La primavera en Galicia es un despertar de los sentidos. Los montes se visten de verde intenso, los árboles frutales se cubren de flor y las cascadas recuperan el caudal que el invierno les regala. Es la estación ideal para calzarse las botas de senderismo, respirar aire puro y dejarse sorprender por paisajes que parecen sacados de un cuento. Desde los cerezos en flor del Valle del Lor hasta la bravura de la cascada del Ézaro, pasando por senderos que serpentean entre bosques atlánticos, la oferta de planes al aire libre es inmensa. En este artículo te proponemos una ruta por algunos de los parajes más espectaculares de Galicia para disfrutar de la primavera en todo su esplendor. Flores, agua y naturaleza en estado puro te esperan.
La comunidad gallega, con su clima oceánico y su relieve accidentado, se convierte entre marzo y junio en un paraíso para los amantes de la naturaleza. Cada rincón ofrece una estampa única: pétalos de cerezo que alfombran senderos, helechos que asoman entre rocas cubiertas de musgo, y el rumor constante del agua que baja desde las montañas. A continuación, te detallamos algunos de los planes imprescindibles para vivir una primavera inolvidable en Galicia.
Ruta de los cerezos en flor en el Valle del Lor
En la comarca de A Mariña Lucense, el Valle del Lor se transforma cada primavera en un espectáculo de color gracias a los miles de cerezos que florecen entre finales de marzo y principios de mayo. La ruta, de dificultad baja, discurre entre pequeñas aldeas, prados y ribeiros. Es recomendable comenzar en el pueblo de Mondoñedo y seguir el recorrido señalizado que atraviesa los valles de Castro de Ouro y Lourenzá. Durante el trayecto, las flores blancas y rosadas crean un contraste mágico con el verde de los castaños y robles. No olvides la cámara: las vistas desde el alto de A Toxiza son sencillamente impresionantes.
El pico de floración suele darse a mediados de abril, pero varía cada año según las temperaturas. Para obtener información actualizada, consulta la página de turismo de Mondoñedo o las redes sociales del valle. El recorrido completo, de unas 4 horas, puede acortarse si solo se quiere visitar la zona de mayor concentración de cerezos.
Datos prácticos – Ruta dos Cereixos
Longitud: 12 km (circular).
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Ver servidores VPS →Dificultad: Baja. Sendero bien marcado, con algún tramo de pendiente suave.
Inicio: Aparcamiento junto al puente medieval de Mondoñedo (coordenadas 43.428, -7.362).
Época recomendada: De finales de marzo a principios de mayo, con el punto álgido hacia el 15-20 de abril.
Recomendación: Llevar calzado de senderismo, agua y algo de comida. Los días de semana hay menos afluencia.
Cascada del Ézaro: el salto del río Xallas al mar
En la costa de la muerte, en el municipio de Dumbría, se encuentra una de las cascadas más singulares de Galicia: la Cascada del Ézaro. Es la única de Europa que desemboca directamente en el mar, y en primavera, con el deshielo y las lluvias de abril, ofrece un caudal imponente. El agua cae desde unos 40 metros de altura formando una cortina de espuma que contrasta con el azul del océano. Hay varios miradores: el más accesible está a pocos metros del aparcamiento, pero si subes por la senda de madera hasta el mirador superior, obtendrás una vista panorámica espectacular, con la cascada encajonada entre acantilados y el Atlántico de fondo.
El entorno está acondicionado con pasarelas y áreas de descanso. La visita se puede combinar con un paseo por el casco histórico de Dumbría o con la ruta de los molinos del río Xallas. La luz de la tarde es especialmente favorable para la fotografía, cuando el sol ilumina la cortina de agua y se forman pequeños arcoíris.
Datos prácticos – Cascada do Ézaro
Acceso: Desde la carretera AC-550, desvío señalizado. Hay un aparcamiento de pago (5 €) en temporada alta.
Horario: El recinto permanece abierto todo el año, con horario de 10:00 a 20:00 en primavera.
Dificultad: Muy baja. El mirador principal es accesible en silla de ruedas.
Mejor momento: Primavera (abril-mayo) por el caudal de agua. Evitar días de mucho viento.
Consejo: Llevar chubasquero o cortavientos, ya que la humedad del salto empapa a quien se acerca.
Sendero de la Fraga de Catasós (Lalín)
En el corazón de la comarca de Deza, la Fraga de Catasós es un bosque autóctono de ribera que en primavera se llena de vida. Un sendero circular de aproximadamente 5 kilómetros recorre la orilla del río Arnego, pasando por antiguos molinos, pasarelas de madera y pequeñas cascadas. Lo más destacado es la Ponte do Demo, un puente medieval de piedra que parece suspendido entre los árboles. A finales de abril y mayo, el suelo se cubre de anémonas, lirios y violetas, mientras los robles y fresnos despliegan sus primeras hojas. Es un lugar ideal para ir con niños o para quienes buscan una caminata suave en un entorno mágico.
La fraga alberga una gran diversidad de aves (mirlos, petirrojos, herrerillos) y anfibios como la salamandra común. Si prestas atención, verás huellas de jabalí y corzo en los caminos de tierra. El aparcamiento se encuentra junto al área recreativa de Catasós, donde hay mesas y barbacoas (uso regulado).
Datos prácticos – Fraga de Catasós
Longitud: 5 km (circular).
Dificultad: Baja. Sendero llano con algún tramo de escalones de madera.
Inicio: Área recreativa de Catasós, a 4 km de Lalín por la carretera PO-205.
Época recomendada: De abril a junio. En mayo la floración es máxima.
Observación: Llevar repelente de insectos, especialmente en días cálidos.
Ruta de las Cascadas de Arnela (O Courel)
La sierra de O Courel, en el sur de Lugo, es uno de los territorios más salvajes de Galicia. En primavera, las cascadas de Arnela (también llamadas Fervenzas de Arnela) ofrecen un espectáculo de agua enmarcado en un bosque de robles, acebos y tejos. El acceso no es sencillo: hay que aparcar en la aldea de Froián y continuar a pie por una pista forestal durante unos 3 km. El camino discurre junto al río Lor (no confundir con el valle anterior) y se bifurca en varios senderos que llevan a diferentes saltos de agua. El más alto ronda los 30 metros y forma una poza de aguas cristalinas donde, si el tiempo lo permite, algunos se atreven a bañarse (agua muy fría).
La primavera es la mejor época para ver las cascadas con fuerza, pero también para disfrutar de la flora: narcisos silvestres, orquídeas y brezos en flor. Es una ruta exigente, recomendada para senderistas con experiencia, ya que algunos tramos son resbaladizos y hay que cruzar el río por piedras. No obstante, la recompensa es enorme: paisajes que recuerdan a las selvas templadas.
Datos prácticos – Fervenzas de Arnela
Longitud: 8 km (ida y vuelta desde Froián).
Dificultad: Media-alta. Desnivel acumulado de unos 300 m. Terreno irregular.
Inicio: Froián (coordenadas 42.583, -7.149). Aparcamiento limitado.
Época recomendada: Abril y mayo, después de lluvias. Evitar días de tormenta.
Consejo: Usar calzado con buena tracción y bastones. No hay cobertura móvil en gran parte del recorrido.
Sendero do Río Mera: flores y molinos en Ordes
En la comarca de Ordes, el sendero del río Mera (también llamado Ruta dos Muíños) es un paseo lineal de poco más de 4 km que sigue el curso del río entre bosques de ribera. Lo más llamativo son los antiguos molinos de agua restaurados, algunos del siglo XVIII, que se integran en un paisaje salpicado de prímulas, campanillas de invierno y lilas. La primavera tiñe de color cada rincón, y el murmullo del agua acompaña todo el recorrido. Hay varios miradores y pasarelas que cruzan el río, y al final del sendero se encuentra una pequeña cascada de unos 5 metros, ideal para un picnic.
La ruta está perfectamente señalizada y es apta para toda la familia. Se puede comenzar en el área recreativa de O Santo, donde hay aparcamiento gratuito y paneles informativos. La combinación de historia etnográfica y naturaleza la convierte en una opción muy completa para una mañana de primavera.
Datos prácticos – Ruta dos Muíños do Río Mera
Longitud: 4,5 km (lineal, ida y vuelta).
Dificultad: Muy baja. Sendero pavimentado y con barandillas.
Inicio: Área recreativa de O Santo (Ordes).
Época recomendada: Marzo a junio. Especialmente bonito en abril por las flores.
Observación: Hay merenderos y fuentes de agua potable.
Praia das Catedrais en primavera: arena y acantilados
Aunque la playa de las Catedrales (Ribadeo) es famosa en verano, la primavera ofrece una experiencia más tranquila y unos tonos verdes en los acantilados que contrastan con el azul del Cantábrico. Los arcos y cuevas esculpidos por el mar se pueden recorrer con marea baja, y la luz primaveral realza las texturas de la roca. Además, las flores silvestres (euforbias, siemprevivas, hinojos marinos) cubren los acantilados. Es un plan perfecto para una mañana de abril o mayo, combinando la visita con un paseo por el casco histórico de Ribadeo.
Es obligatorio reservar la entrada gratuita a través de la web de la Xunta durante la temporada alta (Semana Santa y verano), pero en primavera, fuera de esos periodos, suele haber disponibilidad. La marea baja es imprescindible: consulta las tablas de mareas antes de ir. Se recomienda calzado antideslizante para caminar sobre las ro
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