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Guías Estacionales

Reto de la Vía de la Plata en Galicia: los últimos 100 kilómetros a pie

Reto de la Vía de la Plata en Galicia: los últimos 100 kilómetros a pie

Recorrer los últimos 100 kilómetros de la Vía de la Plata en Galicia es, sin lugar a dudas, uno de los desafíos más fascinantes y enriquecedores que cualquier amante del senderismo y del turismo activo puede experimentar en nuestra comunidad. Este tramo gallego, conocido históricamente como Camino Mozárabe o Ruta de la Plata, deja atrás las vastas llanuras extremeñas y andaluzas para adentrarse en un paisaje de transición brusca y hermosa: de las tierras bañadas por el río Tera en Ourense, pasando por la imponente frontera natural de O Invernadeiro, hasta llegar a las fragas y valles del sur de Pontevedra y las comarcas de O Deza y Tabeirós-Terra de Montes.

A diferencia del Camino Francés, la Vía de la Plata ofrece una experiencia mucho más íntima y salvaje en su tramo final. El peregrino o caminante se encuentra con aldeas donde el tiempo parece haberse detenido, con una arquitectura tradicional de piedra que se funde con el paisaje de castaños centenarios. Cruzar los últimos 100 kilómetros supone atravesar la Galicia interior y desconocida, lejos de los focos turísticos masivos, pero muy cerca de la esencia más profunda de nuestra cultura.

Afrontar este reto requiere preparación física y mental. Aunque las distancias pueden gestionarse en etapas moderadas, el perfil orográfico de la zona —con constantes subidas y bajadas en un terreno frecuentemente pedregoso y húmedo— pone a prueba las articulaciones. Sin embargo, el esfuerzo tiene una recompensa inigualable: la llegada a la majestuosa Plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela, donde confluyen el alivio, la emoción y la magia del Camino.

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Planifica tu Ruta: Etapas y Sitios Imprescindibles

Para completar los últimos 100 kilómetros starting desde tierras gallegas, la mayoría de los caminantes eligen comenzar en la localidad ourensana de A Gudina o en Laza, dependiendo del desnivel y los kilómetros diarios que se deseen hacer. A continuación, te detallamos los planes y sitios de interés más destacados de este recorrido.

A Gudina y la Frontera Natural de Oímbra

Si decides iniciar tu reto en A Gudina, te adentrarás de lleno en la Serra de San Mamede. El paisaje aquí es pura montaña gallega. A pocos kilómetros se encuentra el municipio de Oímbra, famoso por su castillo medieval y su románico rural. Esta zona es un espectáculo para los sentidos en otoño, cuando los bosques de castaños tiñen el paisaje de tonos dorados y ocres. No te marches sin probar la repostería local, elaborada de forma tradicional en los hornos de leña de las aldeas.

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Laza: Capital del Invierno y la Meiga

Una alternativa es comenzar en Laza, cuna de una de las fiestas de invierno más famosas y ancestrales de Galicia: el Entroido de Laza. Los caminantes que pasen por aquí en febrero o marzo podrán maravillarse con los peliqueiros, las botargas y la batalla del harina y el polvo de pimienta. Fuera de estas fechas, Laza ofrece un patrimonio etnográfico inigualable, con hórreos centenarios y cruceiros que escoltan el camino. Sus aguas termales, como las de Caldas de Laza, son el bálsamo perfecto para recuperar las piernas después de una dura jornada caminando por sus empinadas sendas.

O Invernadeiro y las Tierras de O Bolo

El tramo que atraviesa el Espacio Natural de O Invernadeiro es, probablemente, el más salvaje de todos los últimos 100 kilómetros. Ubicado en la Sierra del Eje, este parque natural es refugio del corzo, el jabalí, la nutria y el esquivo gato montés, así como del majestuoso buitre leonado. Las vistas desde los miradores sobre los valles glaciares cortan la respiración.

Cerca de aquí, la comarca de O Bolo sorprende al caminante con un paisaje marcado por el río Bibei. Los bancales de viñedos esculpidos en la pizarra configuran un paisaje único, el de la Ribeira Sacra ourensana en su vertiente más oriental. Es un plan excelente desviarse un par de kilómetros para visitar algún lagar tradicional y catar los vinos de la variedad Godello y Mencía, que aquí alcanzan una madurez excepcional gracias al microclima del cañón del río.

Comarca de O Deza y Terra de Montes: El Corazón Verde

Al cruzar la provincia de Pontevedra, la Vía de la Plata entra en las comarcas de O Deza y Tabeirós-Terra de Montes. El cambio de paisaje es sutil pero evidente. Los bosques de ribera ganan protagonismo, con sauces, alisos y frescos arroyos que ofrecen pausas refrescantes. En este tramo, la localidad de Lalín (capital de O Deza) es un punto de inflexión. Famosa por su gastronomía, es el lugar idóneo para reponer fuerzas con un buen cocido o con la exquisita carne de ternera gallega de la zona.

A medida que te acercas a la meta, el Camino atraviesa bosques mágicos de eucaliptos y pinos, con pequeñas ermitas románicas y cruceiros que señalan el avance. El paso por Silleda, con su puente medieval sobre el río Deza, y posteriormente por tierras de Vedra, anticipa la proximidad de la meta. La campiña se vuelve más suave, con prados cerrados de piedra donde pacen las vacas rubias gallegas.

Datos Prácticos para el Caminante

  • Distancia total aproximada: Entre 100 y 115 kilómetros, dependiendo de si se empieza en A Gudina o en Laza y de los pequeños desvíos realizados.
  • Número de etapas recomendadas: Entre 4 y 5 días. Esto permite hacer etapas de 20 a 25 kilómetros diarios, lo cual es una distancia razonable para disfrutar del paisaje y no llegar exhausto a los albergues.
  • Perfil del terreno: Difícil en los primeros días debido a las fuertes pendientes en la entrada a Galicia (si se viene de la provincia de Zamora o Ourense), tornándose moderado a suave a medida que se desciende hacia Pontevedra y se acerca a Santiago.
  • Albergues y alojamiento: La infraestructura para el peregrino ha mejorado notablemente. Existen albergues públicos de la Xunta de Galicia, albergues privados y pensiones familiares. Es recomendable reservar con antelación en temporadas altas o festivos, especialmente en las localidades más pequeñas del interior.
  • Credencial del Peregrino: No olvides sellar tu credencial. En esta ruta pasarás por iglesias y albergues encantadores donde te quedarás con ganas de charlar con los hospitaleros locales. Necesitarás al menos dos sellos diarios en los últimos 100 kilómetros para obtener la Compostela en Santiago.
  • Señalización: La Vía de la Plata está perfectamente señalizada con las clásicas flechas amarillas, aunque en algunos tramos de montaña es vital mantener la atención, ya que la niebla puede aparecer de forma repentina.

Consejos de Supervivencia y Disfrute en la Ruta

Para que tu reto de los últimos 100 kilómetros sea un éxito pleno, en engalicia.info te ofrecemos los mejores consejos basados en la experiencia de miles de peregrinos:

  1. Calzado y calcetines: Este es el punto más crítico. Utiliza botas de montaña con buen agarre (el terreno en Ourense es muy pedregoso) que ya estrenadas, nunca estrenes calzado en esta ruta. Lleva calcetines técnicos de senderismo y cambia el calzado por unas zapatillas ligeras o chanclas al llegar al albergue para que los pies respiren.
  2. Hidratación y nutrición: Aunque encontrarás fuentes en los pueblos, los tramos entre aldeas pueden ser largos. Lleva siempre una cantimplora de al menos 1,5 litros. Para la nutrición, no abuses de los geles energéticos; aprovecha para comprar fruta en las pequeñas tiendas de las aldeas, como manzanas o ciruelas, o lleva frutos secos. Las calorías del pulpo a la gallega en una taberna de la zona también son excelentes para reponer fuerzas.
  3. El peso de la mochila: Menos es más. Con una mochila que supere el 10% de tu peso corporal sufrirás innecesariamente. En los pueblos de este tramo hay servicios de lavandería o puedes lavar a mano. Lleva lo imprescindible y ropa técnica que seque rápido.
  4. Previsión meteorológica: El clima gallego es muy cambiante. Una soleada mañana en A Gudina puede convertirse en una fría y húmeda tarde de lluvia en O Invernadeiro. Consulta siempre la predicción diaria en MeteoGalicia y equipa tu mochila con un chubasquero de calidad, una capa impermeable para la mochila y ropa de abrigo, incluso en verano.
  5. Vadeo de ríos: En los últimos 100 kilómetros de la Vía de la Plata, especialmente en los meses más húmedos, es posible que te encuentres con algunos arroyos o pequeños ríos que cruzan el camino. Lleva calzado que pueda mojarse para estos cruces o ponte las chanclas para vadear y cambia después a tus botas secas.
  6. Disfruta de la lentitud: No corras. El encanto de este tramo está en las pequeñas cosas: el saludo de un ganadero local, el olor a leña quemada en una aldea, el sabor de un café en un bar rural vacío, o el sonido del viento en los castaños.

La Mejor Época para Afrontar el Reto

Elegir cuándo caminar es casi tan importante como elegir qué llevar en la mochila. La Vía de la Plata en Galicia presenta climatologías muy marcadas, por lo que la elección de la fecha condicionará radicalmente tu experiencia:

Primavera (Abril a Junio)

Es, sin duda, una de las mejores épocas. El paisaje se llena de un verde intenso, los castaños están en plena floración y los ríos van caudalosos por el deshielo y las lluvias primaverales. Las temperaturas son templadas, ideales para caminar durante el día, aunque las mañanas y noches en las zonas altas de montaña de Ourense pueden ser frescas. Es una época en la que la afluencia de peregrinos comienza a aumentar, pero sin llegar a la masificación del Camino Francés.

Otoño (Septiembre a Noviembre)

Si te atraen los paisajes fotogénicos y la tranquilidad, el otoño es tu estación. Los bosques de la comarca de Viana o de O Invernadeiro se tiñen de rojos, naranjas y marrones espectaculares. Las temperaturas son agradables para caminar, pero debes estar preparado para las lluvias atlánticas características de Galicia. Es una época ideal para la fotografía y para disfrutar de la gastronomía de la temporada, como la castaña asada y los hongos (con mucha precaución y conocimiento si te animas a recolectar).

Verano (Julio y Agosto)

Aunque es la época de mayor afluencia, no es la más recomendable para los últimos 100 kilómetros de esta ruta. Las temperaturas en las zonas bajas de Ourense pueden alcanzar valores muy elevados, haciendo que caminar en las horas centrales del día sea agotadero. Además, el paisaje se encuentra más seco y polvoriento, perdiendo parte de su encanto verde. Si debes hacerlo en verano, madruga mucho y camina en las primeras horas de la mañana.

Invierno (Diciembre a Marzo)

Afrontar la Vía de la Plata en invierno es un reto para caminantes experimentados. Las nevadas son frecuentes en las sierras ourensanas, lo que puede complicar el tránsito e incluso obligar a desvíos. Las lluvias torrenciales pueden dificultar el vadeo de arroyos. No obstante, para los aventureros bien equipados, ofrece una belleza salvaje, austeridad y una soledad absoluta que pocos caminos pueden ofrecer.

En definitiva, los últimos 100 kilómetros de la Vía de la Plata por tierras gallegas son mucho más que una simple ruta de senderismo. Es un viaje en el tiempo a través de una Galicia rural, auténtica y profundamente conectada con su entorno. Un reto físico que, paso a paso, te transforma y te prepara para la emoción inigualable de abrazar al Apóstol en Santiago de Compostela.

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