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Gastronomía Gallega

Pimientos de Padrón: la receta perfecta y el truco para freírlos

Pimientos de Padrón: la receta perfecta y el truco para freírlos

En el vasto y verde paisaje de nuestra gastronomía, pocos productos consiguen evocar tanta pasión y tanta ternura como los pimientos de Padrón. Como dice el popular y sabio refrán que resuena en cada feria y en cada taberna de nuestras tierras: «Uns pican e outros non». Esta pequeña joya hortícola, cultivada con mimo en las fértiles tierras del valle del Ulla, se ha convertido en el embajador por excelencia de la tapa gallega por excelencia. En engalicia.info sabemos que disfrutar de este manjar no es solo cuestión de hambre, sino de ritual, de tradición y de saber hacer. Hoy os traemos la receta definitiva para disfrutarlos en casa como si estuvierais sentados en una terraza del casco viejo de Santiago, además de los mejores trucos para que queden crujientes, perfectos y, sobre todo, deliciosamente fritos.

El secreto de la receta: El arte de freír el pimiento

La genialidad de la receta tradicional reside en su aparente simplicidad. Solo lleva tres ingredientes: pimientos, aceite de oliva y sal gorda. Sin embargo, el margen de error es alto. Un pimiento mal frito se arruga, se pone blando o se quema, amargando su jugo interior. El objetivo es conseguir una piel turgente, ligeramente tostada y una pulpa tierna que estalle en el paladar.

El gran truco, el secreto de abuelas y cocineros gallegos, reside en controlar la temperatura del aceite y el momento de la sal. Aquí tenéis los pasos imperativos:

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  • El secado: Es fundamental. Después de lavar los pimientos de padrón, debéis secarlos concienzudamente con papel de cocina. Cualquier resto de agua reaccionará violentamente con el aceite caliente, salpicando e hiriendo el pimiento en lugar de freírlo.
  • Elección de la sartén: Utilizad una sartén amplia, preferiblemente de hierro fundido, y añadid aceite de oliva virgen extra hasta que cubra aproximadamente un centímetro del fondo.
  • El fuego y la temperatura: El aceite debe estar muy caliente, pero sin llegar a humear (alrededor de 180 grados). El error más común es echarlos con el aceite tibio; esto hará que se cuezan y se arrugen. Deben silbar al contacto con la grasa.
  • No amontonar: Freíd en tandas pequeñas. Si llenáis demasiado la sartén, la temperatura del aceite caerá en picado y los pimientos se ablandarán.
  • La técnica del movimiento: Es mejor mover la sartén por el mango que remover los pimientos con una cuchara. Esto evita romper su delicada piel.
  • El truco final de la sal: Nunca echéis la sal dentro de la sartén. La sal extrae el agua de los vegetales y hará que la piel se arrugue perdiendo su crujiente. Debéis sacarlos a un plato con papel absorbente y salar en caliente, justo antes de servir, usando sal gorda o escamas de sal marina.

Dónde comer los mejores: Ruta de locales recomendados

Aunque la receta casera es un placer, nada supera la experiencia de pedir una ración en un buen establecimiento. Si vuestra ruta os lleva por Galicia, estos son sitios de peregrinación gastronómica donde la tapa gallega alcanza cotas de masterclass.

Pulpería Ezequiel (Padrón, A Coruña)

Descripción: El epicentro. No se puede hablar de pimientos de padrón sin pisar la villa que les da nombre. En Ezequiel, situado en pleno casco urbano, los pimientos llegan de las huertas colindantes cada mañana. Su reputación nacional es inmensa, y los sirven con un aceite que pide pan a gritos. Un lugar con solera y muy familiar, donde el ambiente animado es constante.

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Platos estrella: Sus famosos pimientos fritos, el pulpo á feira (su otra gran especialidad) y las grelas con lacón.

Precios orientativos: La ración de pimientos (muy generosa) ronda los 10€ – 12€. Media ración unos 6€.

Horarios: De 12:00 a 16:30 y de 19:30 a 23:00. Cierra los martes.

Casa Fidel (Santiago de Compostela, A Coruña)

Descripción: Un clásico histórico en la zona de Suso, al lado del famoso Parque de la Alameda. En este establecimiento, el aroma a pimiento frito es el perfume de bienvenida. Fidel es referencia absoluta; de hecho, se dice que su truco reside en una gota de aceite crudo que añaden al servirlos en el plato de cerámica.

Platos estrella: Pimientos de Padrón de primera cosecha, pulpo y calamares a la gallega.

Precios orientativos: Ración de pimientos a unos 11€. Cerveza o vino incluidos en el menú de raciones.

Horarios: Abre todos los días de 12:00 a 16:00 y de 19:30 a 23:30.

A Curuxa (Ourense)

Descripción: En la zona monumental de Ourense, este mesón esconde una bodega espectacular y una cocina que respeta el producto. Aquí el pimiento de Padrón se trata con devoción. El local respira historia, con piedra vista y vigas de madera, siendo un refugio perfecto en los días frescos de la ciudad termal.

Platos estrella: Pimientos de temporada, zorza (picadillo) a la plancha y excelente selección de quesos de la comarca.

Precios orientativos: Media ración de pimientos por 7€. Ideal para compartir varias tapas.

Horarios: Lunes a Sábado de 13:00 a 16:00 y de 20:00 a 00:00.

Taberna O Beiro (Santiago de Compostela)

Descripción: Conocido popularmente como «La Tita», este lugar no es solo un restaurante, es una institución de vino y conservas. Los pimientos fritos aquí son la pareja perfecta para su amplísima carta de vinos de autor y cafés de origen. Es ideal para una cena informal pero con calidad suprema.

Platos estrella: Excelente maridaje de pimientos con chacutas ibéricas, tabla de quesos artesanos y anchoas del Cantábrico.

Precios orientativos: La tapa de pimientos cuesta unos 8€ – 9€. Calidad-precio excelente.

Horarios: Muy flexible, atienden desde tempranas tapas vespertinas (12:30) hasta altas horas de la madrugada (01:30).

El momento del juego: La ruleta de la tapa gallega

Sabemos que la gracia de comer pimientos reside en la incertidumbre. ¿Por qué pican algunos? La ciencia nos dice que los pimientos de padrón desarrollan su característica capsaicina (el compuesto químico responsable del picor) en respuesta a situaciones de estrés hídrico. Es decir, cuando las plantas no reciben suficiente agua o reciben demasiada insolación, concentrarán más el picor.

Tradicionalmente, en Galicia existe la creencia de que los pimientos más pequeños y los que tienen la forma retorcida, estrecha en la punta, son los que «te hacen llorar». Es muy común no morderlos del todo; los comensales gallegos soléis agarrar el pimiento de padrón

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