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Guías Estacionales

Plan de otoño: recogida de setas en la sierra de la Candelera

Un paraíso micológico al alcance del pie

Cuando el otoño tiñe de ocres y dorados los montes gallegos, la sierra de la Candelera se convierte en uno de los destinos más codiciados por los amantes de la micología. Situada en el corazón de la provincia de Lugo, esta sierra, que forma parte de la cordillera Cantábrica, atesora una biodiversidad forestal excepcional. Sus bosques mixtos de robles, castaños, hayas y pinos crean el microclima perfecto para que, tras las primeras lluvias otoñales, afloren cientos de especies de hongos. Recoger setas aquí no es solo una actividad, sino una forma de conectar con la naturaleza, con la tradición rural gallega y con el placer de buscar el tesoro escondido bajo la hojarasca.

En Engalicia.info sabemos que el otoño es la estación del año que más invita a calzarse las botas y perderse por sendas húmedas y aromáticas. Por eso hemos preparado este plan completo para que disfrutes de una jornada micológica en la sierra de la Candelera, con todos los detalles prácticos, los rincones más productivos y los consejos que todo recolector responsable debe conocer.

Rutas y parajes con más tradición micológica

La sierra de la Candelera no es un único punto, sino un extenso territorio salpicado de aldeas, prados y masas forestales. Cada zona tiene su personalidad, pero todas comparten un sustrato de pizarra y cuarcita que favorece la proliferación de boletos, níscalos y setas de cardo. Aquí destacamos los tres enclaves que ningún aficionado debería perderse.

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O Bosque das Brañas

Al norte del macizo, este bosque de ribera es conocido por su gran densidad de boletus edulis y cantarelus (rebozuelos). El sendero parte desde la aldea de Froxán y discurre junto al regato das Brañas, entre helechos gigantes y robles centenarios. La humedad constante y la escasa intervención humana hacen de este lugar un auténtico santuario. Los recolectores más experimentados saben que, si el otoño ha sido lluvioso pero sin heladas, aquí se pueden llenar las cestas en pocas horas. Eso sí, conviene madrugar, porque es una ruta muy popular.

O Couto de Vilares

En la vertiente suroccidental, el couto (coto) de Vilares es una finca gestionada por la comunidad de montes de la parroquia homónima. Desde hace años se ha convertido en un referente para la recogida ordenada de setas. Cuenta con un área recreativa con mesas y bancos, y un pequeño aparcamiento. El bosque alterna castaños y pinos, lo que favorece la aparición de níscalos (Lactarius deliciosus) y setas de pie azul (Lepista nuda). Además, el couto dispone de paneles informativos sobre las especies más comunes, ideal para quienes empiezan. Recomendamos realizar la ruta circular de unos 5 km, que sube suavemente hasta un mirador natural con vistas al valle del Eo.

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As Mestas do Castro

Si buscas un entorno más agreste y menos transitado, dirígete a las Mestas do Castro, una zona de pastizales abandonados y bosquetes de abedules y serbales. Aquí la recogida es más exigente, pero la recompensa puede ser mayor: setas de cardo (Pleurotus eryngii) y trufas de tierra (Terfezia spp.) aparecen en los claros donde el ganado pasta en primavera. El acceso se realiza por una pista forestal desde la carretera LU-222, pero es necesario llevar un vehículo con cierta altura libre al suelo. Lleva calzado impermeable y un bastón; el terreno es irregular y resbaladizo. La paz del lugar, rota solo por el sonido del viento entre los árboles, hace que cada hallazgo se viva como un pequeño milagro.

Datos prácticos para tu excursión micológica

Antes de lanzarte al monte, ten en cuenta estas informaciones clave. La sierra de la Candelera se encuentra a unos 20 km de Ribadeo y a 35 km de Mondoñedo. Se accede principalmente por la carretera LU-222, que atraviesa la sierra de norte a sur.

  • Permisos: En la mayoría de los montes gallegos es necesario solicitar un permiso para la recogida de setas, especialmente en los coutos acotados. Para O Couto de Vilares, el permiso se obtiene online en la web de la Comunidad de Montes o en el local social de Vilares (precio simbólico de 3-5 € por persona y día). En O Bosque das Brañas no se exige permiso explícito, pero se ruega no superar los 2 kg por persona y día. En As Mestas do Castro es terreno libre, pero siempre se debe respetar la propiedad privada (evitar entrar en fincas cercadas).
  • Equipo básico: Cesta de mimbre (nunca bolsas de plástico, que estropean las setas), navaja con hoja curva para cortar limpiamente, cantimplora, ropa impermeable y botas de montaña con suela de goma profunda. No olvides un mapa offline o GPS, ya que la cobertura móvil es irregular.
  • Normativa general en Galicia: La recogida está regulada por la Lei 9/2001 de conservación da natureza. Se permite la recolección para consumo propio (máximo 3 kg por persona y día). Está prohibido el uso de rastrillos o cualquier herramienta que dañe el micelio. Las especies protegidas como la Oronge (Amanita cesárea) no pueden cogerse.
  • Dónde consultar: La web www.setasengalicia.gal ofrece información actualizada sobre cotos abiertos y alertas de recogida en zonas concretas. También puedes llamar al teléfono de la Asociación Micológica Lucense (982 25 43 21).

Consejos para una recogida responsable y segura

La tradición micológica gallega es sabia: no se coge todo lo que se encuentra, ni se arranca la tierra. Estos consejos te ayudarán a disfrutar de la actividad sin dañar el entorno y sin correr riesgos innecesarios.

  1. Identifica con certeza: Lleva una guía de campo fiable (recomendamos Guía micológica de Galicia de Xosé Manuel Penas) o una app de identificación offline. Si tienes la menor duda, no recojas la seta. Recuerda que algunas especies tóxicas son muy parecidas a las comestibles, como el falso níscalo (Lactarius torminosus).
  2. Corta, no arranques: Usa la navaja para cortar el pie a ras del suelo. Arrancar el hongo daña el micelio subterráneo y reduce la producción futura. Además, deja siempre algunos ejemplares en el lugar para que esparzan las esporas.
  3. Respeta los ciclos: No recolectes setas demasiado jóvenes (muy pequeñas) ni demasiado viejas o pasadas. Las primeras no han tenido tiempo de esporular, las últimas ya están en descomposición y pueden resultar indigestas.
  4. Lleva una cesta de mimbre: Las setas transpiran mejor y no se aplastan. Evita las bolsas de plástico porque generan condensación y aceleran la putrefacción.
  5. Cuidado con los animales y el terreno: En la sierra de la Candelera hay jabalíes y corzos. No te acerques a las crías. Además, las sendas pueden estar muy resbaladizas; lleva bastones de trekking si no estás acostumbrado a andar por pendientes con hojarasca.
  6. Nunca comas setas crudas ni en grandes cantidades: Aunque estés seguro de su comestibilidad, algunas especies pueden resultar pesadas si se consumen en exceso. Cocínalas siempre bien y, si pruebas una especie nueva, come solo una pequeña porción para descartar intolerancias.
Nota importante: En caso de intoxicación, acude al centro de salud más cercano (Ribadeo o Mondoñedo) y lleva un ejemplar de la seta consumida para su identificación. Los síntomas pueden tardar hasta 12 horas en aparecer.

El calendario óptimo de la temporada micológica

En la sierra de la Candelera, el otoño es sinónimo de setas, pero no todo el otoño es igual. La mejor ventana suele abrirse desde finales de septiembre hasta mediados de noviembre, con un pico claro en octubre. Las condiciones ideales se dan cuando ha llovido al menos 20 litros por metro cuadrado en la semana previa y las temperaturas se mantienen entre 8 °C por la noche y 18 °C de día. Las heladas tempranas (por debajo de 0 °C) detienen la fructificación, mientras que los días demasiado cálidos y secos la retrasan.

Para quienes quieran planificar con antelación, aquí tienes una guía mensual:

  • Septiembre: Primeras apariciones de boletus en zonas altas y umbrías. Es un mes errático; mejor esperar a la segunda quincena si las lluvias han sido regulares.
  • Octubre: Mes estrella. Máxima variedad: boletus, níscalos, rebozuelos, setas de pie azul, setas de cardo. Las temperaturas son suaves y los bosques están en su esplendor cromático.
  • Noviembre: Todavía se pueden encontrar setas, especialmente en las zonas más bajas y protegidas. Los níscalos resisten bien el frío. A partir de mediados de mes la niebla es frecuente, pero la recogida sigue siendo buena hasta las primeras heladas fuertes.

Un truco de los recolectores locales: fíjate en los madroños y los acebos. Cuando sus frutos están maduros (color rojo intenso), la temporada de setas está en su punto álgido. Además, aprovecha la luna nueva (o los días posteriores) porque se cree que la fructificación se acelera con la menor claridad nocturna. Aunque la ciencia no lo confirma, la tradición avala esta práctica.

La sierra de la Candelera te espera con sus bosques húmedos y su silencio solo roto por

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