Un coloso de leyenda entre A Mariña y la Terra Chá
La Serra do Xistral es una de esas joyas del interior gallego que se mantienen lejos de los focos turísticos y que regalan al caminante un universo de cumbres redondeadas, turberas milenarias, manadas de caballos salvajes y horizontes que se funden con el Cantábrico. Situada en el norte de la provincia de Lugo, entre las comarcas de A Mariña Occidental y la Terra Chá, esta sierra de medianas altitudes —apenas supera los 1.000 metros— se extiende por los municipios de Muras, Ourol, Xermade, Vilalba y Abadín, conformando una barrera natural que detiene los vientos cargados de humedad y envuelve sus cimas en una niebla casi perpetua. Este carácter esquivo y bravío, que ya cautivó a escritores como Álvaro Cunqueiro, convierte la travesía integral que hoy proponemos en mucho más que una ruta de montaña: es un viaje al corazón de una Galicia insospechada, donde el silencio solo se rompe con el relincho de los garranos y el zumbido de los aerogeneradores.
Descripción de la travesía: por el lomo de la bestia de piedra
La Travesía da Serra do Xistral que parte desde Muras atraviesa el cordal principal de esta serranía siguiendo en buena medida la divisoria de aguas, uniendo la ladera septentrional con la vertiente que vierte hacia la meseta lucense. El itinerario clásico, de trazado sureste-noroeste, arranca en la misma villa de Muras (490 m) y asciende progresivamente hasta el Alto do Carrio o A Xestosa, desde donde se toma el largo espinazo herboso que enlaza las principales cumbres. Después de superar el Pico da Carba (1.020 m), el Alto do Lombo Pequeno (1.015 m) y el techo de la sierra, el Cadramón (1.056 m), se desciende hacia el sur, ya en el municipio de Xermade, para terminar en las aldeas de Candamil o Lousada. Otra variante muy recomendable consiste en realizar una ruta circular con inicio y fin en Muras, ascendiendo por la pista que conduce al parque eólico y regresando por el Rego do Porto y la Fraga de Xestosa, una opción de unos 19 km que permite dormir bajo techo sin necesidad de transporte de regreso.
El paisaje que acompaña durante toda la jornada está profundamente marcado por la presencia de los curros —los tradicionales recintos donde se realiza la rapa das bestas— y las inmensas superficies de brañas, turberas de cobertor que acumulan turba desde hace más de 5.000 años y que están protegidas a nivel europeo como Lugar de Importancia Comunitaria. A medida que se gana altura, los bosques de castaños y carballeiras de las laderas bajas dan paso primero a landas de brezo y carqueixa y después a un tapiz almohadillado de gramíneas y esfagnos que parece flotar bajo los pies. En los días despejados, la recompensa visual es deslumbrante: al norte, toda la ría de Viveiro, la playa de Area y la inconfundible silueta del cabo Ortegal; al sur, la Terra Chá extendida como un mantel verde salpicado de molinos de viento; al este, los Ancares y la montaña lucense; y al oeste, la costa de Ortigueira y Estaca de Bares.
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Distancia: La travesía lineal Muras – Xermade (Candamil) ronda los 21,5 kilómetros, mientras que la opción circular desde Muras que asciende al Cadramón y regresa por el valle del Porto suma aproximadamente 19 kilómetros. Ambas variantes requieren una jornada completa de marcha.
Desnivel positivo acumulado: En torno a los 900 metros en la versión circular y 1.100 metros en la lineal, distribuidos en largas rampas de pendiente moderada y algún tramo corto pero exigente en la subida al Cadramón desde la vertiente sur.
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Hosting WordPress →Dificultad: Catalogaríamos la ruta como de dificultad media-alta, no tanto por los requerimientos técnicos —el firme es casi siempre pista de tierra, sendero herboso o roca plana— como por la necesidad de estar habituado a largas caminatas y, sobre todo, por la orientación. La niebla puede aparecer en cualquier momento, incluso en pleno verano, y en las zonas de cumbre la traza se difumina entre turberas que forman auténticos laberintos. Es imprescindible llevar GPS o mapa y brújula, además de un track actualizado. No hay fuentes en altura, así que hay que cargar con toda el agua necesaria (mínimo 1,5 litros por persona).
Duración estimada: Entre 7 y 9 horas efectivas de marcha, según paradas, ritmo y condiciones meteorológicas. Conviene madrugar para evitar que la noche nos sorprenda en la sierra, especialmente si se opta por la versión lineal, que obliga a llegar hasta un núcleo habitado para poder pernoctar o volver en coche.
Puntos de interés que no debes perderte
A lo largo del recorrido, la Serra do Xistral despliega una serie de enclaves singulares que multiplican el valor de la caminata:
- A Veiga de Muras o Veiga dos Curros: Justo al inicio de la marcha, esta amplia vega salpicada de alisos es escenario, cada verano, de la tradicional rapa das bestas. Si coincides con la fecha (primer domingo de agosto), asistirás a un espectáculo etnográfico único, con centenares de caballos bajados de la sierra.
- Alto da Carba (1.020 m): Primera gran atalaya de la travesía. Aquí se alza un vértice geodésico y un pequeño mirador natural desde el que se divisa la ría de Viveiro y los montes de Buio. Es también un lugar excelente para avistar garranos pastando en total libertad.
- Lombo Pequeno y el mar de piedras: Justo antes de coronar el Cadramón, una extensa planicie de roca cuarcítica fracturada recuerda un paisaje lunar. En ella encontrarás los restos erosionados de antiguas choças o cabanas de pastores, refugio secular de quienes recorrían la sierra a pie.
- Cumbre del Cadramón (1.056 m): El techo de la Serra do Xistral. En días claros, la panorámica es de 360º: todo el litoral cantábrico desde San Cibrao hasta Estaca de Bares, el macizo de Ancares, la Serra do Courel y, hacia el interior, la llanura de Vilalba. El vértice geodésico y el buzón de cumbres invitan a la foto de rigor.
- Las turberas de cobertor: Durante todo el tramo que va del Alto do Carrio al Cadramón, el sendero atraviesa uno de los conjuntos de turbeiras altas más extensos de la Europa atlántica. Estas esponjas vegetales, con líquenes, esfagnos y plantas carnívoras como la drosera, almacenan carbono y regulan el ciclo hidrológico.
- Chozo restaurado de Xestosa: En el descenso hacia Muras por la circular, o en el arranque de la lineal, se pasa junto a un antiguo refugio de pastores reconstruido que sirve de homenaje a la arquitectura popular de la sierra.
Dónde comer: sabores con base en la Terra Chá
En la propia villa de Muras las opciones son limitadas pero auténticas. La Cafetería A Chousa, en la carretera general, prepara bocadillos, raciones y platos combinados ideales para reponer fuerzas. Si se avisa con antelación, pueden elaborar un menú del día con productos de la zona. A unos 3 km, en el lugar de Miñotos, el Bar Casa Lourido es un clásico entre los vecinos y frecuentado por cazadores; su pulpo á feira y la empanada de zorza merecen la parada.
Ya en los alrededores, en Xermade, el Mesón A Taberna sirve cocina tradicional gallega con un toque moderno; su lacón con grelos y el raxo son muy celebrados. Si el final de la ruta se sitúa en Vilalba, la oferta se dispara: desde el Parador de Vilalba (con su cocina gallega en la Torre del Homenaje) hasta los menús caseros de la Parrillada O Muiño o los callos que bordan en Casa Teresa. Cualquier opción incluirá el célebre capón vilalbés si la temporada lo permite, además de los quesos de San Simón da Costa, con denominación de origen protegida.
Alojamiento: entre pazos, albergues y turismo rural
Tanto Muras como los municipios limítrofes disponen de un buen número de alojamientos que permiten pernoctar antes o después de la travesía. Destacan estas alternativas:
- Casa da Barreira (Muras): Acogedora casa de aldea rehabilitada que ofrece habitaciones con encanto y un desayuno casero inmejorable. Sus dueños, grandes conocedores de la sierra, asesoran gustosamente sobre el estado de las rutas.
- Apartamentos turísticos O Chucho (Muras): Muy prácticos para grupos, recién reformados y con cocina completa, situados a 200 metros del inicio de la ruta.
- Albergue de peregrinos de Xermade: Aunque está pensado para los caminantes del Camino Norte, suele tener plazas libres y está a apenas 2 km del final de la travesía en Candamil. Sencillo pero limpio y económico.
- Hotel Restaurante Xistral (Vilalba): Un clásico de la capital de la Terra Chá, con habitaciones amplias, parking propio y un desayuno buffet que prepara para otra jornada de marcha.
- Pazo de Trave (Ourol): Si se busca un capricho histórico, este pazo del siglo XVI convertido en hotel rural rodea al viajero de jardines, fuentes y una paz señorial a media hora en coche de Muras.
Se recomienda reservar con antelación, especialmente en verano y durante las fechas de la rapa das bestas (principios de agosto), ya que la afluencia de visitantes se multiplica.
La mejor época para la travesía
La Serra do Xistral es visitable durante todo el año, pero conviene elegir bien la estación para disfrutar al máximo. La primavera tardía y el verano (de mayo a septiembre) son el periodo ideal: las horas de luz son muchas, las temperaturas oscilan entre los 10ºC y los 25ºC, y el manto vegetal verde y bien hidratado ofrece su cara más amable. En junio y julio, además, la floración de las turberas tiñe de púrpura y amarillo las zonas más altas, lo que añade un atractivo botánico
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