Ruta dos Muíños do Río Furelos en Melide: agua, historia y molinos
En pleno corazón de la provincia de A Coruña, allí donde los campos de maíz se funden con bosques de ribera y los peregrinos se cruzan con vecinos, se esconde una de las rutas de senderismo más encantadoras y desconocidas del interior gallego. La Ruta dos Muíños do Río Furelos, en el municipio de Melide, es un viaje en el tiempo que sigue el curso cristalino de un río truchero, salpicado de viejos molinos restaurados, puentes medievales y la magia de un patrimonio etnográfico que habla de siglos de esfuerzo y relación con la naturaleza. Un itinerario que combina actividad física suave, historia viva y la oportunidad de disfrutar de la célebre gastronomía melidana, famosa por su pulpo á feira.
Esta senda fluvial, acondicionada y señalizada como parte de la red de senderos de pequeño recorrido de Galicia (PR-G 28), permite al visitante desconectar del bullicio cotidiano y sumergirse en un paisaje molinero que, hasta hace no tantas décadas, fue fundamental para la economía rural de la comarca de Terra de Melide. Moler el cereal, abatanar los paños o incluso generar electricidad en pequeñas centrales eran las funciones de estos ingenios hidráulicos que hoy, restaurados con mimo, nos muestran el latido de un pasado que se resiste a desaparecer.
Un recorrido por el pasado molinero del río Furelos
El río Furelos, afluente del Ulla y compañero fiel del Camino Francés, nace en las tierras altas de Melide y va ganando caudal a medida que desciende hacia el sur. El tramo que protagoniza esta ruta es un regalo de aguas limpias y orillas sombreadas por alisos, fresnos y sauces, creando un corredor verde ideal para el paseo. La tradición molinera aquí es antigua: ya en el Catastro de Ensenada se documentan decenas de artefactos que aprovechaban la fuerza hidráulica. La ruta se encarga de poner en valor una docena larga de estos muíños, algunos con sus rodeznos y maquinaria originales, otros reconstruidos, pero todos integrados con respeto en el entorno.
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Ver en Expedia →Lo que hace especial a este sendero es la perfecta simbiosis entre agua, piedra y vegetación. El murmullo constante de las corrientes y las pequeñas cascadas que se forman en los azudes acompaña cada paso, mientras los puentes de losa o de madera ayudan a vadear regatos. No se trata solo de una ruta de naturaleza, sino de una lección de etnografía abierta a todos los sentidos: el olor a musgo, el tacto de las paredes de cantería, la visión de los canales de abastecimiento –llamados levadas o cales– que aún transportan agua hacia los cubos de los molinos.
Características técnicas de la ruta
- Distancia total: 9,5 kilómetros en su versión circular (opción más completa) aunque existe la posibilidad de hacer un tramo lineal de menor recorrido desde el área recreativa hasta el Muíño do Penón, de aproximadamente 5 km ida y vuelta.
- Dificultad: Baja. El desnivel positivo acumulado apenas supera los 120 metros, con pendientes suaves y pistas en buen estado. Es apta para familias con niños, siempre que estos estén acostumbrados a caminar por senderos sin asfaltar.
- Duración estimada: Entre 2 horas y 2 horas y 30 minutos a ritmo tranquilo, contando con paradas para fotografiar los molinos y disfrutar del paisaje. Si se hace la versión corta, una hora y media puede ser suficiente.
- Tipo de firme: Senderos de tierra pisada, tramos de pista forestal, pasarelas de madera y algunos cortos pasos sobre piedras o puentes peatonales. En épocas de lluvia puede haber barro en zonas sombrías, por lo que se recomienda calzado adecuado.
- Señalización: Buena. La ruta está marcada con las características balizas blancas y amarillas del PR-G 28. Además, paneles informativos en varios puntos ofrecen datos históricos sobre los molinos y la fauna local.
Puntos de interés imprescindibles: los muíños más emblemáticos
El trazado circular puede iniciarse en el Área Recreativa do Río Furelos, un espacio acondicionado con mesas, barbacoas y acceso al río donde los melidenses celebran meriendas campestres. Desde allí se toma el sendero que remonta la orilla izquierda. A medida que avanzamos, el primero en aparecer es el Muíño de Abaixo, reconstruido con fidelidad, que aún conserva su canal de alimentación. Un poco más adelante, el Muíño do Penón se alza sobre una roca granítica que estrecha el cauce y crea un entorno de postal, con el agua cayendo justo delante de su entrada.
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Ver planes de hosting →No hay que perderse el Muíño da Ponte, situado junto a un puente medieval de un solo arco que parece sacado de un cuento. La estampa es impresionante: la construcción en piedra, los helechos colgando de sus muros y la transparencia del agua revelando las truchas que nadan contracorriente. Más al interior del bosque, el Muíño do Cubeiro destaca por su cubo vertical de granito, un elemento típico de la molienda en zonas de fuerte pendiente.
Otros puntos de interés no estrictamente molineros, pero igualmente hermosos, son el Ponte Vella de Furelos, sobre el mismo río y cerca del Camino de Santiago, un puente de origen románico reformado en el siglo XIV, y la Capela de San Roque, en la aldea de Furelos, un pequeño templo cargado de devoción popular. Tampoco olvidemos el entorno del propio río, donde abundan nutrias, martines pescadores y lavanderas cascadeñas, haciendo las delicias de los amantes de la observación de aves.
Gastronomía y dónde comer en la zona
Completar esta ruta sin catar el pulpo á feira de Melide sería casi un pecado. La localidad es famosa mundialmente por sus pulperías, donde las pulpeiras cortan el cefalópodo con tijeras sobre platos de madera, espolvoreado con pimentón, sal gorda y regado con aceite de oliva. Entre los templos del buen yantar destacan Pulpería A Garnacha –con más de 40 años de historia–, Casa Ezequiel (fundada en 1948) y Pulpería A de Elías, todas en el casco urbano de Melide. Para completar la experiencia, pide una taza de vino tinto joven y, si hay suerte, un plato de lacón con grelos.
Además del pulpo, en Melide y sus alrededores es posible degustar carnes rojas de la denominación “Ternera Gallega”, quesos del país –como el de Arzúa-Ulloa– y los postres tradicionales a base de almendra, como la tarta de Santiago. Si prefieres un almuerzo de campo o picnic, el propio Área Recreativa dispone de mesas y barbacoas, pero recuerda llevarte todo lo necesario y respetar las normas de limpieza.
Alojamiento: dónde descansar después de la ruta
Melide, como importante enclave del Camino Francés, cuenta con una variada oferta de alojamientos. Para los que buscan comodidad, el Hotel Xaneiro y el Hotel Carlos 96 ofrecen habitaciones amplias en el centro urbano. Si prefieres un ambiente más rural, casas de turismo rural como Casa de los Somoza o A Casa de Lela brindan la oportunidad de alojarte en antiguas casas de labranza rehabilitadas con sabor a piedra y madera. Los peregrinos disponen de varios albergues, tanto públicos (Albergue de Peregrinos de Melide, con 150 plazas) como privados (Albergue O Candil, Albergue O Apalpador) donde cargar energías para seguir camino a Arzúa.
Para los que viajan con tienda de campaña o autocaravana, el área recreativa de Furelos no permite pernocta, pero a pocos kilómetros, en el municipio vecino de Santiso, hay áreas habilitadas y campings rurales abiertos en temporada estival.
Mejor época para recorrer la senda de los molinos
La Ruta dos Muíños do Río Furelos puede realizarse durante todo el año, pero las estaciones más recomendables son la primavera y el otoño. En primavera, el bosque de ribera estalla en verdes y los molinos se ven rodeados de flores silvestres, además de que el caudal de los regatos suele ser más generoso, haciendo aún más fotogénicas las cascadas. El otoño, por su parte, tiñe de ocres y rojos las alisedas, y el frescor del aire es ideal para caminar sin agobios. El verano también es buena opción, sobre todo si se madruga, porque la sombra del bosque aminora el calor y se puede combinar con un chapuzón en las pozas naturales que forma el río, aunque siempre con precaución.
El invierno, aunque es una época de menos afluencia, puede deparar jornadas muy agradables si el tiempo lo permite, pero hay que ir preparados para barro y posibles crecidas que obliguen a modificar el recorrido. En todo caso, siempre es prudente consultar la previsión meteorológica local y evitar la ruta tras días de lluvias intensas o con alerta por tormentas.
Cómo llegar a la ruta dos Muíños do Río Furelos
El punto de inicio más accesible es el Área Recreativa del Río Furelos, situada a unos 2 kilómetros al sur del casco urbano de Melide, en dirección a la aldea de Furelos. Si viajas en coche:
- Desde Santiago de Compostela: tomar la N-547 en dirección Lugo hasta Melide (aproximadamente 55 km). Una vez en Melide, seguir las indicaciones hacia Furelos por la carretera LU-P-4604. En pocos minutos se llega al área recreativa, donde hay un aparcamiento sin asfaltar.
- Desde Lugo: por la N-547 hasta Melide (unos 45 km) y luego desvío a Furelos.
- Desde A Coruña: tomar la A-6 hasta Guitiriz y después la N-547 hacia Arzúa y Melide; o bien la AP-9 hasta Santiago y luego la N-547.
Para los que prefieran el transporte público, Melide cuenta con parada de autobuses de la compañía Monbús, con líneas regulares desde Santiago, Lugo, A Coruña y otras ciudades gal
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