Ruta de los petroglifos del Monte Tetón: arte rupestre
En las estribaciones de la Serra do Suído, en el municipio pontevedrés de Fornelos de Montes, se alza el Monte Tetón, un santuario de arte rupestre al aire libre que guarda uno de los legados prehistóricos más fascinantes de Galicia. La Ruta de los Petroglifos del Monte Tetón es un viaje en el tiempo que nos conecta con las comunidades que habitaron estas tierras hace más de 4.000 años, durante la Edad del Bronce. Este itinerario, de dificultad moderada y gran valor paisajístico, invita a descubrir grabados rupestres que combinan motivos geométricos, circulares y figuras zoomorfas, todo ello en un entorno de bosques autóctonos y vistas panorámicas que cortan la respiración.
El Monte Tetón no solo es un aula de arqueología al descubierto, sino también un espacio de biodiversidad donde el silencio solo se rompe por el canto de las aves y el rumor del viento entre los robles. La ruta, perfectamente señalizada, permite disfrutar de un patrimonio que, pese a su antigüedad, se conserva en notable estado gracias al respeto de los vecinos y a las labores de puesta en valor impulsadas por la comunidad local. Para los amantes del senderismo, la historia y la naturaleza, este recorrido supone una experiencia única para entender cómo nuestros antepasados plasmaron su cosmovisión en la piedra.
Planes y sitios de interés en la ruta
Petroglifo de Penedo do Xurés
Es el punto de partida y uno de los conjuntos más emblemáticos del Monte Tetón. Ubicado en una gran losa de granito inclinada, este petroglifo muestra un laberinto de combinaciones circulares concéntricas, cazoletas y líneas serpentiformes. Los arqueólogos creen que pudo tener un significado ritual o astronómico, quizás relacionado con ciclos agrícolas o ceremonias de fertilidad. La sensación de observar estas incisiones, en las que el musgo ha ido colonizando los surcos milenarios, es casi mística. Desde aquí, una senda de tierra asciende suavemente entre helechos y tojos.
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A diez minutos caminando, este segundo enclave sorprende por su concentración de motivos: espirales, herraduras y figuras que algunos interpretan como representaciones de armas (puñales de lengüeta) y escenas de caza. La roca, erosionada por el tiempo, conserva la energía de los gestos que la tallaron. El lugar ofrece una excelente perspectiva del valle del río Tea, y es habitual que los visitantes se sienten a contemplar el paisaje mientras imaginan cómo era la vida en aquellos tiempos. Las reproducciones gráficas junto al panel explicativo ayudan a comprender los símbolos.
A Chan da Vella
Este es el petroglifo de mayor tamaño de toda la ruta, con unos 15 metros de largo. Sobresale por su «máscara» o figura antropomorfa de grandes ojos, una rareza en el arte rupestre gallego, pues la mayoría de representaciones humanas son esquemáticas. La piedra, caliente al tacto muchos días, parece un altar natural. La hipótesis más extendida sugiere que pudo ser un lugar de reunión o de iniciación. El recorrido hasta aquí atraviesa un pequeño bosque de castaños y carballeiras, en un tramo especialmente umbrío y fresco.
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Para los más curiosos, merece la pena desviarse unos metros para ver este panel más pequeño pero de gran calidad. Aquí las cazoletas y los círculos se combinan con un motivo en forma de «candelabro» que no aparece en otras zonas de Galicia. El contraste entre la dureza del granito y la delicadeza de las líneas grabadas es hipnótico. La luz del atardecer realza las tallas, proyectando sombras que dan vida a las figuras.
Miradoiro do Suído
Aunque no es un petroglifo, este mirador natural al final del recorrido es el broche de oro de la excursión. Desde aquí se divisa la Serra do Suído, con las cumbres de Faro de Avión y el valle del Fragoso. En días claros, incluso se atisba el Atlántico. Es el lugar perfecto para un picnic o un momento de reflexión, rodeado de brezo y carqueixa. Las puestas de sol, cuando el cielo se tiñe de tonos anaranjados y violáceos, son memorables.
Datos prácticos
- Distancia: 5,7 km (ida y vuelta desde el área recreativa).
- Duración: Aproximadamente 2 horas y media (incluyendo paradas para observar los petroglifos).
- Dificultad: Baja-media. El sendero tiene algunos tramos con pendiente moderada y terreno irregular, pero es asequible para personas con buena forma física acostumbradas a caminar por monte.
- Señalización: Perfecta. Paneles informativos en gallego y castellano en cada petroglifo, con códigos QR que enlazan a descripciones y fotografías históricas.
- Punto de inicio: Área recreativa de O Cotiño (Fornelos de Montes).
- Coordenadas GPS: 42.3487, -8.4869 (aproximadas).
- Parking: Gratuito y de tierra, con espacio para unos diez vehículos.
- Acceso: Desde Fornelos de Montes, tomar la carretera PO-254 en dirección a la aldea de Vilanova. Tras 4 km, un desvío señalizado conduce al área recreativa.
- No se permiten mascotas: Para proteger los grabados y la fauna silvestre.
Consejos para la visita
Calzado adecuado: Imprescindible llevar botas de montaña o zapatillas de trekking con buen agarre. El terreno es pedregoso y en días húmedos las losas de granito pueden estar resbaladizas. Bastones de senderismo pueden ser de ayuda en los tramos más inclinados.
Protección solar y agua: La ruta discurre en buena parte por zonas abiertas sin sombra. Llevad gorra, protector solar y al menos un litro y medio de agua por persona. No hay fuentes en el recorrido, aunque sí se puede repostar en el área recreativa de inicio.
Respeto al patrimonio: Los petroglifos son frágiles. No piséis las losas grabadas, no vertáis agua sobre ellas para «mejorar» la visibilidad (esto acelera la erosión) y no toques las incisiones con las manos, pues los aceites naturales dañan la piedra. Llevad prismáticos para observar detalles sin acercaros demasiado.
Ropa por capas: El Monte Tetón es famoso por sus microclimas. Puede hacer calor en la base y fresco en la cima, con viento repentino. Una chaqueta cortavientos y una camiseta de manga larga son recomendables incluso en verano.
Mapa y batería: Aunque la ruta está señalizada, descargad antes un mapa offline (tipo Wikiloc) y llevad el móvil con batería suficiente. La cobertura es irregular en algunos tramos.
Horarios y restricciones: Se recomienda iniciar la ruta antes de las 10:00 h para evitar las horas centrales del día en verano. En épocas de caza (octubre-febrero) hay que respetar las señales de batida y evitar los días hábiles si no se va con un guía experto.
Mejor época para visitar la ruta
La Ruta de los Petroglifos del Monte Tetón puede realizarse durante todo el año, pero cada estación ofrece un carácter distinto. La primavera (abril-junio) es la temporada más recomendable: los campos se cubren de flores silvestres, el verdor es intenso y las temperaturas suaves (alrededor de 18-22 °C) invitan a caminar con calma. Los petroglifos, con la luz matinal o vespertina, muestran sus tallas con mayor nitidez gracias a los contrastes de sombras. Además, los días alargan y permite disfrutar del mirador del Suído al atardecer.
El otoño (septiembre-noviembre) es otra magnífica opción. Los bosques de robles y castaños se tiñen de ocres y dorados, creando un telón de fondo espectacular. Las temperaturas son frescas pero agradables, y la afluencia de visitantes baja, permitiendo una experiencia más íntima. Eso sí, hay que estar atento a las lluvias, que pueden hacer el terreno resbaladizo. Las mañanas después de una noche de lluvia son ideales para fotografiar los petroglifos, pues el agua resalta los surcos sin necesidad de mojarlos artificialmente.
El verano (julio-agosto) es la época de mayor calor y afluencia. Las temperaturas pueden superar los 30 °C, y la exposición solar es intensa en las zonas descubiertas. Se recomienda iniciar la ruta muy temprano (antes de las 08:00 h) y llevar abundante protección. Las tardes pueden ser bochornosas, aunque el viento de la sierra alivia. A pesar del calor, los petroglifos se ven muy bien y el mirador ofrece vistas despejadas. Los fines de semana el área recreativa puede llenarse, por lo que es mejor ir entre semana.
El invierno (diciembre-marzo) tiene su encanto solitario, pero el frío, la niebla y las lluvias frecuentes complican la experiencia. Los días son cortos, y la humedad constante oscurece los grabados, que pueden confundirse con grietas naturales. Solo para senderistas experimentados bien equipados. Si se visita en invierno, llevar ropa impermeable y de abrigo, y consultar el parte meteorológico de la zona. El Monte Tetón es famoso por sus nieblas repentinas, que pueden desorientar incluso a los más preparados.
En conclusión, la primavera y el otoño son las estaciones estrella para descubrir la Ruta de los Petroglifos del Monte Tetón, ya que el clima acompaña y el paisaje se muestra en su máximo esplendor. Sea cual sea la fecha elegida, esta ruta promete conectar con el arte de nuestros ancestros y con la belleza salvaje de Galicia. Un tesoro que merece ser explorado con respeto y admiración.
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