En el corazón de la comarca de Ferrolterra, el río Belelle dibuja un paisaje de agua y piedra que ha sido testigo de la historia rural de Galicia. La Ruta de los molinos del río Belelle, en el municipio de Fene (A Coruña), es un recorrido senderista de apenas dos kilómetros que concentra una docena de molinos de agua restaurados, pasarelas de madera, pequeñas cascadas y un bosque de ribera que parece sacado de un cuento. No es una ruta exigente, sino un paseo reposado donde el rumor del agua y el crujir de las hojas secas invitan a desconectar del ruido.
Esta senda, también conocida como Ruta dos Muíños do Belelle, forma parte de la red de senderos de la Mancomunidad de Municipios de la Ría de Ferrol. Lo que la hace especial no es solo la arquitectura popular de los molinos —algunos datan del siglo XVIII—, sino la manera en que la naturaleza se ha reencontrado con estas construcciones. En cada recodo, el río Belelle se encajona entre pizarras y granitos, formando pequeñas pozas de aguas cristalinas que en verano son un refugio para bañistas locales (eso sí, con cuidado). La ruta es perfecta para familias, aficionados a la fotografía y cualquier viajero que busque una experiencia auténtica gallega, lejos de los circuitos masificados.
Planes y lugares destacados en la ruta
1. A Roda: el mirador de los molinos
El inicio de la ruta se sitúa en el área recreativa de A Roda, un espacio con mesas, fuente y aparcamiento gratuito. Desde aquí ya se escucha el rumor del Belelle. Lo primero que llama la atención es el Molino de Xurxo, uno de los mejor conservados. Sus paredes de granito y la cubierta de teja árabe aún mantienen la maquinaria original: la rodezno, la tolva y la muela. Una placa explica el funcionamiento. Unos metros más allá, una pasarela de madera cruza el río y permite ver una pequeña cascada de unos tres metros. Es el lugar favorito para las fotos: el agua cayendo entre helechos y musgo.
2. Los molinos restaurados: un museo al aire libre
En menos de un kilómetro de sendero se suceden hasta 12 molinos, aunque no todos están completos. Los más emblemáticos son el Molino da Costa (con su gran rueda horizontal), el Molino do Medio y el Molino de Abaixo. Cada uno tiene su personalidad: algunos conservan el canal de derivación (o levada) que llevaba el agua hasta la caída; otros muestran las piedras de moler de granito. Merece la pena detenerse a observar los detalles: las inscripciones de los canteros, los dinteles de las puertas y los pequeños puentes de piedra que conectan las orillas. La asociación vecinal de Fene ha hecho una labor extraordinaria de recuperación, y se nota el cariño en cada cartel explicativo.
3. El bosque de ribera y la poza de Os Muíños
El camino discurre bajo una bóveda de alisos, robles y castaños. En los meses de otoño, el suelo se cubre de hojas ocres y el olor a tierra húmeda intensifica la experiencia. En el tramo central, el río forma una poza natural conocida como Os Muíños (o poza de los molinos). Durante los días calurosos, no es raro ver a gente bañándose, aunque el agua está siempre fría. Hay zonas con rocas planas donde tomar el sol o simplemente sentarse a escuchar el silencio roto por el torrente. Eso sí, conviene respetar el entorno: no dejar residuos y evitar jabones o cremas que dañen el ecosistema.
4. Puente colgante y pasarelas
Uno de los puntos más fotografiados de la ruta es el puente colgante de madera sobre el Belelle, a medio camino. Es estrecho, apto para una persona cada vez, y se balancea ligeramente al cruzarlo. Desde él se obtiene una vista cenital del cauce. A continuación, una serie de pasarelas de madera serpentean junto a los molinos, elevadas sobre el suelo para proteger las raíces de los árboles. En varios tramos hay barandillas, pero con niños pequeños conviene extremar la precaución si el suelo está mojado.
5. Conexión con el bosque de Catabois y el mirador de la Fraga
Para los que quieran alargar la excursión, al final de la ruta de los molinos se puede continuar por un sendero que enlaza con el Bosque de Catabois, un área de recreo con merendero y un pequeño mirador sobre la ría de Ferrol (el Mirador da Fraga). Son unos 2 km adicionales, con algo más de pendiente, pero la recompensa es una panorámica de 360 grados del estuario y las montañas de la comarca. Además, la zona de Catabois cuenta con una carballeira centenaria donde se celebran romerías populares en verano.
Datos prácticos para organizar la visita
Desde Ferrol tomar la AC-862 hacia Fene. En el núcleo de A Roda, seguir las indicaciones «Muíños do Belelle». Hay un aparcamiento pequeño gratuito junto al área recreativa.
Línea de autobús Ferrol–Fene (Monbus). Parada en A Roda, a 400 m del inicio de la ruta. Ver horarios.
Limitado. En días de buen tiempo puede llenarse. Recomendable llegar temprano (antes de las 10:30) en verano o fines de semana.
En A Roda hay mesas de picnic. No hay restaurante en la ruta. Los pueblos cercanos (Fene, Maniños) tienen bares y pulperías. Llevar agua y algo de comida.
El sendero no es apto para sillas de ruedas ni carritos de bebé (tramos con escalones y pasarelas estrechas).
Se permiten, siempre con correa y recogiendo excrementos. Hay ganado suelto en algunas zonas aledañas.
Señalización y calzado
La ruta está marcada con postes de madera y flechas verdes del PR-G 165. Aunque es sencilla, se recomienda calzado de montaña o deportivo con suela adherente, porque algunas piedras y pasarelas pueden estar resbaladizas. Llevar un chubasquero si el pronóstico anuncia lluvia; la humedad del bosque se cuela entre las ramas y la sensación térmica baja varios grados. En verano, gorra y repelente de insectos (especialmente mosquitos al atardecer).
Mejor época para hacer la ruta
La Ruta de los molinos del río Belelle es un destino para todas las estaciones, pero cada momento ofrece una experiencia distinta:
- Primavera (abril-junio): época ideal. Los árboles están verdes, las flores silvestres salpican el sendero y el caudal del río es moderado. Las temperaturas son suaves, perfectas para caminar.
- Verano (julio-agosto): mayor afluencia de visitantes y bañistas. El caudal baja, pero las pozas son más seguras para un chapuzón. Las horas centrales del día pueden ser calurosas; mejor ir temprano o al atardecer.
- Otoño (septiembre-noviembre): el paisaje se tiñe de ocre y rojo. Las lluvias aumentan el caudal del río y las cascadas lucen espectaculares. Es temporada de setas (ojo: no recolectar sin conocerlas).
- Invierno (diciembre-febrero): el río baja crecido, las cascadas rugen, pero el sendero puede estar embarrado y resbaladizo. Menos visitantes y una atmósfera mágica. Solo recomendado para senderistas con equipo adecuado.
En términos generales, la mejor época es la primavera y el otoño, por el clima templado y la belleza natural. Los fines de semana de julio y agosto conviene ir pronto para evitar las aglomeraciones en los molinos más populares.
Consejos útiles para aprovechar la visita
- Madruga si puedes: especialmente en temporada alta. La luz de la mañana ilumina las cascadas de frente y el aparcamiento está vacío.
- Respeta el patrimonio: no toques ni muevas las piedras de los molinos. Algunos tienen más de 200 años y son frágiles.
- No hagas fuego: en toda la ruta está prohibido. Usa las áreas recreativas habilitadas.
- Lleva calzado de repuesto: si te bañas en las pozas, las piedras pueden cortar. Unas sandalias de agua van bien.
- Descarga el mapa: aunque la cobertura móvil funciona en la mayor parte, descarga el track offline desde la web de la mancomunidad.
- Fotografía sin flash en los molinos cerrados (hay pequeños murciélagos que habitan en las grietas).
- Combina con la playa: a 10 minutos en coche están las playas de Carifal y Basteiro (Mugardos) o la de A Magdalena (Fene). Un plan ideal: ruta por la mañana y baño por la tarde.
Información complementaria
Si dispones de más tiempo, la ruta se puede integrar en un circuito más amplio: el Sendero Azul del Río Belelle que continúa hasta la desembocadura en la ría de Ferrol (unos 8 km). También puedes visitar el Centro de Interpretación del Molino en el antiguo colegio de A Roda (gestionado por la asociación vecinal), que abre los fines de semana y explica la historia de la molinería en la comarca. La entrada es gratuita, pero conviene consultar horarios en el ayuntamiento de Fene (teléfono 981 34 00 33).
En definitiva, la Ruta de los molinos del río Belelle en Fene es un pequeño tesoro de la Galicia más verde, un paseo que combina etnografía, naturaleza y paz. Tanto si eres un viajero experto como si buscas una salida en familia, este rincón de Ferrolterra te recordará que
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