Senderismo en las Fragas do río Lérez en Pontevedra: naturaleza urbana
Pontevedra presume de ser una ciudad a escala humana, donde todo está a un paseo. Pero pocos imaginan que, pegada al casco histórico, se esconde una de las fragas de ribera mejor conservadas de Galicia: las Fragas do Río Lérez. Un corredor verde que sigue el curso del río desde la misma Alameda hasta la presa de Bora, ofreciendo un refugio natural sin necesidad de coger el coche. Es el ejemplo perfecto de naturaleza urbana, un sendero que huele a musgo, tierra húmeda y madreselva mientras se escucha el rumor perenne del agua. Aquí, el bosque atlántico despliega todo su poderío con robles, alisos, fresnos y una explosión de helechos que convierten el paseo en una experiencia casi mágica.
Descripción de la ruta
El itinerario clásico arranca en el corazón verde de la ciudad: el parque de la Alameda. Basta con orientarse hacia el río y cruzarlo por el puente de los Tirantes o el emblemático puente del Burgo para tomar el margen derecho (norte) del Lérez. A partir de ahí, el sendero se va desprendiendo del asfalto tímidamente. Primero atraviesa el paseo fluvial de la Xunqueira, donde aún conviven parques urbanos, esculturas y la isla de las Esculturas, un museo al aire libre. Más adelante, el entorno se vuelve progresivamente más salvaje. Pasadas las instalaciones del campus universitario y el área recreativa de Monte Porreiro, el sendero abandona cualquier vestigio de ciudad y se interna en la fraga pura.
El camino discurre ahora por tierra compactada y pasarelas de madera que salvan los tramos más húmedos, siempre acompañando la orilla. La vegetación se cierra formando un túnel de sombra salpicado de claros. El aire cambia: se vuelve denso y cargado de oxígeno. Tras una media hora de marcha desde Monte Porreiro, se alcanza uno de los puntos más fotogénicos: las ruinas del antiguo Balneario del Lérez, un edificio de piedra con aires decimonónicos que funcionó hasta principios del siglo XX como casa de baños gracias a las propiedades ferruginosas de sus aguas. Hoy, la hiedra se adueña de sus muros y el silencio solo lo rompe el canto del mirlo acuático.
Continuando río arriba, el sendero serpentea entre carballeiras centenarias y pequeños meandros. Tras un suave repecho, se abre la panorámica de la presa de Bora, el punto final lógico de la ruta. Aquí el agua se remansa en un gran embalse y en días despejados los reflejos multiplican el verde de la ladera. La vuelta se realiza por el mismo camino, regalando una perspectiva completamente diferente: la luz del atardecer convierte la fraga en una catedral vegetal.
Distancia, dificultad y duración
La ruta completa, desde el centro urbano hasta la presa de Bora (ida y vuelta), suma aproximadamente 10 kilómetros. Para quien prefiera acortar, se puede comenzar directamente en Monte Porreiro, lo que deja el recorrido en unos 7 km ida y vuelta. El desnivel acumulado es mínimo, ya que el sendero sigue la llanura aluvial del río, con solo ligeros toboganes que cualquier persona puede superar sin esfuerzo.
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Hosting WordPress →La dificultad es baja. El piso, aunque en algunos tramos puede estar embarrado tras las lluvias, es estable y está bien señalizado con marcas de PR (sendero de pequeño recorrido) y paneles interpretativos. Resulta apto para familias con niños, senderistas principiantes e incluso para corredores de montaña que quieran un rodaje suave. La duración estimada a ritmo tranquilo, con paradas para fotografiar y disfrutar, ronda las 2 horas y 30 minutos o 3 horas en su versión larga; apenas 1 hora y media si se inicia en Monte Porreiro.
Puntos de interés
El recorrido está salpicado de rincones que merecen una parada:
- Alameda y casco histórico: punto de partida con el ambiente señorial de sus palcos de piedra y el monumento a los Héroes de Pontesampaio. Ideal para un café antes de caminar.
- Puente de los Tirantes e Isla de las Esculturas: este puente atirantado contemporáneo da acceso a un islote ajardinado donde se exhiben obras de artistas como Manolo Paz o Francisco Leiro.
- Xunqueira de Alba: marisma de agua dulce que actúa como refugio de aves como garzas reales, ánades y algún martín pescador. Un observatorio permite asomarse sin molestar.
- Monte Porreiro: amplia zona verde con mesas de picnic, fuente, parque infantil y aparcamiento. Es el principal acceso alternativo a la ruta y punto de avituallamiento.
- Fragas do Río Lérez (LIC y ZEC): el tramo más virgen, declarado Lugar de Interés Comunitario dentro de la Red Natura 2000. Los bosques de ribera están dominados por alisos (Alnus glutinosa), sauces, abedules, robles y castaños, con un sotobosque exuberante de helechos, musgos y lianas
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