Escondido entre las estribaciones de la Sierra de Oribio, el valle de Lamas guarda uno de los conjuntos etnográficos más singulares de Galicia: las pallozas. Estas construcciones de planta circular u ovalada, con muros de piedra y cubierta vegetal de paja de centeno o teito, son testigos de un modo de vida que perduró hasta bien entrado el siglo XX. Hoy, recorrer la ruta de las pallozas es adentrarse en un museo al aire libre donde la naturaleza y la cultura popular se dan la mano.
Este itinerario, perfecto para hacer a pie o en bicicleta, discurre por caminos rurales que enlazan pequeñas aldeas, bosques de robles y castaños, y prados salpicados de cabañas centenarias. En cada palloza descubrirás la sabiduría de una arquitectura adaptada al clima y al terreno, con paredes de más de un metro de grosor que mantienen el frescor en verano y el calor en invierno. La ruta no solo sorprende por su valor patrimonial, sino también por las vistas panorámicas del valle, los arroyos de aguas cristalinas y la tranquilidad que se respira.
Prepara tus botas de montaña y tu cámara, porque este viaje al pasado te mostrará la esencia de la Galicia más auténtica. A continuación, te detallamos todo lo que necesitas saber para disfrutar al máximo de esta experiencia.
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El recorrido lineal o circular (según la variante que elijas) pasa por varias pallozas restauradas y otras en estado natural, además de miradores y pequeños núcleos rurales. Estos son los lugares que no te puedes perder:
A Pallaza de Mouteira
Es la mejor conservada de todo el valle y ha sido rehabilitada como centro de interpretación. En su interior se reproduce la vida campesina: un hogar central (lareira) con el fuego siempre encendido, camas de madera con colchones de paja, utensilios de labranza y un tear. La entrada es gratuita y un panel explicativo detalla las técnicas de construcción con piedra y paja. Alrededor, un pequeño hórreo y un forno completan la estampa. Aprovecha para charlar con los vecinos, que suelen contar anécdotas de cuando ellos mismos vivieron en estas casas.
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Desde este punto, a media hora de camino desde la aldea de Lamalonga, obtendrás una vista de 360 grados del valle de Lamas. Al fondo, los picos de la Sierra de Oribio y, abajo, el mosaico de prados, castaños y pallozas dispersas. Es un lugar ideal para un picnic (hay bancos de piedra) o simplemente para sentarse a escuchar el silencio, roto solo por el canto de los pájaros y el rumor del viento entre las ramas. No olvides la cámara: al atardecer la luz tiñe de oro las cubiertas de paja.
Conjunto de Covas
En la aldea de Covas, apenas seis casas habitadas, se concentran cuatro pallozas en un notable estado de conservación. Dos de ellas aún son utilizadas como almacén de aperos y forraje, lo que permite ver el uso continuado de estos edificios. Destaca la palloza de los Martínez, con un gran horno de pan adosado y un banco corrido de piedra en la entrada. El contraste entre las paredes de granito grisáceo y el verde intenso de los prados crea una estampa de postal.
Ruta de los molinos del río Lamas
Paralela al cauce del río, una senda de unos 2 km (ida y vuelta) enlaza tres molinos hidráulicos restaurados. Aunque no son pallozas propiamente dichas, forman parte del mismo ecosistema rural y comparten materiales constructivos. El ruido del agua y la sombra de los alisos hacen de este paseo un complemento refrescante en los meses de calor. En el molino de Abaixo, una pequeña exposición explica el proceso de molienda tradicional.
Aldea de Ouzande
Es el punto de partida habitual de la ruta. Allí encontrarás un pequeño panel informativo con el mapa del itinerario, una fuente de agua potable y un par de mesas de merendero. En Ouzande se alza la palloza más antigua datada en el valle (siglo XVII), hoy desafectada pero con sus muros maestros intactos. Sus dimensiones (más de 20 metros de diámetro) impresionan al visitante.
Datos prácticos
Información básica
- Localización: Valle de Lamas, concello de Folgoso do Courel (Lugo). Acceso por la carretera LU-651 desde Quiroga o por la LU-P-4703 desde O Courel.
- Tipo de ruta: Circular. Longitud: 8,5 km. Desnivel: 280 m. Dificultad: media-baja. Tiempo estimado: 3 horas (sin paradas).
- Señalización: Senderos balizados con marcas blancas y amarillas de PR-G 178. En algunos tramos hay también paneles informativos.
- Cuándo ir: Todo el año, pero mejor en primavera y otoño (ver más abajo).
- Precio: Libre y gratuito. La palloza de Mouteira tiene horario de visita: sábados y domingos de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00 (consultar en la oficina de turismo de Folgoso do Courel).
Cómo llegar
En coche: desde Lugo capital, tomar la N-640 dirección Monforte, luego la LU-651 hacia Quiroga. Pasado Quiroga, seguir la LU-651 hasta Folgoso do Courel y desviarse por la carretera local hacia Ouzande (señalizado). Hay un pequeño aparcamiento junto a la iglesia de Ouzande. En transporte público: solo hay autobús a Folgoso do Courel (2 veces al día desde Monforte). Desde allí, recomendable taxi o bicicleta (unos 12 km).
Equipo recomendado
- Calzado de montaña con suela adherente (algunos tramos cerca del río pueden estar embarrados).
- Chubasquero o cortavientos (en la montaña el tiempo cambia rápido).
- Agua (al menos 1,5 litros por persona; no hay fuentes a lo largo de la ruta excepto al inicio).
- Comida ligera para picnic.
- Protector solar y gorra en verano.
- Bastones de senderismo (opcional, útiles para las subidas).
Consejos para disfrutar la experiencia
Para que la visita sea segura, respetuosa y memorable, ten en cuenta estas recomendaciones de los vecinos y guías locales:
- Respeta las propiedades privadas: Muchas pallozas están en terrenos particulares. No entres sin permiso; algunas tienen carteles de “visitable” o “propiedad privada”. Las que están abiertas al público suelen tener un cartel explicativo.
- No toques ni dañes las cubiertas de paja: El teito es la parte más frágil y su reparación es costosa. Disfruta de la imagen sin manipularlo.
- Lleva calzado y ropa adecuados: Los caminos pueden estar húmedos o con barro, especialmente después de lluvias. Bastones ayudan en los tramos de mayor pendiente.
- Haz fotos con luz suave: La mejor luz para las pallozas es la de la mañana temprano o la del atardecer, cuando el sol incide rasante y realza las texturas de la piedra y la paja.
- Habla con los lugareños: En Ouzande y Covas aún viven personas mayores que conocen historias y usos de las pallozas. Son amables y te contarán cómo era la vida en ellas.
- Lleva efectivo: No hay caj
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