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Guías Estacionales

Escapada a las islas Sisargas: observación de aves marinas

Escapada a las islas Sisargas: observación de aves marinas

Frente a la costa de Malpica de Bergantiños, donde el Atlántico se muestra con toda su fuerza y salvajedad, emergen del océano tres pequeños fragmentos de paraíso salvaje: las islas Sisargas. Este archipiélago, compuesto por la Isla Grande o Sisarga Mayor, la Isla Chica o Sisarga Pequena y el pequeño islote de Malante, es uno de los tesoros mejor guardados de la Costa da Morte. Para los amantes de la naturaleza y, en particular, para los entusiastas del birdwatching o avistamiento de aves, una escapada a las Sisargas es una experiencia inolvidable, un viaje a la esencia más pura de Galicia.

Las islas Sisargas fueron declaradas Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y forman parte de la Red Natura 2000. Su importancia ornitológica es incalculable, ya que albergan la mayor colonia de cría de paíño europeo de la península ibérica, además de ser el hogar de importantes colonias de arao común, una especie en grave peligro de extinción. Este artículo te guiará paso a paso para que planifiques la escapada perfecta para la observación de aves marinas en este entorno único.

Por qué las Sisargas son un paraíso para el birdwatching

La combinación de acantilados escarpados, inaccesibles para los depredadores terrestres, y la riqueza de las aguas oceánicas que las rodean, convierte a las Sisargas en un criadero ideal para multitud de especies pelágicas y costeras. Durante la primavera y el verano, el cielo y los acantilados de las islas se llenan de un bullicio febril. Miles de aves llegan para anidar, ofreciendo un espectáculo visual y sonoro que deja sin aliento a cualquier observador.

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1. El puerto de Malpica y el Canal de Sisargas

La aventura comienza en tierra firme. El puerto pesquero y deportivo de Malpica de Bergantiños, conocido como portiño, es el punto de partida obligado. Incluso antes de zarpar, puedes disfrutar de la observación de aves en el propio puerto, donde las gaviotas patiamarillas y los cormoranes grandes se restinguen las alas en las rocas del dique.

El verdadero plan comienza al embarcar en una de las lanchas autorizadas. El viaje a través del Canal de Sisargas es una experiencia de observación marina excepcional. Durante el trayecto, que suele durar unos quince o veinte minutos dependiendo del estado de la mar, es fácil avistar delfines comunes jugueteando con la estela de la embarcación. Desde la lancha, podremos observar los primeros ejemplares de alcatraz atlántico, que en invierno y principios de primavera son muy abundantes en estas aguas, sumergiéndose como flechas para capturar peces. También es el momento de afinar la vista para localizar alcatraces, golondrinas de mar y págalos.

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2. Isla Grande (Sisarga Mayor): El santuario de los acantilados

La Isla Grande es la más extensa del archipiélago. Aunque en el pasado estuvo habitada por pescadores y fareros, hoy es un santuario natural. Atracar en ella es complicado, por lo que la visita suele realizarse rodeando la isla en embarcación, lo que permite una visión privilegiada de sus imponentes acantilados, como la Pena dos Evangelios.

Es en estos acantilados vertiginosos donde se encuentra la colonia de arao común (Uria aalge). Esta ave marina, emparentada con los pingüinos, es un nadadora excepcional pero muy torpe en tierra. Las Sisargas acogen prácticamente la totalidad de la población reproductora de esta especie en España, lo que otorga a estas islas una responsabilidad conservacionista enorme.

Además del arao, los acantilados están repletos de aras, corvos mariños cristados (cormoranes moñudos) y gaivotas escuras. Ver estas aves posadas en las mínimas repisas de la roca volcánica, o volando a toda velocidad rozando las olas, es un espectáculo que habla de la infinita adaptación de la vida a los entornos más hostiles. También podemos encontrar aquí a la pardela cincenta, que anida en grietas y bajo las rocas, saliendo de sus nidos al caer la noche para evitar a los depredadores.

3. Isla Chica (Sisarga Pequena): El refugio del paíño

La isla vecina, de menor tamaño, es igualmente fascinante. Aunque la observación de aves en ella se dificulta por la falta de puntos de atracada seguros, rodearla en barco permite escuchar la estridencia de las colonias. Especialmente al atardecer, las aguas que rodean la Sisarga Pequena se transforman. La estrella indiscutible de este archipiélago es el paíño europeo (Hydrobates pelagicus). Este pequeño procelariforme, del tamaño de un gorrión pero con alas más cortas y redondeadas, pasa la mayor parte de su vida en alta mar y solo regresa a las islas por la noche para alimentar a sus pollos, evitando así a las gaviotas.

El sonido característico de sus cantos nocturnos, una especie de maullido lastimero que resuena entre las rocas, es una de las experiencias auditivas más conmovedoras para un naturalista. Las colonias de paíño de las Sisargas son objeto de un estricto programa de conservación y seguimiento por parte de la Xunta de Galicia y colectivos ecologistas como SEO/BirdLife, quienes trabajan para controlar las poblaciones de depredadores invasores como el cangrejo verde o las ratas, que amenazan los nidos en el suelo.

4. Oporto de Niñóns y la senda costera

Si las condiciones meteorológicas impiden la salida en barco (algo muy habitual en la Costa da Morte), no todo está perdido. La observación de aves marinas se puede realizar excepcionalmente bien desde los acantilados cercanos. Te recomiendo hacer la Ruta dos Miradores, que recorre la costa desde Malpica hacia el sur, pasando por la playa de Niñóns y el antiguo puerto de Centulleiros.

Equipados con unos buenos prismáticos o un telescopio, desde estos acantilados se puede disfrutar del paso de aves pelágicas (seabird passage), especialmente durante los meses de migración. En otoño, los fuertes vientos del noroeste empujan a miles de aves hacia la costa, permitiendo observar pardelas capirotadas, alcatraces, págalos parásitos y, con un poco de suerte, alguna ave rara procedente del otro lado del Atlántico Norte que haya sido arrastrada por las tormentas.

Datos prácticos para organizar la visita a las islas Sisargas

Para que tu escapada sea un éxito total, es fundamental tener en cuenta cierta información logística. Las Sisargas son un entorno protegido y el acceso tiene sus particularidades.

  • Cómo llegar: Debes dirigirte a Malpica de Bergantiños, a unos 50 minutos en coche desde la ciudad de A Coruña. El acceso es sencillo a través de la autopista AG-55 o por la pintoresca carretera costera AC-424.
  • Las embarcaciones: No hay un servicio de ferry regular diario. Para visitar las islas, deberás contratar los servicios de las compañías de turismo activo y navegación que operan desde el puerto de Malpica. Estas empresas ofrecen paseos de unas dos horas de duración en lanchas rápidas y semirrígidas. Es vital reservar con antelación, especialmente para los meses de verano.
  • Acceso a tierra: El desembarco en las islas está estrictamente regulado y, en la mayoría de los casos, prohibido durante la época de cría para no perturbar a las aves. Las visitas se realizan en circuito alrededor del archipiélago, lo cual es más que suficiente para una observación de aves de primer nivel.

Consejos para la observación de aves (Birdwatching)

El avistamiento de aves marinas requiere una técnica ligeramente diferente al observación de aves terrestres. Aquí tienes algunos consejos clave:

  1. Equipamiento óptico: Es impresencial llevar unos prismáticos de buena calidad, preferiblemente con una ampliación de 8×42 o 10×42, y un amplio campo de visión para seguir a las aves en vuelo. Un telescopio terresto será de gran utilidad si te quedas en los acantilados de la costa, pero es difícil de usar desde una embarcación en movimiento.
  2. Protección solar y contra el viento: El sol en el mar se refleja con mucha fuerza. Lleva gafas de sol polarizadas (que además te ayudarán a ver bajo el agua), crema solar de alta protección y un buen chaparro impermeable. El viento del norte puede ser frío incluso en verano.
  3. Prevención del mareo: Las aguas del Canal de Sisargas pueden estar agitadas. Si eres propenso al mareo, toma un remedio preventivo o usa las clásicas pulseras de acupresión. Mantener la mirada en el horizonte y no a través de los prismáticos continuamente te ayudará.
  4. Guías especializados: Considera la posibilidad de contratar una visita guiada por ornitólogos locales. Ellos conocen los puntos exactos de anidamiento y te ayudarán a identificar las especies más difíciles, diferenciando, por ejemplo, entre los diferentes tipos de pardelas.
  5. Código de conducta: Recuerda siempre respetar la distancia mínima de seguridad con los animales. Evita ruidos bruscos y no arrojes absolutamente nada al agua. La conservación de este paraíso depende de la actitud de sus visitantes.

La mejor época para visitar las islas Sisargas

Elegir el momento adecuado es crucial para maximizar las posibilidades de avistamiento. La observación de aves marinas en las Sisargas está marcada por el calendario biológico de las diferentes especies.

Primavera (Abril – Mayo): Es una época fantástica. Las aves comienzan a llegar a las colonias para establecer sus nidos y atraer a sus parejas. El cortejo del arao común es un espectáculo fascinante. Además, la migración primaveral trae consigo un flujo constante de aves en tránsito hacia el norte. El paisaje se llena de color y las temperaturas son suaves.

Verano (Junio – Agosto): Sin duda, la mejor época para ver las colonias en su máximo esplendor. Las aves están incubando o criando a sus pollos. La Isla Grande está a rebosar. Las aguas están más tranquilas, lo que facilita las salidas en barco. Es el momento perfecto para observar el ir y venir constante de los padres trayendo alimento. Si te decides por julio o agosto, tendrás garantizado el espectáculo de las colonias reproductoras.

Otoño (Septiembre – Noviembre): Aunque la mayoría de las aves han abandonado las islas, el otoño es la temporada reina para observar la migración postnupcial. Los vientos del suroeste y noroeste empujan a las aves pelágicas hacia la costa. Es la época ideal para ver especies raras y watching desde la costa. Desde los acantilados de Malpica y Ponteceso se pueden contar cientos de alcatraces y pardelas migrando hacia el sur.

Invierno (Diciembre – Marzo): La observación en barco se reduce mucho debido a la dureza del clima atlántico, con frequentes temporales. Sin embargo, es una buena época para observar invernantes desde la costa, como diversos tipos de gaviotas (incluyendo la gaviota tridáctila) y álcidos.

En definitiva, una escapada a las islas Sisargas centrada en la observación de aves marinas es bucear, sin mojarse, en la inmensidad del Atlántico. Es un viaje que conecta al viajero con la fuerza de la naturaleza en estado puro. Un rincón de la Costa da Morte que, sin duda, atrapará tu corazón de naturalista para siempre.

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