Ascensión a Pena Trevinca en A Veiga: el techo de Galicia y sus lagos glaciares
Cuando pensamos en Galicia, la mente suele viajar automáticamente a la costa brava, las rías, las playas de arena blanca o la frondosidad mágica del bosque atlántico. Sin embargo, el interior gallego guarda tesoros de una rudeza y una belleza espectacular que recuerdan más a las altas cumbres alpinas que a la imagen tradicional del litoral verde. En plena comarca de Valdeorras, en el municipio orensano de A Veiga, se erige un coloso de roca granítica y cuarzo: Pena Trevinca. Con sus 2.127 metros de altitud, no es la montaña más alta de Galicia (ese honor le corresponde a la vecina Cabeza de Manzaneda si hablamos de cumbres absolutas, aunque Trevinca es el techos de la Serra do Eixe), pero sí la más icónica del macizo, bautizada por muchos como el verdadero «techo de Galicia» junto a su gemela.
La ascensión a Pena Trevinca es mucho más que una simple ruta de senderismo; es una expedición a través del tiempo, un viaje por un paisaje modelado por los glaciares de la última edad de hielo y un reto para los amantes del turismo activo. Para el equipo de engalicia.info, ascender a esta cumbre es adentrarse en la Galicia más salvaje, esa que respira a través de sus lagos de origen glaciar y que ofrece panorámicas que, en los días claros, permiten divisar desde los Picos de Europa hasta la cordillera Cantábrica.
Descripción de la ruta: Un paseo entre gigantes de piedra
La ruta más habitual y espectacular para coronar Pena Trevinca comienza en el Alto de A Canda, un puerto de montaña de obligado paso que conecta las provincias de Ourense y Zamora. Desde el primer paso, el paisaje nos envuelve en un manto de matorral alpino, brezo y toxo, que va dejando paso progresivamente a pedregales y canchales de roca granítica. La dureza del clima a esta altitud impide el crecimiento de árboles grandes, por lo que la vista siempre está despejada, ofreciendo una sensación de inmensidad difícil de describir.
A medida que ganamos altura, el sendero, marcado por hitos de piedra y huellas bien definidas, nos va revelando la presencia de los auténticos protagonistas de este macizo: los lagos glaciares. La geografía aquí es caprichosa y fascinante. Estos antiguos circos glaciares, hoy rellenos de aguas cristalinas y heladas, actúan como espejos del cielo. Finalmente, la última rampa hacia la cima exige el uso de las manos en algunos tramos fáciles, pero la recompensa al pisar la cima es indescriptible: un vértice geodésico y las vistas de 360 grados sobre tres comunidades autónomas: Galicia, Castilla y León y Portugal.
Ficha Técnica de la Ruta
- Distancia: Aproximadamente 14 – 16 kilómetros (ida y vuelta, dependiendo de las variaciones en los lagos).
- Dificultad: Media-Alta (Alta Montaña). No presenta grandes problemas técnicos en verano, pero exige una buena forma física y precaución en los tramos rocosos.
- Duración: Entre 5 y 7 horas en total, incluyendo paradas para descansar, comer y, por supuesto, fotografear los paisajes.
- Desnivel positivo: Unos 800 metros de acumulado.
Puntos de interés imprescindibles
El recorrido no es solo un tránsito hacia la cima, sino un museo natural al aire libre. Los puntos de interés que no te puedes perder son:
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Ver planes de email →- Lagoa de Ocelos: Es la laguna glaciar más grande de Galicia. Sus aguas, de un azul profundo en contraste con la roca gris circundante, son el hogar de truchas autóctonas y un lugar perfecto para un descanso.
- Lagoa da Serpe: Envuelta en leyendas, cuenta la mitología popular que en sus profundidades habita una serpiente gigante que custiona un antiguo tesoro. Es un entorno mágico y misterioso.
- Lagoa Frixeira: Situada a mayor altura, sus aguas suelen permanecer heladas gran parte del invierno y parte de la primavera, justificando su nombre.
- El Vértice Geodésico: La cima de Trevinca (2.127 m). El momento en el que pones tu mano en ese hito de cemento es la recompensa máxima a horas de esfuerzo.
Mejor época para visitar Pena Trevinca
La altitud de Pena Trevinca la convierte en una montaña impredecible y extrema. El verano (de junio a septiembre) es sin duda la mejor época para realizar esta ruta si no se tiene experiencia en alpinismo. Los días son más largos, las temperaturas son suaves (incluso frescas, unos 15ºC en la cima en un día caluroso) y el riesgo de nieve o hielo es nulo.
El otoño tiñe los valles de Ourense de tonos ocres y dorados, ofreciendo una estampa preciosa, aunque hay que vigilar la llegada de frentes atlánticos. El invierno, por su parte, reserva esta montaña únicamente para montañeros experimentados con equipo de alpinismo (crampones, piolets, ropa técnica), ya que la nieve y el hielo cubren los senderos y ocultan los hitos. La primavera es pintoresca por la floración, pero suele haber aún neveros profundos hasta bien entrado mayo.
Cómo llegar al punto de partida
El acceso a esta zona de la Serra do Eixe requiere cierta planificación logística. La ruta suele iniciarse en el Alto de A Canda (a unos 1.300 metros de altitud).
- En coche: El punto de partida se encuentra en el cruce de las carreteras OU-122 (que viene de A Veiga y O Barco de Valdeorras) y la ZV-105 (procedente de Pías, en Zamora). Si vienes desde Galicia, la mejor referencia es la localidad de O Barco de Valdeorras. Desde allí, se toma la carretera en dirección a A Veiga y, posteriormente, hacia el puerto de A Canda.
- En transporte público: Es complicado. Se puede llegar en tren (Renfe) o autobús hasta O Barco de Valdeorras o hasta A Rúa de Petín. Sin embargo, desde allí hasta el inicio de la ruta hay aproximadamente 20 kilómetros, por lo que el coche de alquiler o el taxi son indispensables.
Dónde comer: Sabores de la montaña gallega
El turismo activo da hambre, y la gastronomía de la comarca de Valdeorras es el combustible perfecto. Después de horas de caminar, la capital del municipio, A Veiga, o el cercano O Barco de Valdeorras, ofrecen excelentes opciones para reponer fuerzas. La gastronomía aquí se basa en productos de la tierra y de los ríos.
No te puedes ir sin probar el famoso Caldo Gallego en esta zona, contundente y reconfortante, o el cocido. Otro plato estrella de los meses fríos son los Pimientos de Padrón rellenos de picadillo o las castañas asadas si es otoño. Por supuesto, las carnes de ternera gallega, asadas a la brasa, y los exquisitos quesos artesanos de la zona son un must. Para acompañar, nada mejor que un vino con Denominación de Origen Valdeorras (predominan los blancos Godello afrutados y los tintos Mencía), que limpiará el paladar y celebrará la conquista de la cumbre.
Alojamiento: Descanso en plena naturaleza
La zona de A Veiga no está masificada por grandes cadenas hoteleras, lo que resulta un encanto añadido. El alojamiento en la zona se basa en el turismo rural de alta calidad.
- Casas Rurales: La mejor opción. En las aldeas que jalonan los valles (como Vilanova, San Cristovo o la propia A Veiga) se encuentran antiguas casonas de piedra restauradas que mantienen la arquitectura tradicional pero con todas las comodidades modernas. Muchas de ellas tienen chimenea, ideal para relajar los músculos tras la ruta invernal o primaveral.
- Hostales y Hoteles Rurales: En O Barco de Valdeorras, a 20 minutos en coche, hay más oferta de hoteles de tres y cuatro estrellas, ideal si prefieres servicios como spa o piscina para después de la caminata.
- Áreas recreativas: Para los más aventureros, existen áreas de descanso en la
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