y poner en práctica nuestra receta pimientos, debes tener en cuenta algunos consejos para no perderte ni un ápice de su sabor:
- Ojo al tamaño: La regla de oro a la hora de comprar es elegir los más pequeños (entre 2 y 5 centímetros de largo). Los pimientos muy grandes pueden tener la piel dura y un sabor excesivamente picante o amargo.
- El color y la textura: Busca siempre
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