Los castros de Galicia: en qué época se construyeron y qué restos puedes visitar
Los castros de Galicia se construyeron sobre todo entre los siglos VIII a.C. y I d.C., durante la Edad del Hierro, con una pervivencia significativa hasta época romana y, en algunos casos, hasta los siglos IV-V d.C. Esta cultura castreña, propia de los pueblos que los romanos llamaron gallaeci, dejó más de 3.000 yacimientos catalogados en la comunidad, de los cuales una docena está acondicionado para visitas.
Qué significa la cultura castreña y por qué hablamos de varias épocas
Cuando alguien pregunta por la época de los castros gallegos, la respuesta tiene tres fases bien diferenciadas. Es importante entenderlas porque los yacimientos que visites muestran restos de momentos distintos.
- Primera Edad del Hierro (siglos VIII-V a.C.): nacen los castros más antiguos, como el de Monte do Castro (Vilaboa, Pontevedra), con poblados de cabañas de planta circular situados en montes de fácil defensa, lejos del mar.
- Segunda Edad del Hierro o plenitud castreña (siglos IV-I a.C.): es la época dorada. Los poblados crecen, se organizan en barrios con viviendas circulares de piedra y aparece la artesanía del hierro y la orfebrería (los famosos tesoros áureos como el de Elviña o el de Caldas de Reyes).
- Romanización (siglo I a.C. – III d.C.): tras la guerra cántabro-astur (26-19 a.C.), muchos castros se romanizan. Aparecen viviendas de planta rectangular, pérgolas, talleres y elementos como la estatuilla del Museo de San Antolín de Tui hallada en Castromaior. Algunos, como los castros de Borneiro (Cabana de Bergantiños) o Santa Trega, siguen habitados hasta el siglo III-IV d.C.
¿Por qué se construyeron castros y no otra cosa?
La palabra castro viene del latín
castrum (campamento fortificado). Eran poblados fortificados rodeados de murallas, fosos y parapetos de tierra. Elegían pequeñas colinas con buena visibilidad, próximas a tierras de cultivo y agua. La economía combinaba agricultura (mijo, trigo, centeno), ganadería de vacuno y porcino, marisqueo en los castros costeros y metalurgia del hierro y del bronce. Su sociedad era de tipo tribal o gentilicio, organizada en
castella gobernados por caudillos locales, algo que confirma la famosa
Pedra Formosa de Borneiro y las inscripciones de los llamados “padróns dos pobos”.
Los castros más representativos de Galicia por época
Castro de Santa Trega (A Guarda, Pontevedra)
El conjunto castreño más visitado de Galicia, con más de 100.000 visitantes al año en su mejor época. Situado en la cima del monte Trega, a 341 metros sobre la desembocadura del Miño, fue ocupado entre los siglos I a.C. y III d.C., es decir, es un castro plenamente romanizado. Se excavaron más de 30 hectáreas con numerosas viviendas circulares y rectangulares que aún conservan algunas escaleras y pavimentos. Cuenta con un centro de interpretación, un pequeño museo con piezas halladas en las excavaciones y visitas guiadas. La vista sobre el río Miño y Portugal es, por sí sola, motivo suficiente para la subida.
Castro de Baroña (Porto do Son, A Coruña)
El castro más fotogénico de Galicia: un poblado fortificado del siglo I a.C. al I d.C. que se asienta sobre una península unida a tierra por un istmo de arena, en plena Ría de Muros e Noia. Sus viviendas circulares, protegidas por tres líneas defensivas de murallas y fosos, forman un conjunto espectacular al atardecer. Está sin excavación completa pero acondicionado con pasarelas y paneles. Entrada gratuita y acceso en unos 15 minutos a pie desde el aparcamiento de la playa de Arealonga.
Castro de Borneiro (Cabana de Bergantiños, A Coruña)
Uno de los castros más antiguos visitables: ocupado desde el siglo IV a.C. hasta el I d.C., destacan sus murallas con puertas en embudo, la cisterna y, sobre todo, la
Pedra Formosa, una gran losa decorada que daba acceso a un balneario castreño, uno de los ejemplos mejor conservados del noroeste peninsular. Está declarado Bien de Interés Cultural. A pocos kilómetros puedes visitar la cercana
dólmen de Dombate, de la época megalítica (3.600-2.700 a.C.), para completar un viaje por la prehistoria gallega.
Castro de Viladonga (Castro de Rei, Lugo)
El castro de interior más importante de Galicia. Ocupado entre los siglos II y V d.C., es decir, romano tardío, es un cerro testigo rodeado de tres murallas concéntricas y fosos. Su museo del castro, inaugurado en 1989 y ampliado en 2010, es el mejor del noroeste en su género: más de 200 metros cuadrados de exposición con cerámicas, vidrios, hachas, fíbulas y un singular pulido en hueso. Entrada gratuita y aparcamiento propio. Se llega por la carretera LU-P-4701 desde el pueblo de Viladonga.
Castro de San Cibrao de Lás (Punxín-San Amaro, Ourense)
Uno de los más grandes de la península ibérica: casi 10 hectáreas habitadas entre los siglos II a.C. y II d.C., en la frontera entre Ourense y Pontevedra. Tiene un centro de interpretación en el vecino pueblo de Punxín y una intervención museística singular con plataforma panorámica. Sus murallas superan en algunos tramos los 400 metros de perímetro interior.
Castro de Elviña (A Coruña)
Habitado entre los siglos IV a.C. y I d.C., es famoso por ser escenario de la batalla de 137 a.C. en la que el general romano Décimo Junio Bruto combatió a los brigantinos. Está a menos de 10 minutos en coche del centro de A Coruña, en el campus universitario de Elviña. Destacan las viviendas reconstruidas y el foso defensivo, con un impresionante vestíbulo de entrada en piedra. Gratuito y accesible en transporte público urbano.
Castromaior (Abegondo, A Coruña)
De los siglos II a.C. al IV d.C., es uno de los castros más longevos, con fase plenamente romana: viviendas con peristilo, patio porticado y abundante material romano. Se visita junto con la cercana presa romana de Abegondo-Cecebre y el centro de interpretación municipal.
Otros castros de visita recomendable
- Castro de Saceda (Ourense): con centro de interpretación y talleres didácticos.
- Castro de Foroña das Mezas (Paderne de Allariz): castro de llanura, raro en Galicia, con ejemplares de culto a los lares romanos.
- Castro da Eirósa (Rairiz de Veiga): célebre por la fíbula de caballo hallada en su interior, una de las joyas de la orfebrería castreña conservada en el Museo Arqueológico Provincial de Ourense.
- Castro de Monte do Castro (Vilaboa): en la ría de Pontevedra, con estatua de un guerrero (un deidad castreña) reconstruida y magníficas vistas sobre la ría.
- Castro de Txibaka (A Pobra do Caramiñal): castro costero con enterramientos tardíos visibles.
Cómo se vivía en un castro: lo que verás in situ
La característica arquitectónica de los castros gallegos son las
construcciones circulares. Las viviendas, llamadas
cabanas, eran casas redondas de muros de piedra de unos 3-5 metros de diámetro, con techo cónico de ramas y paja sostenido por un poste central. En la fase romanizada se incorporan plantas rectangulares, pérgolas, hornos y monumentos funerarios. Los castros se defendían con murallas concéntricas (hasta tres o cuatro líneas en los grandes), fosos y terraplenes de tierra apisonada, y las entradas se hacían en embudo para dificultar el acceso enemigo y sorprender a los atacantes.En muchos castros aparecen los llamados
balnearios castreños (Borneiro, Viladonga, Santa Trega): pequeños edificios con cisterna y hornos para producir vapor, auténticos baños públicos prerromanos únicos del noroeste.
Consejos prácticos
Cuándo ir
La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son las mejores épocas: temperaturas suaves, montes verdes y poca gente. En verano, el calor puede ser incómodo en los castros de interior como Viladonga o San Cibrao de Lás, que carecen de sombra; sube temprano por la mañana. En invierno, muchos castros de interior quedan embarrados y el tiempo gallego puede complicar la visita, aunque los de costa (Baroña, Santa Trega) se disfrutan igual con el mar de fondo.
Cómo llegar
- Castro de Santa Trega: desde Vigo, 40 minutos en coche por la AP-9/AG-57 hasta A Guarda y subida al monte en vehículo. Autobús desde Vigo a A Guarda con la empresa Arriva (unos 8 € ida).
- Castro de Baroña: por la AC-550 desde Santiago (1 hora) o Ribeira (20 minutos). Aparcamiento junto a la carretera y sendero señalizado.
- Castro de Borneiro: desde A Coruña, 50 minutos por la AG-55 y AC-430; se combina con el dólmen de Dombate (visita con horario concertado, 3 €).
- Castro de Viladonga: desde Lugo, 25 minutos por la N-VI y LU-P-4701. Sin transporte público: imprescindible coche propio.
- Castro de Elviña: en plena A Coruña, accesible en línea urbana 11 o 7 desde el centro.
Cuánto cuesta
La mayoría de los castros gallegos son gratuitos. Solo el Castro de Santa Trega cobra entrada: 4 € (descuentos para grupos y niños), que incluye la visita al poblado, el centro de interpretación y el museo arqueológico. El Museo del Castro de Viladonga es gratuito, como el de San Cibrao de Lás y el de San Lourenzo de Aguiar (Chantada). Las visitas guiadas en algunos castros cuestan entre 3 y 5 € por persona. Calcula además el peaje si usas la AP-9 (desde Santiago a A Guarda, unos 12 €).
Preguntas frecuentes
¿En qué época vivían los habitantes de los castros de Galicia?
Principalmente durante la Edad del Hierro, entre los siglos VIII a.C. y I d.C., aunque la mayoría de los castros visitables continuaron habitados durante la época romana, e incluso algunos hasta los siglos III-IV d.C., como Viladonga o Castromaior.
¿Cuál es el castro más importante de Galicia?
Por tamaño, el Castro de San Cibrao de Lás (Punxín-San Amaro, Ourense), con casi 10 hectáreas, uno de los mayores de la península ibérica. Por visitas y estado de conservación, destaca el Castro de Santa Trega (A Guarda), y el Castro de Viladonga posee el museo castreño más completo del noroeste.
¿Se pueden visitar castros gratis en Galicia?
Sí, la mayoría. Baroña, Borneiro, Elviña, San Cibrao de Lás y Viladonga son gratuitos. Solo el Castro de Santa Trega cobra una entrada de unos 4 €, que incluye museo y centro de interpretación.
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