Galicia, tierra de bruma y verdor, guarda entre sus valles y colinas un tesoro arquitectónico y botánico que pocos conocen en profundidad: los pazos. Estas casas señoriales, antaño residencia de hidalgos y nobleza rural, se alzan rodeadas de jardines que son auténticas obras de arte vegetal. Una ruta por los pazos y jardines gallegos no es solo un viaje al pasado, sino una inmersión en la cultura, la literatura y la naturaleza más delicada. Desde la elegancia francesa de los setos recortados hasta la exuberancia del bosque atlántico, cada pazo cuenta una historia ligada a la tierra, al clima y al carácter sosegado de esta comunidad.
Recorrer estos enclaves es descubrir la esencia de la Galicia rural y aristocrática. Muchos pazos han sido restaurados y abren sus puertas al visitante, ofreciendo visitas guiadas, catas de vino, alojamiento con encanto o simplemente la posibilidad de pasear entre camelios centenarios, magnolios, tejos y laberintos de boj. La Ruta de los pazos y jardines se extiende por las cuatro provincias, aunque las mayores concentraciones se dan en Pontevedra y A Coruña. En este artículo te proponemos un recorrido imprescindible, con consejos prácticos para disfrutar al máximo de la experiencia, datos sobre horarios y tarifas, y la mejor época para que la magia del paisaje gallego te envuelva.
Conocido como el “Versalles gallego”, el Pazo de Oca es, sin duda, uno de los conjuntos más espectaculares de la ruta. Su origen se remonta al siglo XIII, aunque la mayor parte de la construcción actual es del XVII y XVIII. Rodeado por un foso y un muro de piedra, su jardín histórico se organiza en terrazas con estanques, setos de boj perfectamente geométricos, puentes de piedra y un laberinto de camelios que florecen en primavera. La huerta ornamental, el mirador sobre el río y la capilla barroca completan una visita que puede durar hora y media. El pazo sigue siendo propiedad de la familia ducal de Medinaceli, y su estado de conservación es excepcional. No dejes de fotografiar el estanque de los patos con el palacio al fondo.
Es difícil encontrar un pazo más literario que el de Rivadulla. Aquí se alojó el portugués Eça de Queirós, inspirándose para escribir El primo Basilio. El pazo, del siglo XVIII, combina una fachada de granito con una capilla neoclásica y un jardín francés de boj y arrayanes. Las vistas sobre la ría de Arosa son espectaculares desde la terraza. El recorrido incluye la bodega, la antigua cocina y las habitaciones que conservan el mobiliario original. El jardín, aunque no demasiado extenso, está cuidado hasta el último detalle, con rosales antiguos y un pequeño laberinto vegetal. Merece la pena reservar con antelación la visita guiada, pues el aforo es limitado y la experiencia gana mucho con las explicaciones del guía.
Declarado Bien de Interés Cultural, el Pazo de Mariñán es uno de los más fotografiados de Galicia. Su fachada de estilo barroco compostelano, con la emblemática escalinata de doble tramo y el escudo de los Andrade, es imagen icónica. Pero el jardín es digno de un paseo sosegado: setos de tejo recortados en formas geométricas, una alameda de plátanos centenarios, un estanque con nenúfares y una colección de camelias con ejemplares de más de 200 años. La vista desde la galería acristalada hacia el jardín y el bosque de robles es sencillamente bella. Actualmente es propiedad de la Diputación de A Coruña y se puede visitar libremente el exterior; el interior solo en visitas guiadas los fines de semana.
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Ver servidores VPS →En pleno centro de Cambados, junto a la plaza del mismo nombre, se alza este pazo urbano construido en el siglo XVI. Su fachada de estilo renacentista, con una galería de arcos y una impresionante escalera exterior, es uno de los conjuntos monumentales más visitados de la comarca del Salnés. El jardín posterior, más pequeño que otros pazos, es un remanso de paz con naranjos, limoneros y una fuente central. El pazo alberga también la oficina de turismo y una sala de exposiciones. Su privilegiada ubicación permite combinar la visita con una cata de vinos albariños en las bodegas cercanas. El pazo es de titularidad municipal, por lo que la entrada es gratuita y se puede recorrer sin prisa.
A pocos kilómetros del casco histórico de Santiago, este pazo del siglo XIII fue convento de franciscanos y después residencia nobiliaria. Su claustro gótico es uno de los mejor conservados de Galicia, y el jardín, rodeado de un bosque de castaños y robles, posee un encanto casi selvático. La escalera de piedra cubierta de musgo, los muros cubiertos de hiedra y el estanque con patos crean una atmósfera de cuento. Actualmente es propiedad privada (de la familia Gil), pero se puede visitar los fines de semana mediante cita previa. Se celebran también eventos culturales y bodas. Es un pazo menos masificado, ideal para quienes buscan tranquilidad y autenticidad.
La mayoría de los pazos abren al público de primavera a otoño, aunque algunos cierran en enero y febrero. Es fundamental consultar la página web o llamar antes de desplazarse, especialmente para los pazos privados que solo reciben con cita. Los horarios pueden variar en función de la temporada o de celebraciones privadas. Muchos pazos disponen de aparcamiento gratuito o de pago cerca del recinto. En las localidades pequeñas, el acceso en coche es la opción más cómoda, pero si viajáis en transporte público, buscad líneas interurbanas que conecten con las capitales de provincia (por ejemplo, desde Santiago salen autobuses a A Estrada, Cambados o Bergondo).
En cuanto a las entradas, los precios oscilan entre los 5 y los 12 euros por adulto, con descuentos para estudiantes, mayores y familias numerosas. Algunos pazos ofrecen entradas combinadas con bodegas cercanas o con otros monumentos. Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por los jardines, que suelen tener gravilla o senderos de tierra. En días de lluvia (frecuentes en Galicia) no está de más un paraguas o chubasquero, pero la experiencia de ver los jardines bajo la llovizna es también muy evocadora. La mayoría de los pazos cuentan con aseos públicos y, en algunos casos, pequeñas tiendas de productos locales o cafeterías.
Para organizar una ruta de varios días, la zona de las Rías Baixas (Pontevedra) concentra la mayor densidad de pazos. Se puede combinar la visita a Oca, Rivadulla y Fefiñáns en un mismo día, aunque con calma. En la provincia de A Coruña, Mariñán y Trasouto son paradas obligadas, junto con el Pazo de Meirás (actualmente en proceso de regulación de visitas). Si dispones de más tiempo, el Pazo de Gandarío (Bergondo) y el Pazo de Lestrove (Padrón) completan una ruta de varios días. Recuerda que la gastronomía gallega es
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