En un día en Pontevedra debes visitar la Plaza de la Ferrería y su fuente renacentista, caminar por la peatonal Rúa dos Quiroga, admirar las ruinas góticas de Santo Domingo y llegar hasta la Basílica de Santa María la Mayor. Termina paseando por el Alameda y las marinas del río Lérez.
La Plaza de la Ferrería y el corazón histórico
Iniciar la ruta por el casco antiguo de Pontevedra tiene un punto de partida indiscutible: la Plaza de la Ferrería. Esta explanada funciona como el auténtico salón de la ciudad y está delimitada por soportales donde antiguamente se fundía el metal, de ahí su nombre. En el centro destaca la Fuente de la Ferrería, una joya escultórica del siglo XVI que representa a una mujer con un cuerno de la abundancia, símbolo de la prosperidad que el mar y el comercio dieron a la ciudad.
Justo frente a la fuente, despierta la atención un pequeño muro de piedra incrustado en el pavimento: se trata de los Restos del Convento de San Francisco. Un cristal protege los restos óseos de antiguos frailes, un guiño arqueológico que te recuerda que caminas sobre siglos de historia. Tomando un café en las terrazas de la zona, puedes observar el dinamismo de una urbe que supo peatonalizar casi todo su centro, convirtiéndolo en un espacio para el peatón.
Las calles Quiroga, Príncipe y la Plaza de la Verdura
Desde la Ferrería, la visita debe continuar por la Rúa dos Quiroga, una arteria peatonal y adoquinada repleta de tiendas tradicionales, zapaterías de larga tradición y confiterías. Pocos metros más allá se llega a la Calle Príncipe y a la Plaza de la Estrella, donde se encuentra el emblemático edificio modernista del antiguamente conocido como Café Moderno. Este antiguo local de tertulia, hoy reconvertido en una franquicia de ropa, custodia en su interior unos impresionantes miradores de hierro forjado y vidrieras dignos de ser admirados.
Atravesando estrechos callejones, la Plaza de la Verdura es otra parada imprescindible. Esta pequeña plaza debe su nombre a las verduleras que históricamente vendían aquí sus productos de la huerta. En un lateral se sitúa la Casa Consistorial o Ayuntamiento, y en el centro, la fuente de la figura de Teucro, el mítico arquero fundador de la ciudad según la tradición clásica. Es uno de los rincones más fotografiables de las Rías Baixas, con sus balcones de hierro labrado repletos de flores en los meses cálidos.
Las Ruinas de Santo Domingo y el Museo de Pontevedra
Avanzando hacia la zona alta del casco histórico, te topas con uno de los conjuntos monumentales más singulares de Galicia: las Ruinas de Santo Domingo. Lo que hoy es un evocador templo gótico al aire libre fue en su día una imponente iglesia dominica del siglo XIV. El suelo está sembrado de sarcófagos medievales pertenecientes a nobles caballeros pontevedreses, y sus arcos apuntados se recortan contra el cielo, creando un escenario que parece sacado de una novela de misterio.
Adosado a estas ruinas se encuentra el Museo de Pontevedra, una institución clave para entender el arte y la etnografía gallegas. La entrada para visitar sus colecciones permanentes en los edificios históricos (como el de Castro Monteagudo y García Flórez) es completamente gratuita. Aquí se custodian desde cruces de piedra prerrománicas hasta la que está considerada la mejor colección de arte gallego del siglo XX, con un increíble conjunto de pinturas de Castelao y obras de artistas como Sotomayor o Lloréns. No te vayas sin ver la maqueta exacta de la antigua ciudad amurallada.
Basílica de Santa María la Mayor: el falso puente y el enigma del autor
Como colofón a la visita al casco histórico, hay que subir hacia la Basílica de Santa María la Mayor, la joya arquitectónica de la ciudad y el templo más importante de la Diócesis de Tuy-Vigo. Este templo fue levantado entre los siglos XVI y XVIII sobre los restos de una antigua iglesia románica, financiado por el poderoso Gremio de Mareantes (los marineros y mercaderes que hacían la ruta de la sal, el vino y el pescado hacia Flandes).
Al encontrarse en una zona elevada, sus altos muros de granito y contrafuertes crean la ilusión visual de ser un puente. De hecho, la leyenda popular habla de la existencia de un “falso puente” bajo la basílica, unos grandes arcos de piedra que tienen la función de contener el terreno de la colina y nivelar la plaza de entrada, aunque el mito asegura que servían para el paso de processiones o túneles secretos.
En su portada principal, un exigente visitante buscará los restos de un curioso enigma histórico. En el friso del ático, un grupo de estatuas ha intrigado a historiadores durante siglos por la identificación del escultor, debatiéndose si fue taller de Cornielis de Holanda o de un maestro local. En lo alto, bajo la advocación de la patrona, la Virgen del O, se puede leer una inscripción que reza: “Esta es la solera de Galicia”, haciendo alusión a que esta iglesia es la base y fundamento de la devoción marítima de toda la región.
El Lérez, la Alameda y los puentes de la ciudad
Para tomar aire tras la densidad histórica, nada mejor que desplazarse hacia la zona nueva cruzando el casco histórico hacia la Alameda de Pontevedra. Este paseo arbolado divide la ciudad antigua del ensanche decimonónico y es conocido popularmente como el “Salón” y el “Paseo de las Palometas” (por la decoración del quiosco de música). Ofrece una de las mejores vistas de la fachada barroca de la Basílica desde lo alto.
Continuando hacia el norte, se llega al paseo fluvial del río Lérez. Aquí se encuentra el conocido Puente de los Tirantes, un puente atirantado inaugurado en 1995 cuya estética contrasta radicalmente con la piedra antigua. Paseando por las marinas de A Moureira y el puerto deportivo Juan Carlos I, se siente la brisa marina de la ría y se pueden ver los barcos de recreo. Si dispones de unos minutos extra, a pocos kilómetros de la ciudad se alza el Puente de Burgo, conocido popularmente como el puente de la mística Pontanza, una legendaria dama de la mitología gallega que aparece en antiguos romances y da nombre a pubs y calles en homenaje a su defensa de la ciudad frente a las invasiones.
Consejos prácticos para tu visita a Pontevedra
Cómo llegar y moverse
Pontevedra está perfectamente comunicada. Si vienes en tren (Renfe), la estación se encuentra a menos de diez minutos andando del inicio del casco histórico, en la avenida de Eduardo Pondal. En autobús, la estámica intermodal está en la calle Guillermo Brenes, junto a la estación de tren. Para quienes conduzcan, la ciudad es un triunfo de la movilidad sostenible: el centro histórico es 100% peatonal. Lo más recomendable es dejar el coche en el Aparcamiento de la Praza de Galicia (muy céntrico) o en el aparcamiento disuasorio de O Burgo, cuyas primeras 24 horas son gratuitas para turistas.
Cuál es la mejor época del año
Galicia es conocida por su clima, y Pontevedra no es una excepción. La primavera (mayo y junio) y el otoño (septiembre y octubre) son las mejores estaciones para visitarla. En estas fechas disfrutarás de temperaturas suaves, en torno a los 18-22 grados, y evitarás las aglomeraciones turísticas de agosto. Los meses de julio y agosto ofrecen un ambiente vibrante, aunque debes estar preparado para las altas temperaturas estivales (que superan frecuentemente los 30 grados) y la humedad propia de la ría. Las lluvias son un riesgo menor en esta zona de las Rías Baixas respecto al resto de la comunidad.
Cuánto cuesta visitar Pontevedra
La gran noticia para viajeros con presupuesto ajustado es que Pontevedra es una ciudad económica en su visita. El acceso al casco histórico, plazas y monumentos exteriores es totalmente gratis. La entrada al Museo de Pontevedra también es gratuita (incluyendo la sección de arqueología y bellas artes). Solo se paga una tarifa reducida (aproximadamente 2,40 euros) si deseas acceder al Pazo de Castro Monteagudo para exposiciones temporales específicas. Un menú del día en los alrededores de la plaza de la Verdura oscila entre los 12 y 16 euros, y un café en la Ferrería cuesta sobre 1,50 euros.
Gastronomía y dónde comer
Pontevedra capital presume de tener la mejor materia prima de Galicia. Para comer algo rápido y de calidad, no te vayas sin probar las empanadas de Pérez, en plena calle Príncipe. Para sentarte a la mesa, la calle de los vinos (Subida a la Castillo) o los alrededores de la Plaza de la Pedreira (más conocida como Plaza del Muelle) ofrecen tabernas con productos de la ría. El pulpo a la gallega, las zamburiñas (mejillones de roca pequeños, muy apreciados), los calamares de línea de la costera y el tradicional pan de maíz son básicos imprescindibles.
Preguntas frecuentes
¿Se puede visitar Pontevedra caminando?
Sí, Pontevedra es conocida internacionalmente como “la ciudad del peatón”. Todo el casco histórico y la zona comercial están peatonalizados. Las distancias son tan cortas que puedes ir desde la Ferrería hasta el río Lérez en menos de 15 minutos de paseo relajado, siendo una de las capitales gallegas más cómodas para explorar a pie.
¿Es recomendable dormir en Pontevedra o en una ciudad cercana?
Dormir en Pontevedra capital es la mejor opción estratégica si quieres conocer toda la provincia. Al estar situada en el centro de las Rías Baixas, desde aquí puedes hacer excursiones de un día a las Islas Cíes (desde Vigo, a 20 minutos), a Sanxenxo o a la península del Morrazo. Encontrarás hoteles céntricos como el Hotel Galicia Palace o el Parador, con tarifas orientativas desde 70-90 euros la noche.
¿Dónde está la iglesia mencionada en el romance de la leyenda de la ciudad?
La iglesia a la que hacen referencia la mayoría de las historias y leyendas antiguas de la ciudad, incluidas las vinculadas a figuras protectoras como la mítica Pontanza, es la Basílica de Santa María la Mayor. Se alza en lo alto del casco antiguo y es visible desde muchos puntos de la ciudad, guiando al caminante hacia la zona más histórica y monumental.
