Ruta de los faros de la Costa Galega: desde Fisterra a Malpica
Un viaje al borde del océano entre leyendas, acantilados y faros que vigilan el Atlántico.
Introducción: la luz del fin del mundo
La costa de Galicia, salpicada de abruptos acantilados, calas escondidas y un mar bravo, guarda uno de los recorridos más espectaculares de la península ibérica: la ruta de los faros entre Fisterra y Malpica. Este tramo de la Costa da Morte, cuyo nombre evoca naufragios y brumas, no solo ofrece paisajes de una belleza salvaje, sino que también narra siglos de historia marinera, de navegantes que buscaban refugio y de construcciones que alzaron sus torres para guiar a los barcos en la noche.
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Ver en Expedia →Recorrer esta ruta es enfrentarse al viento salino, al sonido perpetuo de las olas rompiendo contra las rocas y a la sensación de estar en el límite del mundo conocido, justo donde los romanos creían que acababa la tierra. Desde el mítico faro de Fisterra, símbolo del fin del Camino de Santiago, hasta el de Malpica, con vistas a la isla Sisarga, cada faro tiene su propia personalidad, su historia y su luz única.
En este artículo te guiamos a través de los puntos esenciales de esta ruta, con descripciones detalladas, datos prácticos, consejos de viajero y la mejor época para disfrutarla en todo su esplendor.
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Faro de Fisterra – El faro del fin del mundo
Fisterra no es solo un faro, es un símbolo. Situado en el cabo que los romanos llamaron Finis Terrae, este faro se alza sobre un acantilado de 138 metros que se adentra en el Atlántico. Su luz, visible a 30 millas náuticas, ha guiado a generaciones de marineros. Al llegar, además del faro, te espera el famoso kilómetro 0 del Camino de Santiago, donde los peregrinos queman sus botas y contemplan la puesta de sol más emotiva de Europa.
El entorno es sobrecogedor: el mar golpea sin tregua, las gaviotas planean en las corrientes y, si hay suerte, podrás ver delfines jugando entre las olas. No te marches sin recorrer el sendero que bordea el cabo hasta la playa de Langosteira, un arenal de aguas bravas ideal para los surfistas.
Faro de Muxía – El faro de la Virgen de la Barca
Continuando hacia el norte, llegamos a Muxía, un pueblo marinero de gran tradición. Su faro, más modesto que el de Fisterra, se sitúa en la punta de la península de la Barca, junto al santuario de la Virgen de la Barca, un lugar de peregrinaje y leyendas. Dicen que la virgen llegó en una barca de piedra, y las enormes rocas esculpidas por el viento y el mar —como la Pedra dos Cadris o la Pedra de Abalar— son testigos de ese milagro.
El faro de Muxía no es de los más altos ni de los más potentes, pero su encanto reside en la combinación de mar, fe y paisaje. Desde allí, las vistas de la costa recortada y el océano infinito son sencillamente hipnóticas. Aprovecha para pasear por el puerto y probar el pulpo á feira, una de las especialidades de la zona.
Faro de Cabo Vilán – El primero de España con luz eléctrica
Cabo Vilán, cerca de Camariñas, es uno de los faros más emblemáticos de Galicia. Inaugurado en 1854, fue el primero de España en contar con luz eléctrica (a partir de 1880). Su torre, de 25 metros de altura, se asienta sobre un promontorio de granito negro azotado por el oleaje. El entorno es dramático: acantilados verticales, un mar que ruge y, a menudo, niebla que envuelve la torre dándole un aire fantasmal.
El faro alberga un centro de interpretación dedicado a los faros de la Costa da Morte y a los naufragios históricos, como el del vapor inglés Great Britain en 1846. Un sendero peatonal recorre la punta, con miradores que te dejarán sin aliento. No olvides visitar la cercana playa de Traba, un inmenso arenal de dunas y aguas turquesas, perfecto para un descanso.
Faro de Laxe – El guardián de la ría
El faro de Laxe, también conocido como faro da Punta do Castro, se encuentra en la entrada de la ría de Corme y Laxe. Es un faro más pequeño, de apenas 10 metros de altura, pero con una ubicación privilegiada: desde él se divisa la ría, las playas de Laxe (como la de Soesto, famosa por sus olas) y el perfil de las montañas al fondo.
Laxe es un pueblo con encanto, con un casco antiguo de calles empedradas y casas de pescadores. Después de visitar el faro, te recomendamos hacer una parada en la playa de Laxe, de arena fina y aguas tranquilas, o subir al monte Branco para disfrutar de una panorámica de 360 grados de la costa.
Faro de Cabo Roncudo – El faro de los marineros perdidos
Uno de los faros más solitarios y místicos de la ruta es el de Cabo Roncudo, entre Laxe y Corme. El nombre proviene del ruido (ronco) que hace el mar al golpear las cuevas y grietas de los acantilados. Es un lugar de fuertes corrientes y vientos, con una historia trágica de naufragios, como el del buque escuela Juan Sebastián Elcano en 1917.
El faro, una torre blanca con franjas rojas, se alza sobre un risco de pizarra y cuarzo. El paisaje es agreste, casi lunar, con formaciones rocosas caprichosas. Desde aquí, en días claros, se ve la isla de Sisarga, la más grande del archipiélago de las Sisargas, ya frente a Malpica. Es un lugar perfecto para los amantes de la fotografía y la soledad.
Faro de Malpica – El fin de la ruta con vistas a las Sisargas
El último gran faro de esta ruta es el de Malpica, situado en la punta de la península de la quebra, justo enfrente de las islas Sisargas. Este faro, de 12 metros de altura, fue construido en 1861 y hoy en día sigue activo, guiando a los barcos hacia el puerto de Malpica, uno de los más importantes de la costa gallega para la pesca de bajura.
El entorno del faro es espectacular: acantilados de granito rojizo, colonias de gaviotas y cormoranes, y una vista directa al archipiélago de las Sisargas, con su famosa colonia de cormoranes moñudos y su faro menor. En Malpica, no te pierdas el puerto, el casco histórico y la playa de Area Maior, una concha de arena blanca protegida por el monte.
Datos prácticos para planificar la ruta
- Distancia total: aproximadamente 100 km en línea recta, pero con paradas y desvíos puede alargarse hasta 150 km. La ruta se puede hacer en coche (la opción más cómoda) o en bicicleta (para los más aventureros, con tramos de carretera secundaria y carriles bici).
- Punto de inicio: Fisterra (A Coruña). Se puede llegar en coche desde Santiago de Compostela (1h 15min) o en autobús con la compañía Monbus.
- Punto final: Malpica, también accesible por carretera y autobús desde A Coruña (unos 45 minutos).
- Alojamiento recomendado: La zona ofrece desde casas rurales (como las de Laxe o Camariñas) hasta hoteles con encanto en Muxía y Fisterra. Reserva con antelación en temporada alta.
- Restauración: No faltan pulpeiras, marisquerías y restaurantes de cocina gallega. Especialidades: pulpo á feira, zamburiñas, empanada de berberechos y caldeirada de pescado.
Consejos para disfrutar la ruta al máximo
- Ropa y calzado adecuados: La Costa da Morte es famosa por su viento y su humedad. Lleva siempre una chaqueta cortavientos, calzado de montaña o zapatillas con buen agarre (los senderos pueden estar resbaladizos) y una muda extra por si la lluvia te sorprende. No olvides el protector solar, incluso en días nublados, pues el reflejo del sol en el mar puede quemar.
- Respeta los acantilados y el mar: No te acerques demasiado al borde de los acantilados, ya que las rocas pueden ser inestables. Tampoco te bañes en zonas sin vigilancia; las corrientes son muy peligrosas.
- Lleva agua y comida: Algunos tramos de la ruta (como el entorno del faro de Cabo Roncudo) no tienen servicios. Lleva una botella de agua reutilizable y algunos tentempiés, especialmente si haces la ruta en bicicleta o a pie.
- Consulta la previsión meteorológica: La niebla puede aparecer de repente y reducir la visibilidad a cero. Si el pronóstico es muy adverso, pospón la visita o céntrate en los faros de la costa más protegida.
- Horarios de los faros: Muchos faros son visitables por dentro (como el de Cabo Vilán con su centro de interpretación), pero suelen tener horarios reducidos fuera de temporada. Infórmate en las oficinas de turismo locales.
- Fotografía y atardeceres: Los atardeceres en Fisterra y Malpica son de postal. Lleva tu cámara y busca los mejores encuadres, pero siempre con precaución.
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